{"id":1024,"date":"2024-09-27T14:23:56","date_gmt":"2024-09-27T12:23:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1024"},"modified":"2024-09-27T14:23:56","modified_gmt":"2024-09-27T12:23:56","password":"","slug":"maria-en-la-obra-de-la-salvacion","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/maria-en-la-obra-de-la-salvacion\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda en la obra de la salvaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencias Cuaresmales para familias, Iglesia de los jesuitas, Toledo, 28 de Marzo de 1972<\/p>\n\n\n\n<p>Por una raz\u00f3n estrictamente pastoral podemos celebrar hoy la Misa en honor de la Sant\u00edsima Virgen de los Dolores. Aun cuando lit\u00fargicamente esta festividad se haya trasladado a otra fecha, sin embargo las normas que rigen las celebraciones lit\u00fargicas autorizan a que pueda celebrarse tambi\u00e9n hoy cuando hay una raz\u00f3n pastoral clara, como es, en este caso, la permanencia de un recuerdo, de una devoci\u00f3n que el pueblo cristiano siente. Precisamente en este viernes que antecede a la Semana Santa, una devoci\u00f3n profunda y muy arraigada en el pueblo cristiano, es la que recuerda y venera a la Sant\u00edsima Virgen en el misterio de su dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Viernes de dolores. As\u00ed se llamaba antes este viernes de la semana de Pasi\u00f3n, anterior a la Semana Santa, en nuestras ciudades y pueblos cristianos. Era un d\u00eda que muchas mujeres aprovechaban para cumplir con el precepto pascual y se acercaban a nuestras iglesias movidas por una devoci\u00f3n, nunca extinguida, sensibilizadas por el recuerdo entra\u00f1able que en su fe dedicaban a la Sant\u00edsima Virgen, Madre del dolor y la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esta raz\u00f3n he escogido yo esta Misa hoy y se han le\u00eddos estos textos, muy breves, particularmente el del Santo Evangelio, en que se nos ofrecen las palabras que Jesucristo pronunci\u00f3 en la cruz, cuando nos entreg\u00f3 a su Madre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La doble encomienda de Jes\u00fas en la cruz<\/h2>\n\n\n\n<p>La narraci\u00f3n evang\u00e9lica es muy sobria; en ella no hay ret\u00f3rica ni exageraci\u00f3n alguna: <em>En aquel tiempo, junto a la Cruz de Jes\u00fas estaban su Madre, la hermana de \u00e9sta, Mar\u00eda la de Cleof\u00e1s, y Mar\u00eda Magdalena. Y Jes\u00fas al ver a su Madre cerca del disc\u00edpulo al que tanto quer\u00eda, le dice a Ella: Mujer, ah\u00ed tienes a tu hijo. Y luego al disc\u00edpulo: ah\u00ed tienes a tu madre<\/em> (Jn 19, 25-27). Parece un estilo notarial, que es la mejor garant\u00eda de que se narran los hechos con veracidad, tal como sucedieron; y el que narra es Juan, el evangelista, el que estaba tambi\u00e9n all\u00ed. Lo escribi\u00f3 en su Evangelio, al final, cuando en su alma se hab\u00edan producido ya todas las reacciones l\u00f3gicas por las que de disc\u00edpulo amado hab\u00eda pasado aser Ap\u00f3stol de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se cuida primero del disc\u00edpulo. No es que Jes\u00fas no tuviera con su madre la piedad inmensa que pod\u00eda sentir su coraz\u00f3n filial, pero en aquel Calvario estaban vivi\u00e9ndose las horas supremas de la redenci\u00f3n, y hasta en este detalle ten\u00eda que quedar asegurado su prop\u00f3sito: El hab\u00eda venido a buscar a los hombres para ofrecerles el camino de la redenci\u00f3n, ahora dejaba para ellos a su Madre, con el fin de que \u00e9sta ejerciera sobre ellos el oficio maternal que a lo largo del tiempo la Iglesia le ha reconocido. S\u00f3lo despu\u00e9s de asegurar esto, es cuando \u2013en un segundo momento\u2013 tambi\u00e9n se vuelve hacia Ella y para ofrecerle la protecci\u00f3n de un consuelo que no le pod\u00eda faltar, dice al disc\u00edpulo, pero mir\u00e1ndola Ella: <em>Ah\u00ed tienes a tu madre.<\/em> Como si dijera: cu\u00eddala, yo te la entrego para eso. Y bien que lo cumpli\u00f3 el evangelista. As\u00ed lo dice \u00e9l: <em>Desde aquella hora el disc\u00edpulo la recibi\u00f3 en su casa<\/em> (Jn 19, 27). Nada m\u00e1s, pero es suficiente. Advertimos aqu\u00ed, en cuatro l\u00edneas vigorosamente trazadas, una s\u00edntesis prodigiosa de lo que son las relaciones que deben tener los hombres dentro del cristianismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El que redime es \u00c9l, desde la cruz, Jesucristo; \u00c9l es el que sigue hablando, aun en ese trance supremo en que la agon\u00eda \u00fanicamente pod\u00eda favorecer el silencio y la contemplaci\u00f3n paciente de los propios dolores. Pero \u00c9l no puede reducirse, ni siquiera en este instante, a la contemplaci\u00f3n de s\u00ed mismo; tiene que redimir a todos los hombres con la muerte que va a llegar, con los dolores que est\u00e1 sufriendo y con las palabras que pronuncia. Que todo quede bien asegurado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero junto a \u00c9l, la Virgen Mar\u00eda, la Madre de Dios, la Madre nuestra. Ocupa Ella un papel importante, porque Dios lo ha querido as\u00ed. Y luego nosotros que, como el ap\u00f3stol Juan, entregaremos a Ella nuestra piedad y nuestra veneraci\u00f3n. <em>Y \u00e9l desde entonces la recibi\u00f3 en su casa. <\/em>Para cuidar de Ella como de una madre, para atenderla, para seguir recibiendo su influjo beneficioso y protector. Pocos d\u00edas m\u00e1s adelante, Mar\u00eda estar\u00eda tambi\u00e9n con todos los Ap\u00f3stoles en el cen\u00e1culo, esperando la llegada del Esp\u00edritu Santo, el momento en que se pone en marcha la vida hist\u00f3rica de la Iglesia a trav\u00e9s del tiempo, la que contin\u00faa hasta aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros tambi\u00e9n tenemos piedad, veneraci\u00f3n y devoci\u00f3n tierna a la Sant\u00edsima Virgen, porque la necesitamos, porque Dios ha querido que contemos con Ella. No est\u00e1 puesta Ella para sustituir a Cristo, no. Los que hacen esas acusaciones no entienden el cristianismo. Nosotros amamos a la Virgen Mar\u00eda y le profesamos hondamente nuestra devoci\u00f3n, pero no para que Ella ocupe el lugar de Cristo, no. \u00c9l sigue en la Cruz, el \u00fanico, y con \u00c9l colabora Ella, porque le concibi\u00f3 en su seno, le dio a luz, le cuid\u00f3, sigui\u00f3 sus pasos y \u2013como dice el Concilio Vaticano II\u2013 \u201cno sin designio divino, permaneci\u00f3 erguida junto a la Cruz, sufriendo profundamente con su unig\u00e9nito\u201d (LG 58). Mar\u00eda cooper\u00f3 con su dolor a la Redenci\u00f3n que su Hijo hac\u00eda de nosotros. Este es el papel misterioso \u2013\u00bfquer\u00e9is llamarle misterio?\u2013 de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La misi\u00f3n de Mar\u00eda en la obra de la redenci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Para m\u00ed, dentro del mensaje cristiano es lo m\u00e1s claro, como el agua cristalina. O es verdad la narraci\u00f3n evang\u00e9lica desde el principio hasta el fin, o no. Si no lo es, huelga todo comentario; los cristianos vivir\u00edamos de una ilusi\u00f3n enga\u00f1osa. Pero si la verdad de los hechos es tal como nos ha sido transmitida por la Iglesia, yo encuentro lo m\u00e1s natural del mundo que en el cristianismo que busca al hombre haya una mujer que es Madre de todos, puesta por el Se\u00f1or, que conoce nuestra naturaleza humana y que sabe que muchas veces para acudir a Dios, buscando el hombre en su debilidad caminos de acercamiento, los encontrar\u00e1 con m\u00e1s facilidad en aqu\u00e9lla que ha sido puesta para guardar todas las cosas en su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>De la Virgen Mar\u00eda no sali\u00f3 nunca una palabra de queja ni de reproche; ni en la vida del Evangelio, ni despu\u00e9s en la historia del cristianismo. Nada hay en \u00e9ste que pueda parecer, por parte de la Virgen, un poco de enojo con sus hijos, no. Es la Madre siempre. Dejemos que en el cristianismo siga ejerciendo esta influencia espl\u00e9ndida la que est\u00e1 puesta por Dios para eso, para acercar a los hombres a su Hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan el evangelista la recibi\u00f3 y cuid\u00f3 de Ella, pero tampoco sustituy\u00f3 a Jesucristo con Ella. Escribi\u00f3 m\u00e1s tarde el Evangelio, escribi\u00f3 sus cartas, en las cuales el misterio de Jes\u00fas, de la misma manera que en sus p\u00e1ginas evang\u00e9licas, las del cuarto evangelio, aparece con todo el fulgor de su divinidad. Es en el Evangelio de San Juan donde m\u00e1s brilla la divinidad de Jesucristo. De manera que no fue para \u00e9l un estorbo en la proclamaci\u00f3n de Cristo Dios Redentor nuestro, su amor a la Madre, su amor a la Virgen Mar\u00eda, el cuidado que hubo de tener de Ella. Lo mismo en nosotros, lo mismo en la Iglesia. \u00a1Ojal\u00e1 no se hubiera perdido nunca jam\u00e1s esta devoci\u00f3n, en ning\u00fan momento de nuestra vida, en el decurso de los siglos! Aun en los or\u00edgenes del protestantismo, de Lutero por ejemplo, consta hist\u00f3ricamente con todo rigor cient\u00edfico que \u00e9l sigui\u00f3 amando a la Virgen hasta el final de su vida. Y en su mesa de trabajo, mientras traduc\u00eda la Biblia y escrib\u00eda sus invectivas contra el Papa, no le falt\u00f3 nunca un grabado de la Virgen Mar\u00eda, a la cual se encomendaba. Eran otras las teor\u00edas religiosas que \u00e9l, en relaci\u00f3n con el misterio de Cristo y de Mar\u00eda, trataba de fomentar; pero le reconoc\u00eda la eminente dignidad que le corresponde, por el puesto que ha tenido por providencia de Dios nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el puesto que Mar\u00eda ha tenido siempre en la historia de los pueblos cat\u00f3licos. Concretamente, por ejemplo, en esta di\u00f3cesis. He aqu\u00ed por qu\u00e9 al terminar estos d\u00edas en que nos hemos encontrado, queridos hijos, para predicar la Palabra de Dios que os he ofrecido, para recibirla vosotros en actitud humilde y ejemplar, para terminar, digo, este encuentro he querido que mis palabras \u00faltimas fueran una reflexi\u00f3n sobre la Virgen Mar\u00eda, situada en su lugar, pero no desplazada. Toda su grandeza le viene de Cristo; Cristo es el \u00fanico Mediador y por \u00c9l conseguimos la vida eterna, pero Ella nos ayuda y por lo mismo tenemos que cuidar, en nuestra vida cristiana, de que siga ocupando la Virgen el puesto que le corresponde.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Mar\u00eda ofrece, junto a la Cruz, su dolor<\/h2>\n\n\n\n<p>Una \u00faltima consideraci\u00f3n. Mar\u00eda no est\u00e1 junto a la Cruz en un silencio puramente inerte y pasivo; est\u00e1 ofreciendo algo: su dolor. \u00bfEs que alguien puede medir lo que ser\u00eda el dolor de la Virgen Mar\u00eda al perder a su Hijo de aquella manera que lo perd\u00eda? Cada uno de nosotros ha experimentado en su vida dolores muy intensos; no faltar\u00e1n, entre quienes me escuchan, madres y padres que hayan perdido a sus hijos. S\u00f3lo ellos saben a qu\u00e9 altura puede llegar el drama de un coraz\u00f3n humano, cuando les toca ser testigos de un hecho como ese. Pues bien, por ah\u00ed puede colegirse lo que sufrir\u00eda la Sant\u00edsima Virgen.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no era s\u00f3lo el dolor humano de perder a su Hijo, porque Ella entend\u00eda algo del misterio que se estaba realizando, ven\u00eda entendi\u00e9ndolo desde que le concibi\u00f3 en su seno, progres\u00f3 en la inteligencia del mismo; sab\u00eda, adem\u00e1s, que se consumaba la redenci\u00f3n, entend\u00eda que esa redenci\u00f3n era para liberarnos del pecado, entend\u00eda el drama del hombre pecador y del hombre que lucha para salvarse. La Virgen no es una mujer ingenua, que ofrece \u00fanicamente all\u00ed el espect\u00e1culo conmovedor de su piedad y de su sometimiento a Dios; es la elegida por Dios Padre para ser colaboradora de la redenci\u00f3n. Y la luz del Esp\u00edritu Santo ha iluminado aquella alma privilegiada para permitirle contemplar, a trav\u00e9s de los velos que todav\u00eda hay ante sus ojos, algo de ese drama inmenso de la redenci\u00f3n de los hombres a trav\u00e9s de la historia. Consciente de esto. Ella est\u00e1 ofreciendo su dolor inmenso.<\/p>\n\n\n\n<p>Hago esta reflexi\u00f3n solamente para invitaros a que hag\u00e1is vosotros otra, de \u00edndole asc\u00e9tica: el valor de nuestros dolores, de nuestros sacrificios, de nuestros sufrimientos de toda \u00edndole. El dolor forma parte de la vida humana, tiene un sentido, se le encuentra explicaci\u00f3n cuando uno se acerca a Jesucristo, a la cruz, a la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntas familias piadosas, cu\u00e1ntas mujeres santas y cu\u00e1ntos padres de familia cristianos, hondamente cristianos, en medio de sus tragedias, sin palabras, porque son torpes para expresarlas, pero en la hondura de su coraz\u00f3n han sabido a lo largo del tiempo ofrecer a Dios su dolor y sus penas! No s\u00f3lo cuando llega el momento final de la existencia, suya o de un ser querido, sino a lo largo de la vida, con fe, no con resignaci\u00f3n fatalista; con esperanza, no simplemente v\u00edctimas resignadas del dolor; con esperanza, con confianza en Dios. Estas actitudes, por parte de un hombre o de una mujer cristiana, son la espuma del cristianismo; son algo as\u00ed como el florecimiento m\u00e1s puro de esencias interiores que van, poco a poco, calando en la vida a lo largo de una educaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Con qu\u00e9 facilidad despreciamos estos ejemplos de vida! Quiz\u00e1 no sabemos comprender lo que significa la oraci\u00f3n de esa mujer que tanto ha sufrido a lo largo de los a\u00f1os y que entra silenciosamente en el templo, en una capilla peque\u00f1a y pobre o en una catedral rica y suntuosa, y entra para buscar la imagen de la Virgen, para postrarse un rato ante Ella, para recordarle sus penas, para pedir fuerzas y para seguir sufriendo. Eso es tambi\u00e9n compromiso, y maravilloso compromiso cristiano, porque una mujer as\u00ed despu\u00e9s, con su esposo, con sus hijos, en su soledad, donde quiera que est\u00e9, sigue inyectando al mundo su propia esperanza, su buen ejemplo, su capacidad de resistencia y su amor a Dios; gracias a tantas aportaciones, la sociedad sigue teniendo un aire puro para respirarlo, cuando quiere de verdad buscarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>De manera que no hay sentimentalismo ligero y evasivo, hay fe hasta las \u00faltimas consecuencias. Contemos con el dolor f\u00edsico o moral; se presenta siempre, m\u00e1s tarde o m\u00e1s pronto, en la vida. \u00a1Dichoso el cristiano que sabe que ese dolor tiene un sentido para \u00e9l y para toda la comunidad cristiana a la que pertenece!<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos de ofrecer nuestros dolores, unidos a los de Cristo, por medio de la Virgen Mar\u00eda, en la Santa Misa y siempre que participemos en ella; en nuestra piedad personal, en nuestras oraciones privadas, en ocasiones especiales, como \u00e9sta, en la que nos hemos encontrado aqu\u00ed estas noches, en la Semana Santa vivida con esp\u00edritu penitencial y con recogimiento fervoroso. Ofrezcamos nuestro dolor consciente de que as\u00ed es de fuerte el cristianismo; ni la Madre de Dios se libra de sufrir. Ella la primera, para darnos el ejemplo que tenemos que seguir en medio de tantas tribulaciones con que la vida nos obsequia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace pocos d\u00edas recib\u00eda yo noticias de una mujer de Valladolid, muy anciana, de m\u00e1s de 80 a\u00f1os, casi sin poder salir ya de su casa; con motivo de mi venida a Toledo, recordaba, en la carta que nos escrib\u00eda, su estancia en esta ciudad, donde hace ya muchos a\u00f1os perdi\u00f3 a su esposo, a una hija y vio tambi\u00e9n c\u00f3mo una enfermedad cruel se cebaba en otro hijo suyo, paral\u00edtico desde entonces. Ella ha sido un prodigio de serenidad en todo momento. Cualquiera que hablase con esa mujer estos a\u00f1os percib\u00eda el fulgor de su fe cristiana, vivida con grandeza. Pero voy al detalle: ella dec\u00eda: \u201cToledo ser\u00e1 hoy muy distinto de cuando yo viv\u00eda en esa ciudad, pero lo que no puedo olvidar es que, en medio de todo lo que sufr\u00ed, d\u00eda tras d\u00eda yo acud\u00eda a la Catedral para rezar ante la Virgen del Sagrario, y all\u00ed encontr\u00e9 fuerzas para soportar mis penas. Estas no han desaparecido, pero tampoco he dejado de tener esa fuerza que, gracias a la Sant\u00edsima Virgen, he podido tener para seguir siendo cristiana y dando gracias a Dios, a pesar de todo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntos ejemplos de \u00e9stos! \u00a1Cu\u00e1nto bien hacen en la vida y en la sociedad estas personas! \u00a1Ay, si solamente tuvi\u00e9ramos que vivir de las declaraciones pomposas, de los manifiestos ret\u00f3ricos, de los escritos de unos y de otros! \u00a1Cu\u00e1ntos silencios y cu\u00e1ntas actitudes invisibles est\u00e1n sosteniendo al mundo! Como el silencio de la Virgen, como la Cruz de Jesucristo. Que la Virgen Mar\u00eda nos ayude a llevar tambi\u00e9n nuestra cruz, y que podamos, durante estos d\u00edas, disponernos as\u00ed para celebrar gozosos la ma\u00f1ana de la Resurrecci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencias Cuaresmales para familias, Iglesia de los jesuitas, Toledo, 28 de Marzo de 1972 Por una raz\u00f3n estrictamente pastoral podemos celebrar hoy la Misa en honor de la Sant\u00edsima Virgen de los Dolores. 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