{"id":1021,"date":"2024-09-27T14:21:46","date_gmt":"2024-09-27T12:21:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1021"},"modified":"2024-09-27T14:21:46","modified_gmt":"2024-09-27T12:21:46","password":"","slug":"la-actitud-del-cristiano-hoy","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-actitud-del-cristiano-hoy\/","title":{"rendered":"La actitud del cristiano, hoy"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Conferencias cuaresmales para familias, Iglesia de los jesuitas, Toledo, 27 de Marzo de 1972<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante estos d\u00edas trat\u00e9 de ofreceros, queridos diocesanos, algunas reflexiones centradas principalmente sobre la Iglesia, como misterio de la salvaci\u00f3n que Jesucristo nos ha tra\u00eddo al mundo. El punto de partida era una meditaci\u00f3n sobre la situaci\u00f3n actual de la Iglesia en relaci\u00f3n con las esperanzas que surgieron cuando se celebr\u00f3 el Concilio Vaticano II y que no tienen por qu\u00e9 desaparecer de nuestra alma de cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese Concilio no ha sido un hecho cultural, social, del que la historia levante acta y lo califique mejor o peor, simplemente como un cap\u00edtulo m\u00e1s en la historia de la Iglesia. No. El Concilio es un hecho religioso. Y ha sido el Esp\u00edritu Santo el que ha movido a su Iglesia a celebrarlo. Y producir\u00e1 frutos abundant\u00edsimos, sin duda; y de hecho, algunos se est\u00e1n produciendo ya. Pero es un deber nuestro el de hacer reflexionar a los fieles sobre las posibles desviaciones, no para ser, como dec\u00eda Juan XXIII, profetas de calamidades, sino precisamente para asegurar la fecundidad. Y al hacerlo as\u00ed, nosotros los obispos tenemos que seguir el ejemplo que nos est\u00e1 dando el Santo Padre. Por eso, os le presentaba yo el primer d\u00eda como no s\u00f3lo el verdadero maestro, sino el int\u00e9rprete del Concilio y el que est\u00e1 demostrando con hechos el mantenimiento de la sana doctrina y al mismo tiempo la apertura al mundo actual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No ha necesitado el Papa sacrificar nada de nuestras creencias, ni de nuestra piedad, para demostrar con hechos, muchas veces dif\u00edciles y arriesgados, su amor al mundo moderno. Ah\u00ed se ve la Iglesia de Cristo, en ese comportamiento. El Romano Pont\u00edfice tiene la misi\u00f3n de confirmar a sus hermanos en la fe; incluso a nosotros, los obispos; cu\u00e1nto m\u00e1s a todo el pueblo. Y por eso se\u00f1alamos el punto de referencia m\u00e1s visible en esto: el Magisterio del Romano Pont\u00edfice.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Os he hablado de la Iglesia como misterio de salvaci\u00f3n y de Jesucristo que nos trae la salvaci\u00f3n que \u00c9l vino a ofrecer al hombre en este mundo. Tendr\u00edamos que disponer de mucho m\u00e1s tiempo para seguir desarrollando, en una conexi\u00f3n l\u00f3gica, otros temas que surgen espont\u00e1neamente de \u00e9ste. Pero hemos llegado al final. Ma\u00f1ana volveremos a encontrarnos aqu\u00ed, yo celebrar\u00e9 la Santa Misa por vosotros y participaremos con gozo en el santo Sacrificio Eucar\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero tiempo nos queda por delante, si el Se\u00f1or es servido de conced\u00e9rnoslo, para seguir predicando la Palabra de Dios en las iglesias todas de la di\u00f3cesis, en la Catedral de una manera particular, y en tantas reuniones como podremos tener. No quisiera otra cosa m\u00e1s que esto: predicar la Palabra de Dios; y que mi actuaci\u00f3n en los dem\u00e1s campos que competer\u00e1n a mi misi\u00f3n apost\u00f3lica en la di\u00f3cesis fuera esto: todo encaminado a que se predique y se viva la Palabra de Dios; porque de esto vivimos los cristianos. Y la Iglesia tiene una misi\u00f3n de gobierno, de rector\u00eda de las almas, del pueblo que a ella se le ha encomendado, precisamente para esto, para que pueda recibir la Palabra de Dios y, recibi\u00e9ndola, ese pueblo se santifique. Esta es la triple misi\u00f3n del obispo: santificar, regir y predicar, ense\u00f1ar la Palabra de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s del paisaje religioso que he tratado de describir en las tres noches anteriores, \u00bfqu\u00e9 os podr\u00eda pedir yo hoy? Dado que no podemos prolongar, en d\u00edas sucesivos, estos contactos que ahora hemos establecido, \u00bfqu\u00e9 actitudes podr\u00eda se\u00f1alar yo hoy como recomendables a este pueblo cristiano que Dios me ha encomendado?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La necesidad de la vida interior<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pienso en vosotros, los seglares, las familias cat\u00f3licas. No en las asociaciones, dej\u00e9moslas ahora; todas son muy dignas y necesarias en la vida de la Iglesia. Pero ahora estoy fij\u00e1ndome exclusivamente en vuestra condici\u00f3n de bautizados, hijos de la Iglesia por el bautismo. Y si acaso, un poco m\u00e1s concretamente, estoy fij\u00e1ndome, desde el punto de vista de vuestra condici\u00f3n humana y social, en el hecho familiar, en las familias que constitu\u00eds, sea cual sea el estado con que cada uno pertenec\u00e9is a aquella en que viv\u00eds. La familia, la familia cat\u00f3lica, en que sus miembros son hijos de la Iglesia. \u00bfQu\u00e9 os pedir\u00eda yo en este momento, como consecuencia de todo lo que he venido diciendo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, queridos hijos, creo que es muy necesario despertar en nosotros una actitud de vida interior, de vida interior honda en nuestras almas, en este momento que est\u00e1 viviendo la Iglesia. No entiendo por vida interior un intimismo evasivo que busca, en la contemplaci\u00f3n de s\u00ed mismo, un consuelo falaz y enga\u00f1oso, frente a la molesta aspereza del encuentro con los dem\u00e1s; porque eso es una religiosidad falsa. Aquel que, como consecuencia, digo, del disgusto que se experimenta en lo que llamamos la lucha del vivir diario, traduce su religiosidad en un intimismo puramente subjetivo, en que \u00e9l se entiende a solas con Dios, como se dice con frase vulgar, sin renegar por supuesto de los lazos que le unen a la Iglesia, pero descuidando la proyecci\u00f3n que esa vida cristiana ha de manifestar en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, el que obra as\u00ed no es buen disc\u00edpulo de Jesucristo. Eso no es vida interior. Y siempre est\u00e1 uno expuesto a esta tentaci\u00f3n, porque se experimenta el cansancio en la lucha diaria. \u00a1Cuesta tanto lograr un poco m\u00e1s de belleza moral en el coraz\u00f3n de un hombre!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dec\u00eda aquel gran pensador, Jos\u00e9 De Maitre: \u201cNo conozco el coraz\u00f3n de un malvado, conozco el de un hombre de bien y es espantoso\u201d. Y uno lo experimenta, m\u00e1s o menos, a medida que va avanzando en la vida; y f\u00e1cilmente encuentra en el Dios de su amor como un refugio, un consuelo y se a\u00edsla. Tal aislamiento, por s\u00ed solo, no es vida interior. Por mucho que se rece, es intimismo evasivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando estoy hablando de la necesidad de vida interior, en relaci\u00f3n con estas necesidades que experimenta la Iglesia, con sus dolores y sus esperanzas, estoy refiri\u00e9ndome a una actitud, profundamente religiosa, de hombre que empieza por adorar a Dios, porque cree en \u00c9l; y ora, hace oraci\u00f3n, en su intimidad y p\u00fablicamente en uni\u00f3n con los dem\u00e1s. Y busca las palabras de Cristo y las medita; y se examina a s\u00ed mismo y se arrepiente. Esto es vida interior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No puede, el cristiano que vive as\u00ed, reducir su religiosidad a un activismo externo in\u00fatil. Y este es otro de los peligros que se est\u00e1n dando, el opuesto a ese que describ\u00eda anteriormente. El intimismo evasivo, pernicioso; el activismo puramente externo, igualmente nocivo. No es cristiana ni una actitud, ni la otra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los que hoy dicen que no hay necesidad de vida interior, de oraci\u00f3n, de arrepentimiento profundo, de contemplaci\u00f3n de Dios, suelen repetir mucho una frase que est\u00e1 de moda: \u201ca Dios se le ve en el rostro del hermano. Y luchar por el hermano ya es luchar por la causa de Dios\u201d. \u00a1Cuidado! No se pueden reducir las categor\u00edas religiosas a frases tan simplistas y, adem\u00e1s, esa frase que parece tan llena de novedad resulta que la encontramos en una muchedumbre innumerable de santos que han vivido en la Iglesia. Sin ir m\u00e1s lejos, San Vicente de Pa\u00fal, quien dice literalmente, en uno de sus escritos a las Hijas de la Caridad: \u201cCuando vay\u00e1is a visitar a los pobres, en los pobres ver\u00e9is el rostro de Dios. Y si diez veces visit\u00e1is cada d\u00eda a un pobre, diez veces habr\u00e9is contemplado el rostro de Dios en \u00e9l\u201d. Pero San Vicente de Pa\u00fal ped\u00eda a sus hijas oraci\u00f3n, recogimiento interior, mortificaci\u00f3n, porque sab\u00eda muy bien que cuando esto falla empieza a fallar la capacidad de ver a Dios en el rostro del hermano. Y entonces m\u00e1s que religi\u00f3n lo que se hace es humanismo social. Es bueno, pero que no se confunda con el Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando nace Jesucristo, el mensaje que o\u00edmos cantar a los \u00e1ngeles del cielo es \u201cGloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad, a los hombres que ama el Se\u00f1or\u201d. Son dos cosas. Y no cabe decir: con que haya paz en la tierra, ya hay gloria a Dios en las alturas. No, no. Si fuera as\u00ed, as\u00ed hubiera sido el mensaje. No tenemos derecho a ocultar, ni deformar, ni reducir el mensaje de Jesucristo a las familias cat\u00f3licas, a las que me estoy dirigiendo. Con sus virtudes y sus defectos, estoy hablando sencillamente de la necesidad de detenernos en nuestra marcha por la vida. Y no alguna que otra vez, sino con relativa frecuencia. En vuestros contactos familiares, en ese gozo que os inunda como consecuencia de las alegr\u00edas propias de la familia a que pertenec\u00e9is, frecuentemente os reun\u00eds para gozarlo, para amplificarlo, para lograr con ello las mejores consecuencias que pueden brotar en vuestra humana convivencia con vuestros hijos, con vuestros hermanos, con cuantos constituyen el n\u00facleo familiar. No se espera a celebrar eso de cuando en cuando, se vive de una manera normal; porque la familia lo reclama por su propia naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la vida cristiana, los gozos y las alegr\u00edas de un cristiano que cree en Jes\u00fas han de ser fomentados con frecuencia; s\u00ed, con sus pr\u00e1cticas de piedad, con sus oraciones vivas, con su meditaci\u00f3n del Evangelio, con su ahondar cada vez m\u00e1s en el misterio de Cristo. Esto es vida interior. Y a la vez, esa contemplaci\u00f3n de Cristo hace que uno se vuelva hacia s\u00ed mismo, va proporcionando un conocimiento real de las propias fealdades morales, de los fallos, de las torpezas y debilidades, de las ocasiones de pecado, y le invita fuertemente al hombre a luchar contra ello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sacramento de la Penitencia, por ejemplo \u2013y es un inciso que hago, porque no estoy hablando de este tema\u2013, el perd\u00f3n de los pecados tal como la Iglesia nos lo ha ense\u00f1ado siempre, con su doctrina que arranca del Evangelio y de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica, con la acusaci\u00f3n oral de los pecados para obtener el perd\u00f3n, pertenece al cuadro fundamental de la vida cristiana. La Iglesia no inventar\u00eda este sacramento, con la obligaci\u00f3n de confesar num\u00e9rica y espec\u00edficamente los pecados, a poca conciencia psicol\u00f3gica que tuviera de lo que es el hombre. Una Iglesia que busque atraer al hombre para que \u00e9ste siga sus doctrinas, no mantiene un sacramento que si, por un lado, sirve para satisfacer la necesidad que tiene el hombre de encontrar alguien que le comprenda y le perdone; por otro lado, le obliga a sufrir la grave molestia de la acusaci\u00f3n. No lo ha inventado la Iglesia, se ha encontrado con \u00e9l. Es una instituci\u00f3n divina. Pues bien, ahora algunos, para hacer m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s atractivo el cristianismo, empiezan a hablar de que la confesi\u00f3n no, de que basta un acto penitencial colectivo, de que en la Misa se nos perdonan los pecados, etc. Es, una vez m\u00e1s, el intento de aguar el vino, de modificar las bases sustantivas de la religi\u00f3n cat\u00f3lica. Pues no; no es por ah\u00ed por donde podemos hacer m\u00e1s atractivo el Evangelio. Es de otra manera como se logra esa mayor atracci\u00f3n: vida interior, que a un cristiano le hace pensar cada vez m\u00e1s en la pureza infinita de Jesucristo. No como un juez implacable, sino como un Dios lleno de amor, que ha venido a manifest\u00e1rsele en la tierra y le pide que le siga por el camino de la pureza mayor a que pueda llegar un hombre. Y este Jes\u00fas, en su Iglesia, establece un medio para el perd\u00f3n de los pecados, un medio que obliga al hombre a humillarse, a reconocer sus faltas, a pedir perd\u00f3n y nada m\u00e1s. Este hombre que ama a Cristo y a la Iglesia lo entiende as\u00ed y acepta la molestia, pero est\u00e1 seguro de encontrar la misericordia y el perd\u00f3n. Y no empieza con nuevas teolog\u00edas a querer modificar el Evangelio; sencillamente, trabaja dentro de s\u00ed mismo para aceptar con humildad esa parte de la doctrina, aunque sea enojosa. Esto es vida interior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Haciendo todo por amor, por anhelo de santidad. Jesucristo dijo que hab\u00eda venido a buscar a los pecadores y cont\u00f3 con ellos, y tuvo di\u00e1logo con pecadores bien concretos, personalizados; y aparecen en el Evangelio confesiones de los pecados de un hombre o de una mujer ante Jesucristo y el perd\u00f3n del Se\u00f1or. Un cristiano acepta esto con fe, con humildad y con amor, y en silencio; y ah\u00ed tiene toneladas de vida interior para su lucha en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el que prescinda de esto \u2013y lo mismo digo de la Eucarist\u00eda, del sentido cristiano del matrimonio, de la fidelidad en la aceptaci\u00f3n de los dogmas\u2013 se queda con fragmentos de cristianismo. Y es tan bello el cristianismo que hasta un fragmento roto es hermoso; pero ese fragmento aislado no es el cristianismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vida interior, pues: esta es la primera actitud que hay que despertar hoy, fieles a lo que la Iglesia ha predicado siempre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Fidelidad al Magisterio de la Iglesia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Segundo: fidelidad al Magisterio del Papa y de los obispos en comuni\u00f3n con \u00e9l. Es otra actitud que hay que vigilar mucho en nuestro tiempo. Y existen medios para conseguirla. El hombre normal de hoy puede f\u00e1cilmente, por la prensa y por algunas revistas, conocer cu\u00e1l es la mente del Papa y de los obispos en comuni\u00f3n con \u00e9l, la de su obispo diocesano y la de todos los obispos del mundo, en documentos m\u00e1s o menos colectivos, de los cuales los medios de comunicaci\u00f3n social nos dan noticia. Y luego, los sacerdotes que colaboran, \u00e9sta es su misi\u00f3n, porque participan del mismo sacerdocio de Cristo que el obispo, colaboran con \u00e9ste para la difusi\u00f3n del mensaje; pero en comuni\u00f3n con \u00e9l y en fidelidad con \u00e9l. Esta es una actitud muy necesaria hoy, porque precisamente por lo que estamos diciendo, en el intento de la renovaci\u00f3n, muchas veces sin mala intenci\u00f3n, se producen en las predicaciones y en los escritos, manifestaciones doctrinales desviadas y tras producirse, acaso con buena intenci\u00f3n, en \u00e1mbitos o n\u00facleos privados, ocultos, luego se difunden, pasan a las reuniones, ya con un plan concreto y con el nombre de renovaci\u00f3n pueden cometerse los mayores disparates y sufre la doctrina. Malo es que sufra una doctrina en abstracto, pero peor es el hecho inevitable de que en la vida de la Iglesia, cuando la doctrina sufre, sufren despu\u00e9s la acci\u00f3n pastoral y la vida de piedad. Est\u00e1 todo \u00edntimamente trabado. De lo que creamos depende c\u00f3mo hemos de orar; de lo que admitamos en nuestra fe cristiana, en la fe objetiva del conjunto de verdades que profesamos, y en la fe subjetiva, o sea, la profesi\u00f3n actualizada y personalizada de la misma, depende la acci\u00f3n en el mundo, la acci\u00f3n con mis amigos, con los que mandan, con los que sirven, con los pobres, con los ricos, con la sociedad, con todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y hay quien quiere quemar etapas porque cree que, atropellando las barreras de una doctrina seg\u00fan \u00e9l incomprensible, le va a ser m\u00e1s f\u00e1cil una acci\u00f3n pastoral en el mundo. Se siente ap\u00f3stol y lo es, en su intenci\u00f3n generosa, pero es ap\u00f3stol de un apostolado que \u00e9l se fabrica. Y es Jesucristo el que nos dice: <em>Id y ense\u00f1ad cuanto yo os he mandado <\/em>(Mt 28, 19). Nada m\u00e1s y nada menos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es deber de la Iglesia predicar con fidelidad el mensaje de Jesucristo, desentra\u00f1arle, no falsearle; sacar de \u00e9l todas las consecuencias a que nos llevan la luz del Magisterio y la reflexi\u00f3n propia, cuando se hace con humildad y con fe. Es un deber de la Iglesia hacerlo, sacar esas consecuencias, buscar las aplicaciones del Evangelio a la vida, pero no ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que Dios nos ha pedido, ni decir en nombre de Cristo mensajes revolucionarios. Jesucristo produce y viene produciendo en el coraz\u00f3n de los que creen en \u00c9l de verdad, la mejor revoluci\u00f3n, ya lo dec\u00eda una de estas noches. Y en la medida en que hace santo a un hombre, este hombre comunica sangre nueva a la humanidad siempre; aunque la humanidad, para \u00e9l, no sea m\u00e1s que el hijo que tiene que educar, el amigo con quien trata o la oficina en que trabaja. Pero dejadle, ese hombre no abarcar\u00e1 el mundo; son muy pocos los que pueden tener una palabra que pronunciar capaz de resonar en el mundo entero. Por lo general, cada uno tenemos una parcela peque\u00f1a y es ah\u00ed donde tenemos que trabajar. Y en la multiplicaci\u00f3n del n\u00famero de cristianos, interiormente renovados, es donde descansa la capacidad de renovar el mundo, en nombre de un sentido cristiano de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, para esto, fidelidad al Magisterio. Fijaos c\u00f3mo Juan XXIII, el olvidado Juan XXIII, en el discurso que pronunci\u00f3 el d\u00eda en que se inauguraba el Concilio, el 11 de octubre de 1962, precisaba estos pensamientos a que me refiero: \u201cLo que principalmente ata\u00f1e al Concilio ecum\u00e9nico es esto: que el sagrado dep\u00f3sito de la doctrina cristiana sea custodiado y ense\u00f1ado en forma cada vez m\u00e1s eficaz. Tal doctrina comprende al hombre entero, compuesto de alma y cuerpo, al cual, como peregrino que es sobre la tierra, le ense\u00f1a que debe aspirar hacia el cielo. Esto demuestra que se debe ordenar nuestra vida mortal de modo que, cumpliendo nuestros deberes de ciudadanos de la tierra y del cielo, consigamos el fin establecido por Dios. Lo cual quiere decir que todos los hombres, particularmente considerados o reunidos en sociedad, tienen el deber de tender sin tregua, durante toda su vida, a conseguir los bienes celestiales y a usar, llevados de este solo fin, los bienes terrenos, sin que el empleo de los mismos comprometa la finalidad eterna. Ha dicho el Se\u00f1or: <em>Buscad, primero, el Reino de Dios y su justicia.<\/em> Estas palabras primero expresan la direcci\u00f3n hacia la que deben moverse nuestros pensamientos y nuestras fuerzas; pero no han de olvidarse las otras palabras de este precepto del Se\u00f1or: <em>Y todo lo dem\u00e1s se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura <\/em>(Mt 6,33).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEn realidad, ha habido siempre en la Iglesia, y hay todav\u00eda, quienes buscando con todas sus energ\u00edas la pr\u00e1ctica de la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica, rinden una gran utilidad a la sociedad. De hecho, de sus ejemplos de vida, constantemente practicados, y de sus iniciativas de caridad adquiere vigor e incremento cuanto de m\u00e1s alto y m\u00e1s noble hay en la sociedad humana. Pero a fin de que esta doctrina alcance los m\u00faltiples campos de la actividad humana referentes al individuo, a la familia, a la sociedad, es necesario, ante todo, que la Iglesia no se separe del patrimonio sagrado de la verdad recibida de los Padres\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. Estas advertencias de Juan XXIII para la labor del Concilio tocan un punto continuamente repetido, continuamente urgido. Pero continuamente expuesto a la tentaci\u00f3n de olvidarlo. Por eso, es mi deber el insistir sobre este aspecto de la fidelidad al Magisterio de la Iglesia, como actitud absolutamente necesaria.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La renovaci\u00f3n que la Iglesia nos pide<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tercero: se\u00f1alo tambi\u00e9n, como una obligaci\u00f3n aut\u00e9ntica del cristiano hoy, la de esforzarse por comprender los anhelos de renovaci\u00f3n que el Concilio ha tra\u00eddo y que la Iglesia est\u00e1 proclamando. S\u00ed, hay que esforzarse por esto. Del mismo modo que insisto en la fidelidad a la doctrina y en permanecer aut\u00e9nticos disc\u00edpulos de Jesucristo, tengo que insistir tambi\u00e9n en que no es evang\u00e9lico el inmovilismo inerte, el confundir la tradici\u00f3n apost\u00f3lica con costumbres rutinarias, el mantenernos anclados y detenidos en una piedad personalista, de grupo m\u00e1s amplio o m\u00e1s peque\u00f1o, el vivir de la nostalgia, el invocar sencillamente las glorias pasadas. No, esto no es bueno tampoco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando uno adopta esta actitud corre peligro de no comprender el sentido m\u00e1s \u00edntimo y profundo de lo que signific\u00f3 la renovaci\u00f3n del Concilio y lo que la Iglesia nos est\u00e1 pidiendo. \u00bfPero no veis que la Iglesia es misionera por esencia? Si lo es, tiene que predicar el Evangelio y tiene que buscar al mundo, y cuando el mundo se aparta de ella, la Iglesia tiene que abrir caminos en b\u00fasqueda del mundo y tiene que detenerse a pensar, \u00bfc\u00f3mo puedo yo hacer que escuche mi palabra este mundo moderno, hoy, que tiene esencialmente los mismos problemas que el hombre de siempre? Pero, por especiales circunstancias, estos problemas producen una particular presi\u00f3n en la mentalidad del hombre, en los atractivos que ejerce, en la comunicaci\u00f3n de unos con otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Anta\u00f1o, hace cien a\u00f1os, dos, tres siglos, se produc\u00eda un acontecimiento en cualquier lugar de Europa y tard\u00e1bamos meses y aun a\u00f1os en poder enterarnos de \u00e9l. Pero hoy la noticia que se produzca en Madrid, en Barcelona, en Toledo, al poco rato puede conocerse en Nueva York y en Par\u00eds; hay una intercomunicaci\u00f3n tan fuerte hoy, vivimos los hombres tan due\u00f1os, al parecer, de nuestro destino y tan esclavos de las interferencias con que este destino va labr\u00e1ndose, que estamos sometidos a influjos mucho m\u00e1s fuertes que antes, en relaci\u00f3n con la posibilidad de pensar por nosotros mismos. Somos hombres, los hombres de hoy, desconocedores del silencio. No tenemos ya la posibilidad que antes ten\u00edamos de encerrarnos en nuestro interior. Estamos continuamente azotados por las im\u00e1genes de la televisi\u00f3n, de la prensa, de la noticia de hoy, del congreso de ma\u00f1ana, de lo que dice este grupo de cient\u00edficos, del manifiesto de aquellos artistas, de la \u00faltima moda filos\u00f3fica. Todo esto est\u00e1 zarandeando al hombre constantemente y le hace disperso, roto, dividido, pobre. El hombre es un ser pobre hoy, en medio de sus m\u00faltiples riquezas. Y la Iglesia se encuentra con este hombre y con este mundo, el de la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica, que parece que est\u00e1 simplemente ordenado a ayudarnos y que, sin embargo, muchas veces nos ahoga y nos sofoca; sin darnos cuenta vamos convirti\u00e9ndonos en esclavos dentro de esta rueda gigantesca, en que nos hace mover el mundo de hoy. Ya no valen muchas veces los m\u00e9todos antiguos, ni las formas de predicar el mensaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y la Iglesia se detiene en s\u00ed misma y dice: \u00bfqu\u00e9 puedo hacer por este hombre de hoy, por este mundo? Recapacita y trata de presentar su liturgia en una lengua m\u00e1s accesible, que la entiendan mejor, para que puedan gustar sus secretas bellezas; sus sacramentos, en su realidad profunda como siempre, pero m\u00e1s explicados, m\u00e1s participados, m\u00e1s accesibles, con el fin de que los estimen todos los fieles cat\u00f3licos como algo suyo, no simplemente como algo que est\u00e1 administrando ah\u00ed, misteriosamente, un sacerdote, que podr\u00eda parecer, a los ojos de los ignorantes, el mago de unos ritos sagrados. No es que la Iglesia cambie la sustancia de los sacramentos, pero trata de presentarlos mejor, m\u00e1s al vivo. \u00a1Ay de nosotros, los que tenemos que hacer esta presentaci\u00f3n de los sacramentos, si no somos fieles y por un exceso de condescendencia con el hombre, falseamos el contenido sustancial del sacramento! Si esto ocurre, ya no es la Iglesia, ya no es la renovaci\u00f3n conciliar la responsable; lo ser\u00e1 la ligereza, la ignorancia, el atrevimiento de tal o cual persona, pero que no se eche la culpa del abuso a la renovaci\u00f3n conciliar que la Iglesia ha querido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo mismo, por lo que se refiere al di\u00e1logo con los hermanos separados. Yo estaba en Roma cuando vino el patriarca Aten\u00e1goras a visitar al Santo Padre, y pude asistir a aquel momento emocionante en que, al entrar en la Bas\u00edlica del Vaticano, Pablo VI descendi\u00f3 de su trono \u2013eran los d\u00edas del primer S\u00ednodo, al que yo asist\u00eda invitado por el Papa Pablo VI\u2013. Aquel momento fue de profunda emoci\u00f3n para todos cuantos est\u00e1bamos all\u00ed. Desde hac\u00eda siglos, entraba en aquella Roma, centro de la catolicidad, un representante del Oriente, de la ortodoxia. Pablo VI descendi\u00f3 de su trono, se coloc\u00f3 en humilde sill\u00f3n igual a otro que ten\u00eda a su derecha para recibir, no a un hu\u00e9sped extra\u00f1o, sino a su hermano. Y cuando lleg\u00f3 el patriarca Aten\u00e1goras, despu\u00e9s de pasar por entre los padres sinodales y la muchedumbre que se hab\u00eda congregado, y subi\u00f3 aquellos escalones; cuando lleg\u00f3, digo, al lugar en que se encontraba Pablo VI, el abrazo en que los dos se fundieron nos hizo sentir, a cuantos est\u00e1bamos all\u00ed, m\u00e1s vivamente el misterio de la Iglesia que cualquier otro discurso. \u00bfPor qu\u00e9 la separaci\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 siglos de separaci\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9, si amamos a Cristo, no tenemos que esforzarnos para dar pasos, unos y otros, en ese encuentro que nos lleve a ponernos de rodillas, unidos el coraz\u00f3n y las manos, ante el mismo Cristo a quien adoramos y ante los mismos sacramentos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Digo lo mismo, proporcionalmente hablando, en relaci\u00f3n con los protestantes en sus diversos grupos. Son tambi\u00e9n hermanos nuestros que creen en Jes\u00fas. La Iglesia tiene que hacer un esfuerzo de renovaci\u00f3n. \u00bfPara qu\u00e9? Para eliminar adherencias extra\u00f1as, que no sirven para hacer m\u00e1s vivo el dogma, para facilitar la comprensi\u00f3n y humillarnos tambi\u00e9n nosotros los cat\u00f3licos. No por nuestra doctrina, pero s\u00ed por nuestras actitudes muchas veces; porque en \u00e9stas han intervenido tambi\u00e9n las pasiones de los hombres; y tratar de que estas pasiones se purifiquen, no se opone a la verdad; por el contrario, es una exigencia del Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay que pensar, digo, en este mundo moderno con todos sus problemas religiosos, culturales; y amarle, adem\u00e1s. Porque es nuestro mundo, es nuestra morada, somos hijos de este mundo y le amamos como nuestros antepasados amaron el suyo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas veces s\u00f3lo hacemos balance de las desgracias que aparecen, de los fallos morales o sociales que se dan. Solamente las guerras, las revoluciones, las drogas, los matrimonios deshechos, la sexualidad desbordada. Pero hay algo m\u00e1s que todo esto: hay muchas familias honradas, hay millones de hombres y mujeres que creen en Dios y le adoran, en el mundo cat\u00f3lico, en el mundo musulm\u00e1n, en las religiones de Oriente. Y estos hombres, desconocidos para m\u00ed, de rostros enigm\u00e1ticos, con un lenguaje incomprensible, que sufren en la India, en el Pakist\u00e1n, donde quiera que est\u00e9n, esos hombres y mujeres que parecen las v\u00edctimas de todas las dolencias, adoran a Dios dentro de su coraz\u00f3n y pertenecen a este mundo nuestro y est\u00e1n cada vez m\u00e1s cercanos a nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta es una de las ventajas de nuestro mundo de hoy. Y no hay por qu\u00e9 ir tan lejos. La cultura se extiende, cada d\u00eda nos conocemos m\u00e1s, van nivel\u00e1ndose las clases sociales, se distribuyen mejor las riquezas, aunque quede mucho por hacer en este campo. Todo esto es bueno porque pertenece al orden justo de la creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se facilita tambi\u00e9n el escuchar la Palabra de Dios. Este mundo de la t\u00e9cnica asombrosa, no solamente nos puede hacer sufrir con las exigencias a que nos vemos sometidos en la gran ciudad, y aun en la ciudad peque\u00f1a; no es s\u00f3lo el alarde de los viajes espaciales, cuyas utilidades pr\u00e1cticas a\u00fan no hemos empezado a experimentar; pero no olvidemos que dentro de ese alarde puede aparecer en aquel viaje, no s\u00e9 si fue el segundo que hicieron los norteamericanos, coincidente con los d\u00edas de Navidad, el mensaje que aquel astronauta enviaba a la tierra desde esos espacios casi infinitos, leyendo las palabras del <em>G\u00e9nesis.<\/em> Es un mundo hermoso, a pesar de todo; tenemos que amarle y tenemos que aportar lo bueno que cada uno tengamos como hombres amantes de la humanidad y como cristianos, disc\u00edpulos de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Tres amores<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y nada m\u00e1s, hijos. Me har\u00eda interminable habl\u00e1ndoos de esto. Repito, tiempo habr\u00e1 para seguir con toda decisi\u00f3n en la renovaci\u00f3n conciliar, en la fidelidad a la doctrina inalterable, en el deseo de trabajar por el mundo, en nuestro af\u00e1n apost\u00f3lico de sacerdotes y seglares. Tres amores deben acompa\u00f1arnos: amor a Cristo, amor a la Eucarist\u00eda y amor a la Virgen Sant\u00edsima.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Amor a Cristo<\/strong>, leyendo su Evangelio, ador\u00e1ndole, dici\u00e9ndole muchas veces que le confesamos como a nuestro Dios, Se\u00f1or nuestro, postr\u00e1ndonos ante \u00c9l en su riqu\u00edsimo misterio, pidi\u00e9ndole que nos infunda su vida; es Jes\u00fas, el mismo Jes\u00fas, quien nos la ofrece: <em>Yo soy la verdadera vid, mi Padre es el labrador. Todo sarmiento que en M\u00ed no lleva fruto, le cortar\u00e1, y a todo aquel que lleve fruto le podar\u00e1 para que d\u00e9 m\u00e1s. Ya vosotros est\u00e1is limpios, en virtud de la doctrina que os he predicado. Permaneced en mi, que yo permanecer\u00e9 en vosotros<\/em> (Jn 15, 1-3). Jesucristo, ideal supremo de la vida de un cristiano. No dej\u00e9is el santo Evangelio; que no se os caiga de vuestras manos, cristianos viejos, cat\u00f3licos, hijos de esta ciudad de Toledo; vivid el Evangelio, leedlo mucho; procurad sentir dentro de vosotros un profundo amor a Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y adem\u00e1s vivid, dentro de la expresi\u00f3n dogm\u00e1tica de la Iglesia, con esa circulaci\u00f3n sacramental de los dones de la gracia tal como Jes\u00fas la ha establecido, el magno misterio, <strong>el sacramento de la Eucarist\u00eda<\/strong>. Es el mismo Se\u00f1or, es Jes\u00fas, es su Vida, pero es bajo esa forma, tal como \u00c9l ha querido d\u00e1rsenos en el sacrificio de la Misa, en el Sagrario, en el Sacramento de la unidad que alimenta nuestras almas. Hablo a una ciudad que tiene no s\u00f3lo la gloria pasada, sino tambi\u00e9n la permanencia actual de una procesi\u00f3n eucar\u00edstica famosa en todo el mundo. Viviremos esa procesi\u00f3n, rendiremos culto al Se\u00f1or en la Sagrada Eucarist\u00eda. Pero eso exige mucho, hay que vivir diariamente esa procesi\u00f3n eucar\u00edstica, en el fervor de nuestro coraz\u00f3n, en la Misa, en el fervor de la comuni\u00f3n, en la visita a Jes\u00fas sacramentado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, por \u00faltimo, <strong>la Virgen Mar\u00eda<\/strong>, con la cual hemos de encontrarnos tambi\u00e9n estos pr\u00f3ximos d\u00edas de la Semana Santa, acompa\u00f1ando en silencio a su Hijo; el mismo silencio con que sigue el camino de la Iglesia. Ella es Madre de la Iglesia, es Madre nuestra y est\u00e1 ah\u00ed puesta por Dios, nos la ha dado el mismo Jesucristo como Madre de todos nosotros. La veneramos, la amamos, nos encomendamos a Ella seguros de encontrar su protecci\u00f3n santa. Escuchad estas palabras, precisamente escritas por San Ildefonso de Toledo: \u201cAhora me llego a ti, la \u00fanica Virgen y Madre de Dios; caigo de rodillas ante ti, la sola obra de la Encarnaci\u00f3n de mi Dios; me humillo ante ti, la sola hallada Madre de mi Se\u00f1or; te suplico, la sola hallada esclava de tu Hijo, que logres que sean borrados mis pecados, que hagas que yo ame la gloria de tu virginidad, que me encuentres la magnitud de la dulzura de tu Hijo, que me concedas hallar y defender la sinceridad de la fe en tu Hijo, que me otorgues tambi\u00e9n consagrarme a Dios, y as\u00ed, ser esclavo de tu Hijo y tuyo, y servir a tu Se\u00f1or y a ti. A \u00c9l como a mi Hacedor, a ti como Madre de nuestro Hacedor; a \u00c9l como Se\u00f1or de las virtudes, a ti como esclava del Se\u00f1or de todas las cosas; a \u00c9l como a Dios, a ti como a Madre de Dios; a \u00c9l como a mi Redentor, a ti como a obra de mi redenci\u00f3n. Porque lo que ha obrado en mi redenci\u00f3n lo ha formado en la verdad de tu persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl que fue hecho mi Redentor, fue Hijo tuyo. El que fue precio de mi rescate, tom\u00f3 carne de tu carne. Aquel que san\u00f3 mis heridas, sac\u00f3 de tu carne un cuerpo mortal con el cual suprimir\u00e1 mi muerte; sac\u00f3 un cuerpo mortal de tu cuerpo mortal, con el cual borrar\u00e1 mis pecados, que carg\u00f3 sobre s\u00ed; tom\u00f3 de ti un cuerpo sin pecado; tom\u00f3 de la verdad de tu humilde cuerpo mi naturaleza, que \u00c9l mismo coloc\u00f3 en la gloria de la mansi\u00f3n celestial sobre los \u00e1ngeles, como mi predecesora a tu reino. Por esto, yo soy tu siervo, porque mi Se\u00f1or es tu Hijo. Por eso t\u00fa eres mi Se\u00f1ora, porque eres esclava de mi Se\u00f1or. Por esto yo soy esclavo de la esclava de mi Se\u00f1or, porque t\u00fa, mi Se\u00f1ora, has sido hecha madre de mi Se\u00f1or. Por esto yo he sido hecho esclavo, porque t\u00fa has sido hecha madre de mi Hacedor\u201d. \u00bfEs esto puro lirismo religioso? Es teolog\u00eda evang\u00e9lica, es reflexi\u00f3n doctrinal, la piedad de un coraz\u00f3n enamorado de Dios y de su Madre. Y esto tiene vida hoy, igual que en el siglo en que escrib\u00eda San Ildefonso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ma\u00f1ana os espero para celebrar la Santa Misa; y os espero en las pr\u00f3xima Semana Santa, el martes, en el V\u00eda Crucis que se ha organizado para recorrer las estaciones con humildad y con amor ante el misterio de la Cruz. Y despu\u00e9s, a los que pod\u00e1is, os espero tambi\u00e9n en la Catedral durante los Oficios lit\u00fargicos de esos d\u00edas santos. Procuraremos que durante los Oficios no haya visita tur\u00edstica; la Catedral es un templo antes que un museo. Es necesario que se viva la piedad en ese templo maravilloso y que el pueblo se re\u00fana para rezar, para adorar y para cantar a Dios nuestro Se\u00f1or con l\u00e1grimas de penitencia el Viernes Santo, con la alegr\u00eda de la Resurrecci\u00f3n en la ma\u00f1ana del domingo y antes, el jueves, para celebrar el misterio de la Eucarist\u00eda y del amor fraterno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sed religiosos; mantened el sentido cat\u00f3lico de la vida, llenos de robustez y de fidelidad a nuestros dogmas y a nuestras tradiciones santas. A la vez, amad el futuro; un futuro que hay que construir entre todos, sin abdicar en ning\u00fan momento de nuestra piedad y de nuestra fe. Ocasiones nuevas habr\u00e1 para encontrarnos. \u00a1Ojal\u00e1 pueda yo alg\u00fan d\u00eda, una vez que ya se regularice aqu\u00ed mi vida y la normalidad de mis actuaciones, invitar todos los s\u00e1bados del a\u00f1o al pueblo de Toledo, por la tarde, en la Catedral, para reunirnos all\u00ed a hablar, a meditar, a rezar, a cantar a la Sant\u00edsima Virgen del Sagrario, para que ella siga llev\u00e1ndonos por los caminos de la tierra en uni\u00f3n con su Hijo, hacia el cielo, en que \u00c9ste nos espera!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> V\u00e9ase <em>Concilio Vaticano II<\/em><sup>8<\/sup><em>,<\/em> BAC 252, Madrid, 1975, 1032.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencias cuaresmales para familias, Iglesia de los jesuitas, Toledo, 27 de Marzo de 1972 Durante estos d\u00edas trat\u00e9 de ofreceros, queridos diocesanos, algunas reflexiones centradas principalmente sobre la Iglesia, como misterio de la salvaci\u00f3n que Jesucristo nos ha tra\u00eddo al mundo. 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