{"id":1027,"date":"2024-09-27T14:33:30","date_gmt":"2024-09-27T12:33:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1027"},"modified":"2024-09-27T14:33:30","modified_gmt":"2024-09-27T12:33:30","password":"","slug":"en-la-canonizacion-de-santa-teresa-jornet-e-ibars","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/en-la-canonizacion-de-santa-teresa-jornet-e-ibars\/","title":{"rendered":"En la canonizaci\u00f3n de Santa Teresa Jornet e Ibars"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Homil\u00eda pronunciada el 17 de febrero de 1974, en la clausura del triduo celebrado en la santa Iglesia Catedral de Valencia, con motivo de la canonizaci\u00f3n de Santa Teresa de Jes\u00fas Jornet e Ibars, Fundadora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Texto tomado del folleto publicado en Valencia, en 1974, con el t\u00edtulo <em>Homil\u00edas pronunciadas con motivo de la Canonizaci\u00f3n de Santa Teresa Jornet<\/em>, 51-63.<\/p>\n\n\n\n<p>Excelent\u00edsimos y queridos se\u00f1ores Obispos, sacerdotes concelebrantes, excelent\u00edsimo Cabildo de la Catedral:<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos, os ofrezco a todos mi saludo cordial y respetuoso. La hermandad que nos congrega hoy en torno al altar nos hace sentirnos particularmente gozosos por el acontecimiento que nos trae aqu\u00ed, y dentro de este gozo y alegr\u00eda, quiero significar en estas mis primeras palabras de saludo la satisfacci\u00f3n que como hermanos sentimos al recibir aqu\u00ed con nosotros a nuestro hermano en el episcopado de Colombia, que en Roma y ahora en Valencia, se ha unido con cuantos festejamos este acontecimiento jubiloso, como si quisiera ser una espl\u00e9ndida representaci\u00f3n de la Am\u00e9rica hermana. Mi saludo tambi\u00e9n a vosotros, excelent\u00edsimas autoridades y a todos cuantos est\u00e1is aqu\u00ed, hijos de Valencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Termina ya este triduo solemne con que hab\u00e9is querido honrar la memoria de la nueva Santa, a la que un d\u00eda la ciudad de Valencia acudi\u00f3 para pedirle el ejercicio de la caridad que llenaba su alma y a la que ofreci\u00f3 tambi\u00e9n, como Valencia sabe hacerlo, la generosidad de sus d\u00e1divas para auxilio y protecci\u00f3n de los ancianos que se acoger\u00edan a su amparo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Dos milagros<\/h2>\n\n\n\n<p>Por estas calles se movi\u00f3 sol\u00edcita y abnegada Santa Teresa de Jes\u00fas Jornet, y aqu\u00ed reposan los restos de aquel cuerpo enfermo que tantas energ\u00edas despleg\u00f3 impulsado por el dinamismo generoso de su alma. Muchos de los que estamos aqu\u00ed, tambi\u00e9n hemos podido estar en Roma d\u00edas atr\u00e1s, cuando sin propon\u00e9rselo nadie nos rend\u00edamos con gozosa docilidad a una actitud un\u00e1nime: el reconocimiento de la santidad proclamada por la Iglesia y el esp\u00edritu de piedad con que nos un\u00edamos todos, humildes y contentos, ante quien con tanta humildad supo servir a la Iglesia y al mundo de los pobres.<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed un caso en que nadie ha puesto en duda nada. Se necesitaban algunos milagros, cuya \u00edndole sobrenatural pudiera ser comprobada f\u00e1cilmente mediante el testimonio de m\u00e9dicos y dem\u00e1s personas competentes capaces de emitir un juicio autorizado. Y los milagros se produjeron y fueron reconocidos as\u00ed en nombre de la religi\u00f3n y de la ciencia. Pero antes se hab\u00eda producido otro milagro: el de la vida normal y continua de esta mujer santa. Esos veinticinco a\u00f1os de abnegaci\u00f3n sin l\u00edmites, que arranca desde cero, arrojan el asombroso balance de 103 asilos abiertos cuando le lleg\u00f3 la hora de morir, son el milagro espl\u00e9ndido que el pueblo reconoce sin esfuerzo y le hace llamarla santa. Sin medios econ\u00f3micos, con la salud quebrantada, viajando sin cesar, aumentando continuamente la riqueza de su vida interior lejos de atenuarla, entregada tanto a la tarea de formar a sus hijas como al vencimiento de dificultades externas innumerables, y manteniendo en todo momento una paz inalterable, he aqu\u00ed las credenciales m\u00e1s espl\u00e9ndidas que puede presentar un alma santa. Yo apelo a ese ejemplo constante y fervoroso de amor a Dios y amor a los ancianos pobres y desamparados, mantenidos ambos en medio del ejercicio de las m\u00e1s heroicas virtudes, como el m\u00e1s alto prodigio revelador de la grandeza espiritual de un ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Santa Teresa de Jes\u00fas Jornet nos invita, en esta hora grande de su glorificaci\u00f3n que ella nunca busc\u00f3, a hacer determinadas reflexiones que brotan casi espont\u00e1neamente al hilo del gran acontecimiento que hemos vivido con motivo de su canonizaci\u00f3n. He aqu\u00ed algunas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fecundidad de la consagraci\u00f3n a Dios<\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando un ser humano se entrega a Dios por medio de los votos, siguiendo la dulce y fuerte llamada de Jesucristo, su personalidad no se anula ni disminuye, sino que se sit\u00faa en otra direcci\u00f3n m\u00e1s alta, la de trabajar por el Reino de los cielos ya en este mundo. Y es a este trabajo por el Reino de los cielos al que Dios ha prometido su bendici\u00f3n, que llega generalmente por caminos insospechados.<\/p>\n\n\n\n<p>Existe otro trabajo que Dios tambi\u00e9n bendice, el del hombre como colaborador de la creaci\u00f3n en el desarrollo de las virtualidades naturales de las cosas creadas. Pero yo hablo expresamente de la estructura religiosa de la consagraci\u00f3n que pertenece, de manera substantiva y \u00fanica, a los postulados del Evangelio. En este campo concreto se da una bendici\u00f3n de Dios particular y original, que tiene como condici\u00f3n la <em><strong>fidelidad<\/strong><\/em><em>;<\/em> como cauce de manifestaci\u00f3n, la <em><strong>desproporci\u00f3n<\/strong><\/em> entre los medios humanos empleados y los resultados conseguidos; y, como demostraci\u00f3n definitiva, una <em><strong>fecundidad<\/strong><\/em>, a corto o largo plazo, que viene a significar siempre glorificaci\u00f3n de Dios y servicio al hombre, aunque esa vida consagrada se consuma en el silencio de la contemplaci\u00f3n. Es, en una palabra, el cumplimiento de la promesa del Se\u00f1or:<em>Cualquiera que dejare casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa e hijos, o heredades por causa de mi nombre, recibir\u00e1 despu\u00e9s cien veces m\u00e1s, y poseer\u00e1 despu\u00e9s la vida eterna. Y muchos que eran los primeros en este mundo, ser\u00e1n los \u00faltimos, y muchos que eran los \u00faltimos ser\u00e1n los primeros<\/em> (Mt 19, 29-30).<\/p>\n\n\n\n<p>Es esto lo que llamo trabajar por el Reino de los cielos, que no es evasi\u00f3n ni desentendimiento de los problemas de los hombres, sino fidelidad evang\u00e9lica y rectitud de intenci\u00f3n que pone a Dios en el centro del coraz\u00f3n y del pensamiento. Cuando no se obra as\u00ed, podr\u00e1 haber esfuerzos generosos, inquietudes sanas, afanes de renovaci\u00f3n, planificaciones inteligentes, pero al no estar Dios mismo en el centro de las aspiraciones del alma, la ley del trabajo por el Reino de los cielos no se observa en su integridad y tampoco se produce la bendici\u00f3n divina, caracter\u00edstica y \u00fanica, prometida en el Evangelio a sus seguidores.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00e1 darse otra bendici\u00f3n, la de la normal asistencia de Dios creador a las causas segundas que cooperan al bien general de la creaci\u00f3n. Acaso est\u00e9 aqu\u00ed el secreto de por qu\u00e9 no tienen \u00e9xito evang\u00e9lico ciertas renovaciones y esfuerzos que se hacen hoy en nuestras congregaciones religiosas. Bien planeadas en un orden puramente humano, si falta despu\u00e9s en las personas consagradas la orientaci\u00f3n hacia el Reino de los cielos, la bendici\u00f3n divina no se logra, y ni hay paz en el coraz\u00f3n, ni alegr\u00eda en el sufrimiento, ni serenidad en el trabajo, ni esperanza en la continuidad, condiciones necesarias todas ellas para la fecundidad misteriosa prometida por Cristo, y que brilla con tan claros fulgores en el caso de Santa Teresa de Jes\u00fas Jornet.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo hubiera seguido igual su camino sin la presencia de la Santa de Aytona. M\u00e1s a\u00fan, en un momento o en otro, la seguridad social hubiera llegado a preocuparse de la atenci\u00f3n a los ancianos. Pero la cuesti\u00f3n no es \u00e9sta. De lo que se trata es de saber si una mujer con tan escasos medios hubiera sido capaz de realizar lo que ella hizo, en veinticinco a\u00f1os de su vida, con tanto amor y caridad, de no haber sido porque el trabajo por el Reino de los cielos, ya en este mundo, llen\u00f3 su coraz\u00f3n y su voluntad. \u00abEl valor de la consagraci\u00f3n \u2013dec\u00eda el Papa recientemente a las religiosas en Roma\u2013 radica en que es para el bien de toda la Iglesia\u00bb<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. Es decir, el trabajo por el Reino de los cielos tiene una fecundidad de signo superior y distinto a cualquier otro. Se dirige al bien de toda la Iglesia, sea de la \u00edndole que sea, y al hundir as\u00ed sus ra\u00edces en el misterio de la Iglesia, sirve siempre al mundo, porque la Iglesia es la primera servidora de los hombres seg\u00fan el plan de Dios<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Eficacia silenciosa de su ejemplo<\/h2>\n\n\n\n<p>Nosotros festejamos gozosos la memoria de Santa Teresa de Jes\u00fas Jornet, porque a ello nos invita la Santa Iglesia que ha querido glorificarla. Pero en un d\u00eda como \u00e9ste, tambi\u00e9n la gloria de los hijos es el honor de los padres, y yo cumplo un deber de justicia al referirme, con la mirada puesta en la Congregaci\u00f3n, a las innumerables hijas de Santa Teresa Jornet, esas Hermanitas de los Ancianos Desamparados, distribuidas por tantos y tantos lugares del mundo que son fieles d\u00eda tras d\u00eda al valiente compromiso de su oblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Maestras de humanismo, confidentes de todas las miserias, vencedoras de las obscuras soledades de tantos corazones muertos ya antes de que muera el cuerpo a que pertenecen, sublimes dialogantes en conversaciones que el mundo considera totalmente in\u00fatiles, sembradoras de limpieza f\u00edsica y moral entre los turbios despojos de vidas humanas, ellas cantan y r\u00eden, ejercitando una pedagog\u00eda que brota directamente del coraz\u00f3n, y se asombran de que nos sintamos asombrados \u2013\u00a1hasta ah\u00ed llega su elegancia!\u2013, cuando las vemos tan admirablemente entregadas al hero\u00edsmo de su diaria tarea de amor. Son hijas de la Madre, y el ejemplo que ella dio, en ellas vive y se actualiza. En una congregaci\u00f3n religiosa como \u00e9sta, nunca deja de haber aut\u00e9nticos santos, aunque la historia desconozca sus nombres, pero \u00a1estad seguros! En estas Residencias de Ancianos, Santa Teresa de Jes\u00fas Jornet es algo m\u00e1s que un recuerdo y ahora una imagen venerada. Es una influencia real, un ejemplo vivo, una fuerza que se reproduce y se multiplica, una pregunta estimulante y una respuesta clarificadora. Las Hermanitas no nacen por generaci\u00f3n espont\u00e1nea, se hacen y se forman en el claustro materno de su Fundadora y unas a otras se transmiten el testamento de la fidelidad, que las ayuda a permanecer constantes en su abnegaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSi pudi\u00e9ramos penetrar \u2013dec\u00eda el Santo Padre en su homil\u00eda el d\u00eda de la canonizaci\u00f3n\u2013 en vuestras comunidades y residencias, all\u00ed sorprender\u00edamos a tantas hijas de la nueva Santa que, como ella, est\u00e1n difundiendo caridad: Caridad encerrada en un gesto de bondad, en una palabra de consuelo, en la compa\u00f1\u00eda comprensiva, en el servicio incondicional, en la solidaridad que solicita de otros una ayuda para el m\u00e1s necesitado. Bien sabemos que vuestra entrega a los ancianos, cuyos achaques requieren de vosotras atenciones delicadas y humanamente no gratas, tiene un ideal, una pauta, un sost\u00e9n: el amor a Cristo que todo lo soporta, todo lo supera, todo lo vence, hasta lo que para tantas mentalidades de hoy, empapadas de ego\u00edsmo o prisioneras del placer, es considerado como una locura. Ese amor que se alimenta en la oraci\u00f3n y que adquiere un ulterior dinamismo en la Eucarist\u00eda llev\u00f3 a Santa Teresa y os impulsa a vosotras a ver en los ancianos una m\u00edstica prolongaci\u00f3n de Cristo, a atenuar en ellos sus fatigas, sus enfermedades, sus sufrimientos, cuyo alivio repercute con cadencias de Evangelio en el mismo Cristo: <em>A M\u00ed me lo hicisteis\u00bb<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cristo, s\u00ed, es vuestro ideal. Y el ejemplo inmediato, de probada y continua eficacia, lo hall\u00e1is en vuestra Fundadora, que de nuevo demuestra as\u00ed la fecundidad de la consagraci\u00f3n religiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya veis por d\u00f3nde sois capaces de conseguir algo totalmente inesperado, porque merced a esa dedicaci\u00f3n constante y generosa que nace de vuestro amor, logr\u00e1is dar al mundo una lecci\u00f3n que no pod\u00edamos esperar que pudiera venir de aquellos a quienes parece que lo \u00fanico que podemos ofrecer es el consuelo de que seamos capaces. Vosotras convert\u00eds a los ancianos, no s\u00f3lo en objeto de vuestra atenci\u00f3n y de la solicitud generosa que en el ejercicio de la caridad podamos ofrecer nosotros. Los convert\u00eds a ellos, tambi\u00e9n, en agentes vivos, capaces de darnos a todos una lecci\u00f3n desde el silencio de su ancianidad. Gracias a vosotras y a vuestro amor, esos ancianos no son solamente personas que est\u00e1n all\u00ed en vuestros hogares esperando las visitas que les podamos hacer. Nos ofrecen un magisterio: el de la esperanza en la ancianidad, el de la limpieza en sus prop\u00f3sitos buenos, el de la humilde seguridad con que se disponen a unir los dos polos del arco de la vida: la existencia terrestre que se les va acabando, y la vida eterna que empiezan a gozar ya desde ahora, merced a vuestros desvelos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ancianos de vuestras casas son, para los que vivimos en el mundo, maestros no solamente de silencio y abnegaci\u00f3n tolerada, sino un poco m\u00e1s, son testigos humildes del Evangelio, de la humildad de ese Evangelio que Cristo proclam\u00f3 como supremo valor de las almas creyentes. Ya nada es in\u00fatil. Todo cuanto se realiza en vuestras casas y lo que se ve a trav\u00e9s de aquellos a quienes vosotras llam\u00e1is hijos, se convierte en una lecci\u00f3n de eficacia paternal para todos cuantos vivimos en el mundo entregados a nuestros afanes. Ese es otro milagro que vosotras sois capaces de hacer tambi\u00e9n sin propon\u00e9roslo, porque nunca quer\u00e9is dar lecciones. Sencillamente, es Dios que bendice vuestra labor, y a toda persona capaz de dedicar un poco de reflexi\u00f3n a ese hecho misterioso de la ancianidad, le invita a concentrar el pensamiento en este maravilloso misterio de la vida que se acaba en la alegr\u00eda de la fe, ofreciendo al mundo una lecci\u00f3n tan soberana desde el punto de vista religioso, moral y social.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Afortunada lecci\u00f3n para nuestros d\u00edas<\/h2>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, s\u00e9ame permitido referirme a otro aspecto de singular importancia en el momento en que vivimos. Est\u00e1 por escribir la historia de la Iglesia de Espa\u00f1a en siglo XIX. Una historia que se levante por encima del horizonte de nuestras guerras civiles, de las pol\u00e9micas parlamentarias, de las apolog\u00e9ticas combativas y apasionadas. Ser\u00eda la historia de la serenidad humilde y callada de tantas familias buenas, de tantos sacerdotes fieles, de tantos fundadores y fundadoras de congregaciones religiosas que supieron unir el respeto a la tradici\u00f3n con los avances que el nuevo tiempo requer\u00eda. Esos fueron los profetas silenciosos que hablaron, tambi\u00e9n con la pluma y la palabra, pero sobre todo con las obras, algunas de ellas como en nuestro caso, certeramente orientadas a buscar remedio eficaz a una necesidad social para la que no exist\u00eda m\u00e1s que el lamento de la impotencia o la crueldad del abandono.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa Iglesia merece tambi\u00e9n nuestra veneraci\u00f3n y nuestro amor, y est\u00e1 bien que nos lo recuerde, con la capacidad de estimaci\u00f3n que despiertan los hechos de su vida, una mujer que est\u00e1 por encima de toda pol\u00e9mica. Santa Teresa de Jes\u00fas Jornet abri\u00f3 un camino nuevo, y lo abri\u00f3 con el ejercicio de las virtudes activas y pasivas de siempre. Estas no pierden actualidad hoy, y en muchos casos est\u00e1n esperando los esp\u00edritus generosos que sepan incorporarlas a las nobles y arriesgadas renovaciones que son hoy necesarias.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa Iglesia en Espa\u00f1a \u2013nos dec\u00eda el Papa a los obispos espa\u00f1oles\u2013, que cuenta con la reserva incalculable de sus fieles nobles, sinceros, sacrificados, devotos, no puede limitarse a vivir de su pasado, entretejido de iniciativas, virtudes y m\u00e9ritos. Tiene hoy una apremiante misi\u00f3n y no puede desmentirla. Esa misi\u00f3n, eterna, hay que rejuvenecerla y actuarla cada d\u00eda para que la vitalidad y el mensaje de la Iglesia, incorporados consciente y valientemente al estilo de vida de cada uno de sus hijos y pastores, contribuyan a que el hombre y la sociedad sean cada vez m\u00e1s dignos, m\u00e1s justos, m\u00e1s elevados moral y espiritualmente\u00bb<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas palabras se unen con las que hab\u00eda pronunciado la v\u00edspera:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNos no queremos silenciar el augurio \u2013\u00bfun vaticinio?\u2013 de que Espa\u00f1a pueda encontrar siempre en la fidelidad a sus tradiciones religiosas e hist\u00f3ricas la fuente de su plena, original y magn\u00edfica expresi\u00f3n, por su libre, org\u00e1nica y compacta unidad interior y por su renovado impulso en el cumplimiento de los graves y grandes deberes que hoy propone la historia a toda sociedad civil en progreso.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abQue la humilde y gran hija de Espa\u00f1a, que Nos elevamos hoy al honor de los altares, pueda ser inspiradora de paz y prosperidad interior y exterior para su noble y piados\u00edsimo pueblo, y lo anime a obtener de sus extraordinarias energ\u00edas \u00e9tnicas y morales aquella renovaci\u00f3n general y espiritual, individual y social que el anuncio del A\u00f1o Santo propone a toda naci\u00f3n, y a nuestra Santa Iglesia cat\u00f3lica principalmente\u00bb<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>..<\/p>\n\n\n\n<p>No hay otro camino. El pasado y el presente de cara al futuro; la esperanza y la mortificaci\u00f3n; la religiosa santa y la madre de familia buena; el trabajo transformador de la energ\u00eda creada y la penitencia por nuestros olvidos de Dios; las vocaciones religiosas y sacerdotales y el \u00edmpetu de la juventud que construye el mundo; la atenci\u00f3n a los ancianos desamparados y la previsi\u00f3n para impedir el desamparo; el honor de ser \u00abtierra de santos&#8230; que ofrece siempre la reserva de lo esencial y definitivo, su fe cristiana arraigada y vital\u00bb<a href=\"#sdfootnote5sym\" id=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>, y el coraje para lograr hoy los frutos que la nueva \u00e9poca hist\u00f3rica nos pide permaneciendo fieles a las exigencias de la santidad que Dios nos se\u00f1ala, para serlo igualmente a las que el amor a los hombres nos reclama. Santa Teresa de Jes\u00fas Jornet, de haber vivido hoy, hubiera emprendido una obra como la que realiz\u00f3, u otra de otro estilo. Pero en su interior hubiera sido la misma: un alma enamorada de Dios, que por vivir en uni\u00f3n con \u00c9l y sus misterios divinos se habr\u00eda entregado al servicio de los hombres. Y de ese modo, hoy como ayer, queda unido el respeto a la tradici\u00f3n, la fidelidad al pasado con el af\u00e1n venturoso de ofrecer al porvenir nuevos caminos de realizaci\u00f3n humana y cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Que ese ejemplo siga siendo fecundo para todos cuantos hemos festejado su memoria y meditamos las lecciones que nos da.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Pablo VI,<em>Homil\u00eda en la festividad de la Purificaci\u00f3n de la Virgen,<\/em>2 de febrero de 1974: IP XII, 1974,150-151.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Pablo VI, <em>Homil\u00eda en la canonizaci\u00f3n de Santa Teresa de Jes\u00fas Jornet e Ibars, <\/em>27 de enero de 1974: IP XII, 1974, 67-72.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Pablo VI, <em>Alocuci\u00f3n a los obispos espa\u00f1oles<\/em> presentes en la canonizaci\u00f3n de Santa Teresa de Jes\u00fas Jornet e Ibars, 28 de enero de 1974: IP XII, 1974, 75.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Pablo VI, homil\u00eda citada en la nota 2: IP XII, 1974, 72.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote5anc\" id=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Ib\u00edd., 68-69<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda pronunciada el 17 de febrero de 1974, en la clausura del triduo celebrado en la santa Iglesia Catedral de Valencia, con motivo de la canonizaci\u00f3n de Santa Teresa de Jes\u00fas Jornet e Ibars, Fundadora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Texto tomado del folleto publicado en Valencia, en 1974, con el t\u00edtulo Homil\u00edas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[68],"doc_tag":[],"class_list":["post-1027","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-predicacion-escritos-y-conferencias-sobre-los-santos"],"year_month":"2026-05","word_count":3214,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. Webmaster","author_nicename":"currante","author_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/author\/currante\/"},"doc_category_info":[{"term_name":"Predicaci\u00f3n, escritos y conferencias sobre los santos y otras figuras de la Iglesia","term_url":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs-category\/predicacion-escritos-y-conferencias-sobre-los-santos\/"}],"doc_tag_info":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1027","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/docs"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1027"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1027\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1028,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/docs\/1027\/revisions\/1028"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1027"}],"wp:term":[{"taxonomy":"doc_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_category?post=1027"},{"taxonomy":"doc_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/doc_tag?post=1027"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}