{"id":1035,"date":"2024-09-27T14:36:29","date_gmt":"2024-09-27T12:36:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1035"},"modified":"2024-09-27T14:36:29","modified_gmt":"2024-09-27T12:36:29","password":"","slug":"santo-domingo-de-guzmanluz-de-cristo-para-nuestro-tiempo","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/santo-domingo-de-guzmanluz-de-cristo-para-nuestro-tiempo\/","title":{"rendered":"Santo Domingo de Guzm\u00e1n,luz de Cristo para nuestro tiempo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Homil\u00eda pronunciada el 8 de agosto de 1981, festividad lit\u00fargica de Santo Domingo de Guzm\u00e1n, en la misa concelebrada en el Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Las Caldas de Besaya (Cantabria). Se reproduce el texto \u00edntegro publicado en 1981 por Ediciones \u00abCruzada de la Verdad\u00bb, Caldas, Palencia, Madrid, Salamanca, con pr\u00f3logo de Fr. Felipe M. Castro, O.P.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos religiosos, sacerdotes concelebrantes, y hermanos todos en Jesucristo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy saludo a todos con cordialidad, con respeto, y os manifiesto, desde el primer instante, que me considero dichoso de poder celebrar con vosotros esta fiesta de <em>Nuestro Padre Santo Domingo.<\/em> Y digo esto, porque no hay ninguno de cuantos estamos aqu\u00ed, que no haya recibido de alguna manera la influencia beneficiosa de su paternidad espiritual. Es lo que sucede con estos hombres, tan insignes hijos de la Iglesia, santos de Dios, llamados y elegidos por \u00c9l, para empresas que saltan sobre los siglos, que est\u00e1n destinadas a llegar a la mente y al coraz\u00f3n de los que creen en Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo yo que no habr\u00e1 ning\u00fan lugar de la tierra en el que se haya predicado el Evangelio en donde no hayan ido, desde el principio, a predicarlo, o a colaborar con los que fueron, los hijos de Santo Domingo. Y hoy la Familia Dominicana se re\u00fane por todos esos lugares dispersos de la tierra y ofrece a Santo Domingo el homenaje de su devoci\u00f3n y de su amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bien; son los padres dominicos, y las religiosas de vida activa y contemplativa de la Orden, la Orden Tercera, los Institutos Seculares y tantos fieles e instituciones y personas a las cuales, por medio de estos Instrumentos de acci\u00f3n apost\u00f3lica, ha ido llegando ese influjo y esa luz celestial que empez\u00f3 a difundir con fuerza singular el Maestro General de la Orden de Predicadores, Santo Domingo de Guzm\u00e1n. Pienso en todos ellos, tantos y tantos, a lo largo de los siglos, con tantos servicios prestados a la Iglesia, tan eminentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las fiestas de los santos deben ser celebradas as\u00ed, con gratitud, con alegr\u00eda espiritual, con un prop\u00f3sito de adquirir dentro de nosotros, y aprovechar, las lecciones que ellos nos dieron. As\u00ed las de Santo Domingo de Guzm\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un santo espa\u00f1ol universal<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que Santo Domingo de Guzm\u00e1n fue el primer santo espa\u00f1ol que hizo de Europa su patria y no conoci\u00f3 frontera alguna para sus empresas apost\u00f3licas; \u00e9l, que hab\u00eda sido educado en tierras fecundas del orden espiritual, de la Vieja Castilla (Caleruega, Palencia, Osma), cuando la providencia de Dios le sit\u00faa en caminos de encuentro con los hombres, caminos, tambi\u00e9n entonces ya turbados por el asalto de ideolog\u00edas m\u00e1s diversas, \u00e9l hace que desde el primer momento su esp\u00edritu se abra con una generosidad inextinguible, y empieza a brillar en su vida una caracter\u00edstica, que acompa\u00f1ar\u00e1 siempre a los hijos de Santo Domingo: <em>la universalidad. <\/em>Ten\u00eda su alma ya dispuesta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda nacido y crecido en un pa\u00eds en el que los esfuerzos hechos para la Reconquista, y los que segu\u00edan haci\u00e9ndose, hac\u00edan vibrar fuertemente su alma vigorosa. Pero hab\u00edan precedido a\u00f1os de silencio fecundo, y de estudio: los de Palencia en su Universidad, y los de Osma en su Catedral. Con esta preparaci\u00f3n espiritual, se abre paso por tierras muy lejanas, en las que en el primer momento se encuentra como en su casa, porque su esp\u00edritu no le permit\u00eda detenerse en su casa propia. El hubiera sido un m\u00edstico, y habr\u00eda vivido feliz en la contemplaci\u00f3n de Dios y sus misterios, pero el amor a Jesucristo y a los hombres le empuj\u00f3 con fuerza irresistible y le hizo entregarse a empresas apost\u00f3licas, que son, todav\u00eda hoy, un ejemplo envidiable para todos nosotros, los que amamos a la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese ejemplo, repito, es v\u00e1lido tambi\u00e9n hoy, y sigue mereciendo la atenci\u00f3n de todos los que estudian con seriedad cu\u00e1l debe ser la conducta de la Iglesia en las diversas \u00e9pocas del mundo y en las situaciones tan distintas en que tiene que situarse para evangelizar a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santo Domingo de Guzm\u00e1n no se entretuvo en disquisiciones in\u00fatiles, ni consumi\u00f3 el tiempo en la contemplaci\u00f3n de s\u00ed mismo, o en los problemas propios o de las instituciones. \u00c9l tuvo desde el primer momento una convicci\u00f3n arraigada, la de que personas como \u00e9l, consagradas a Dios en el sacerdocio, y la Iglesia como tal, tienen ya un lugar propio donde encontrar el alimento, que es la vida de Cristo; eso averiguado y vivido, lo que importa es lanzarse al mundo para predicar el Evangelio; y no consumir el tiempo ni las energ\u00edas en nada que pueda significar contemplaci\u00f3n ego\u00edsta de s\u00ed mismo, sino el aprovecharlo para entregarse con m\u00e1s eficiencia al servicio de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia hoy tampoco tiene que inventar nada. Lo que tiene que hacer es permanecer fiel, segura de que cuando se vive esa vida espiritual bien centrada en Cristo, surgen, acomodadas a los tiempos, las iniciativas apost\u00f3licas que sean oportunas y necesarias; surgen con naturalidad, como brota el agua de un manantial inextinguible. La Iglesia ha de mantener su identidad en todo instante. Este es el gran problema. Los sacerdotes como sacerdotes, los religiosos como tales, los seglares conforme a su condici\u00f3n, y unos y otros, alimentados y viviendo de esa fe de Cristo, que se nos ha dado para vivirla y para comunicarla. Entonces es cuando el dinamismo del Evangelio se convierte en vida alentadora, y el alma del que cree, identificada con ese af\u00e1n evangelizador que brota tantas veces de las almas generosas, siente un deseo de imitar al Se\u00f1or y de seguir por el camino que ve recorrer a esos que le preceden. Entonces se multiplican las energ\u00edas sin saber c\u00f3mo y van apareciendo, por un lado y por otro, los ap\u00f3stoles de cada momento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta es la historia, y el que la conoce sabe muy bien que desde el momento que en el alma de estos hombres entregados a Dios, conforme a su condici\u00f3n, seglar, sacerdotal o religiosa, se vive as\u00ed, se multiplican tambi\u00e9n las iniciativas y surgen los movimientos pastorales capaces de transformar las \u00e9pocas y las personas. Hombre culto y sobre todo hombre de oraci\u00f3n, Santo Domingo vio venir el fen\u00f3meno de una Edad Media viva y creadora, y lanz\u00f3 a sus hijos, apenas les pudo agrupar en comunidades vibrantes de amor a la Iglesia, hacia los centros del saber lo mismo que a las peque\u00f1as o fr\u00e1giles comunidades rurales o artesanales. Bolonia, Par\u00eds, Mil\u00e1n, Toulouse, Roma fueron los centros escogidos, donde aparecen los hijos de Santo Domingo brillando con luz propia; jluz propia en el sentido de que hacen brillar la de Cristo que ellos han asimilado. Y ese hombre, hijo de Castilla, que vive cincuenta a\u00f1os apenas, al terminar su villa, puede contemplar la Europa culta de entonces, igual la del campo que la de la ciudad, evangelizada por grupos numerosos de hijos suyos; y, a su vez, por grupos de monjas que van tambi\u00e9n reuni\u00e9ndose al conjuro de su palabra santa, para encender otras luces que tambi\u00e9n los hombres necesitan: las de las mujeres consagradas a Dios, de donde brota una fecundidad espiritual irresistible.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Respuesta vigorosa a un confusionismo parecido al de hoy<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy vivimos una \u00e9poca en la cual nos sentimos como asfixiados bajo el peso de tanta ambig\u00fcedad y tanto confusionismo. Se habla sin cesar del humanismo cristiano y se le quiere hacer compatible con las mayores aberraciones; de derechos de los hombres, y cada grupo pol\u00edtico los interpreta como le viene en gana; de hermandad internacional y, sin embargo, la ley es que siga el predominio de los m\u00e1s fuertes. Los hijos de Santo Domingo de Guzm\u00e1n no consumieron el tiempo en estos juegos est\u00e9riles. Ellos se dedicaron tambi\u00e9n a la Europa que habr\u00eda de aportar aquella fuerza esplendorosa de la fe en el siglo XIII; pero se entregaron a una tarea de contemplaci\u00f3n de Dios, para, despu\u00e9s, predicar la verdad contemplada con rigor, con fuego de amor y caridad, con un anhelo incontenible de que esa verdad se convirtiera en realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He hablado de ciudades cultas, pero lo m\u00e1s particular de Santo Domingo es que, advirtiendo la importancia que ten\u00eda ese mundo de la cultura, no dej\u00f3 de atender jam\u00e1s al pueblo sencillo, al que no sab\u00eda leer, y aqu\u00ed viene su carisma especial\u00edsimo, algo que la Iglesia estaba echando de menos entonces. No cre\u00e1is que se viv\u00eda en aquel tiempo una paz id\u00edlica; tambi\u00e9n exist\u00edan turbaciones, aparec\u00edan sectas, grupos innumerables de perfeccionistas, de hombres y mujeres anhelosos de un Evangelio m\u00e1s puro, pero conforme a su criterio personal. Hablaban de las Escrituras, interpret\u00e1ndolas como quer\u00edan. Flagelaban a los dem\u00e1s con sus invectivas, con sus desobediencias, con sus discusiones. En todo momento, faltos de respeto para la Iglesia como instituci\u00f3n, para los misterios que ella predicaba. V\u00edctimas de esta situaci\u00f3n ambiental, producida por los grupos her\u00e9ticos en el mediod\u00eda de Francia y en la Lombard\u00eda italiana (lugares a los que hab\u00edan acudido tambi\u00e9n muchos hombres de Castilla v\u00edctimas de esta situaci\u00f3n), aparec\u00edan hombres y mujeres del pueblo sencillo, a los cuales, si no se les hubiera atendido, pronto les hubi\u00e9ramos visto sucumbir v\u00edctimas de unas predicaciones y afanes de reforma totalmente ileg\u00edtimos dentro de lo que era la Iglesia. Los Papas llamaban a un ordenamiento mejor de las energ\u00edas de la Iglesia. Quer\u00edan ellos que se reformaran las costumbres; que el clero, m\u00e1s abundante, sobre todo en Francia y en Italia, obedeciera y se ordenase eficazmente para cumplir con su cometido. Lo dec\u00edan, exhortaban, rogaban de manera apremiante, pero no pod\u00edan conseguirlo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Pionero de la civilizaci\u00f3n cristiana<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es entonces cuando surge este hombre singular, <em>que hace de su vida una predicaci\u00f3n continua;<\/em> predicaci\u00f3n, con el ejemplo y con la palabra; vida santa, pobreza, desprendimiento de todo. Marcha por los caminos a los que me refiero de esos lugares de Europa, en los que pr\u00e1cticamente ha nacido o se fundament\u00f3 la civilizaci\u00f3n cristiana que dio despu\u00e9s frutos tan espl\u00e9ndidos, predicando sin cesar. Llama a sus hijos, busca sacerdotes j\u00f3venes y seglares que pod\u00edan entregarse a Dios y que manifestaban condiciones santas para dejarlo todo, y va formando con ellos los Frailes Predicadores. Esto era una novedad original\u00edsima en aquel tiempo. La Iglesia viv\u00eda fuera de esas inquietudes del Pontificado, que ni siquiera tuvieron siempre manifestaci\u00f3n adecuada por parte de todos los Pont\u00edfices. Pero fuera de esto actuaban obispos, que no faltaron tampoco, con luz suficiente para iluminar a sus di\u00f3cesis. Los dem\u00e1s estaban entregados a un quietismo inoperante o al usufructo de unas situaciones tranquilas que les permit\u00edan vivir c\u00f3modamente; con lo cual, los herejes que empezaban a surgir, encontraban argumentos, sin duda exagerados por ellos en su mala intenci\u00f3n, pero reales, por supuesto; en los cuales se amparaban para decir que la Iglesia de Cristo hab\u00eda perdido su identidad. Y Santo Domingo acudi\u00f3 a tapar esa brecha que amenazaba con arruinar el edificio entero de la Iglesia. Busc\u00f3 a esos hombres, a los que form\u00f3 adecuadamente. Los m\u00e1s sabios, los m\u00e1s santos, los m\u00e1s abnegados, los m\u00e1s dispuestos, los m\u00e1s obedientes y, a la vez, otra originalidad: sigue al Papa a conciencia. Como condici\u00f3n particular de la Orden que quiere fundar, la norma de la dispensa, es decir: en esta Orden de Frailes Predicadores al servicio de los hombres, todo ha de estar dispuesto de tal manera que sirva al hombre sirviendo a Dios. Para eso, el Superior ha de gozar de amplias facultades que no exist\u00edan entonces en la vida mon\u00e1stica, para dispensar de cuanto sea necesario, dentro de la vida regular que han abrazado, con el fin de que est\u00e9n m\u00e1s vivos y dispuestos para el apostolado seg\u00fan las circunstancias lo pidan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto era adelantarse siglos a lo que la Iglesia ir\u00e1 se\u00f1alando despu\u00e9s, cuando ha marcado caminos de evangelizaci\u00f3n nuevos. Esto era poder consagrar la iniciativa apost\u00f3lica y facilitar el trabajo grande y necesario para atender las necesidades de las almas sin ser esclavos de reglamentos entorpecedores. Las reglas se viv\u00edan, las constituciones se amaban, la vida de comunidad era buscada; pero, por encima de todo, estaba el bien de las almas. Los Frailes Predicadores iban de lugar en lugar, por el mundo del campo y la ciudad, en los ambientes culturales y cient\u00edficos de entonces, creando, exponiendo, reformando, dando cuenta despu\u00e9s para recibir las correcciones necesarias y as\u00ed, acumuladas las experiencias provechosas, formar n\u00facleos invencibles de hombres que estudiaban la Sagrada Escritura, la meditaban en su oraci\u00f3n contemplativa y aplicaban la palabra de Cristo, en la cual cre\u00edan, en aquellos ambientes que les hab\u00eda tocado evangelizar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Europa que conocemos debe no solamente sus monumentos de piedra, ni s\u00f3lo sus libros y bibliotecas, debe su alma entera a aquellas legiones de hombres a las que vinieron otros despu\u00e9s a acompa\u00f1arlas, seg\u00fan la Iglesia fue solicitando nuevas energ\u00edas para que el nombre de Cristo y su vida consagrasen por entero un sistema de vida, que es lo que ha hecho el orgullo de la civilizaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vuelvo a repetir: <em>lo que importa es vivir la fe con gozo y entusiasmo. <\/em>Somos disc\u00edpulos de un Dios que no puede morir. Cristo ha dicho <em>su palabra<\/em> y \u00e9sta es la que tenemos que asimilar y contemplar: <em>Id al mundo y predicad el Evangelio.<\/em> De Santo Domingo de Guzm\u00e1n es esta frase y podr\u00eda situarse junto a las sentencias de Jes\u00fas, nuestro Maestro amado: \u00abLos granos de trigo amontonados se corrompen; dispersos, fructifican. Id por el mundo\u00bb. As\u00ed les dec\u00eda a sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dispersos por el mundo, a \u00abpescar\u00bb, a trabajar, a dar ejemplo de santidad. A discutir con el adversario, no para malgastar el tiempo en pol\u00e9micas enconadas, sino para que brille la luz de la verdad; prestos, nunca cobardes; abiertos a todas las corrientes de la \u00e9poca, seguros de que por donde venga un viento que lleve consigo algo de luz y de fecundidad humana puede encontrarse con otro que lleve consigo la fecundidad cristiana. Vosotros ten\u00e9is que abrir las puertas a uno y a otro para que se encuentren y fecunden esos campos donde est\u00e1 siempre dispuesta la semilla.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Garant\u00eda del magisterio eclesi\u00e1stico<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hermanos, no debo entreteneros demasiado, pero me parece que es necesario recordar estos aspectos fundamentales de la obra de Santo Domingo en un momento como el que vivimos en la Iglesia. Yo no lo califico de mejor ni de peor que otros. El que conoce la historia de la Iglesia sabe que no ha habido ninguna \u00e9poca hist\u00f3rica en la que halla brillado la paz absoluta. Esta no ha sido prometida por Cristo. En cada momento aparecen las actuaciones del Maligno. Siempre ha habido algo del <em>humo de Satan\u00e1s.<\/em> En nuestra \u00e9poca tambi\u00e9n. Lo que hace falta es no asustarse de eso, no perder tiempo en algo que pueda desviarnos de ese n\u00facleo de la verdad tal como nos ha sido revelada por Jesucristo. Es la Iglesia la que conserva ese dep\u00f3sito. Es la Iglesia la que lo mantiene vivo. Con ello no excluyo a nadie; pero la Iglesia es pr\u00e1ctica. Constitutivamente, por voluntad del que la instituy\u00f3, hay en ella un Magisterio para hacer que la luz brille; esa Escritura Santa, esos dogmas de la fe, ese <em>Credo <\/em>cat\u00f3lico no var\u00edan, est\u00e1n ah\u00ed. Para que nadie pueda convertirlos en doctrina personal, destrozando por completo el dep\u00f3sito de la Revelaci\u00f3n, Cristo ha confiado al Magisterio la misi\u00f3n de ser garant\u00eda cierta de lo que hay que ense\u00f1ar. Cuando as\u00ed lo hacemos no hay esterilidad, salen adelante las obras. Dios bendice siempre esos esfuerzos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace poco m\u00e1s de un a\u00f1o me encontraba en F\u00e1tima para predicar all\u00ed en la fiesta del 13 de mayo, pude visitar en Co\u00edmbra a Sor Luc\u00eda, la vidente que queda en la tierra, de aquellas apariciones de la Virgen Sant\u00edsima. No les doy ni m\u00e1s ni menos valor que el que les da la Iglesia. No son la revelaci\u00f3n p\u00fablica que termin\u00f3 con los Ap\u00f3stoles; pero las respeto como hechas por el bien de las almas, desde el momento en que la Iglesia tambi\u00e9n las ha admitido; y estuvo en F\u00e1tima Pablo VI. Habl\u00e9 con ella largamente y le pregunt\u00e9: \u00ab\u00bfC\u00f3mo ve Vd., Sor Luc\u00eda, la situaci\u00f3n?\u00bb. Contest\u00f3: \u00abSufre mucho la Iglesia, pero yo veo con mucha esperanza la situaci\u00f3n. Dios triunfa siempre de sus enemigos\u00bb. As\u00ed lo dijo, con esta enorme sencillez: \u00abDios triunfa siempre de sus enemigos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Est\u00e1 empezando la resurrecci\u00f3n del cuerpo de la Iglesia en muchos lugares ya, con la oraci\u00f3n, con la meditaci\u00f3n, con el rezo del Rosario \u2013no olvidemos que es la vidente de F\u00e1tima\u2013, con la fidelidad, porque es lo que ha faltado estos a\u00f1os; y he aqu\u00ed una frase que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n: \u00abEs la fidelidad m\u00e1s que la fe\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 raz\u00f3n ten\u00eda! La <em>fe<\/em> es un clon de Dios; la <em>fidelidad<\/em> es una respuesta del hombre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fe y fidelidad<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede haber fe y puede haberla en situaci\u00f3n rara. Y puede haber fe y af\u00e1n de que la fe se viva, pero una fe olvidada de las verdades dogm\u00e1ticas. Puede haber fe parcial limitada a aquellos aspectos del Evangelio, que nos resultan gratos, pero olvidada de otros que nos son menos agradables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede haber fe en un sacerdote que no tiene fidelidad para cumplir con delicadeza su misi\u00f3n. Puede haber fe en una religiosa o en una congregaci\u00f3n o en una familia en la cual se reza, se habla de Cristo, pero conforme a una ideolog\u00eda o seg\u00fan las amistades que se tengan. Puede haber fe, pero olvido del Magisterio pontificio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cambio, cuando hay fidelidad, hay observancia, examen de s\u00ed mismo, huida de los peligros de esa fe, lucha generosa para llevar la Verdad de Cristo a los dem\u00e1s. Cuando hay fidelidad, hay acci\u00f3n apost\u00f3lica, no consumimos el tiempo en coloquios y asambleas vac\u00edos, sino que buscamos m\u00e1s y mejores oportunidades para predicar m\u00e1s exactamente el mensaje del Se\u00f1or. Esto es lo que dec\u00eda la vidente que hab\u00eda fallado estos a\u00f1os: <em>la fidelidad.<\/em> Y cuando falla esta fidelidad, poco a poco vamos justific\u00e1ndolo todo. De ah\u00ed viene el humanismo cristiano que termina reducido a humanismo puramente terrestre; de ah\u00ed viene el derecho del hombre, pero ninguna alusi\u00f3n a los deberes. Y de ah\u00ed viene la hermandad internacional que se reduce a meras palabras. De ah\u00ed viene el que, en una \u00e9poca en que tanto estamos hablando del sacerdocio de los seglares, se pisotee el sacerdocio espec\u00edfico ministerial del que ha sido consagrado a Dios con el sacramento del Orden. Poco a poco ir\u00e1 derrumb\u00e1ndose todo. Esto pasa, pasa ya, va pasando; pero tenemos que luchar mucho todav\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nosotros, con vosotros, hijos de Santo Domingo, tenemos las luces que el Se\u00f1or ha dispuesto que brillen en cada momento de la historia. Vuestra misi\u00f3n no ha pasado. La Orden de Santo Domingo puede seguir corriendo por los caminos de la historia actual con la antorcha en la mano, derramando la luz con la vida santa y con la doctrina sabia, tal como Santo Domingo lo quiso, aquel m\u00edstico, aquel hombre lleno de ternura, el hijo amant\u00edsimo de la Virgen Mar\u00eda, el de las Santas Mar\u00edas continuadas, inicio fundamental de lo que despu\u00e9s fue el Rosario, el de la oraci\u00f3n postrado en tierra, el del abrazo al Crucifijo. Muere a los cincuenta a\u00f1os, cuando casi a esa edad otros empiezan a hacer algo, despu\u00e9s de haber abarcado la tierra conocida entonces. La Iglesia se sinti\u00f3 hu\u00e9rfana, pero sigui\u00f3 mirando a sus hijos, y sigui\u00f3 y sigue encontrando la luz que Santo Domingo hab\u00eda encendido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Que nunca se apague esa luz y seamos todos capaces de aportar la nuestra, humilde y pobre, para que el mundo siga viendo los caminos de su vida iluminados por ese resplandor!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada el 8 de agosto de 1981, festividad lit\u00fargica de Santo Domingo de Guzm\u00e1n, en la misa concelebrada en el Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Las Caldas de Besaya (Cantabria). Se reproduce el texto \u00edntegro publicado en 1981 por Ediciones \u00abCruzada de la Verdad\u00bb, Caldas, Palencia, Madrid, Salamanca, con pr\u00f3logo de Fr. Felipe M. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[68],"doc_tag":[],"class_list":["post-1035","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-predicacion-escritos-y-conferencias-sobre-los-santos"],"year_month":"2026-05","word_count":3512,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"Predicaci\u00f3n, escritos y conferencias sobre los santos y otras figuras de la Iglesia","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/predicacion-escritos-y-conferencias-sobre-los-santos\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1035","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1035"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1035\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1036,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1035\/revisions\/1036"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1035"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=1035"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=1035"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}