{"id":1016,"date":"2024-09-27T14:17:22","date_gmt":"2024-09-27T12:17:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1016"},"modified":"2024-09-27T14:18:23","modified_gmt":"2024-09-27T12:18:23","password":"","slug":"la-iglesia-como-institucion-y-misterio-de-salvacion","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-iglesia-como-institucion-y-misterio-de-salvacion\/","title":{"rendered":"La Iglesia como instituci\u00f3n y misterio de salvaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencias cuaresmales para adultos, Iglesia de los jesuitas, Toledo, 25 de Marzo de 1952<\/p>\n\n\n\n<p>Voy a hablaros hoy, queridos diocesanos, de la Iglesia como instituci\u00f3n y como misterio de salvaci\u00f3n. Y a este prop\u00f3sito la pregunta previa es ineludible. \u00bfQu\u00e9 es la Iglesia de Jesucristo?<\/p>\n\n\n\n<p>Henos aqu\u00ed un grupo, no peque\u00f1o, de hijos de la Iglesia, hombres y mujeres bautizados en ella, herederos de una fe, pero no simplemente depositarios de la misma. Esta fe, recibida por los caminos que, dentro de una sociedad cat\u00f3lica normal, suele tener abiertos la Providencia, nos ha llegado por medio del bautismo. Y ya adultos hemos ido haci\u00e9ndola cada vez m\u00e1s consciente dentro de nosotros mismos. Crecimos en una familia cat\u00f3lica, hemos recibido una educaci\u00f3n religiosa en conformidad con la doctrina de la Iglesia y, poco a poco, hemos ido avanzando en la vida, y \u00e9sta con sus exigencias nos ha hecho ponernos muchas veces en situaci\u00f3n de contrastar la sinceridad de nuestra fe. Hemos visto a nuestro alrededor, quiz\u00e1 en nosotros mismos, la enfermedad, el dolor; hemos experimentado alegr\u00edas, esperanzas; sabemos lo que es el pecado, tambi\u00e9n conocemos lo que es la virtud y los medios para recobrarla cuando la hemos perdido. Hemos, tal vez, dudado en cuestiones religiosas; seguimos sin ver con claridad en algunas de ellas, pero tenemos una fe y somos responsables de ella y queremos vivirla.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed, en este momento, nos encontramos dentro de una iglesia a la que acudimos para escuchar la palabra que yo os predico, para reflexionar todos juntos y para cantar alguna oraci\u00f3n, con lo cual nuestro esp\u00edritu se pone m\u00e1s en contacto con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Y est\u00e1 bien que nos reunamos dentro del templo. Porque una de las manifestaciones arbitrarias y muy inconsistentes que hoy se hacen es la que pretende prescindir un poco de los templos, invoc\u00e1ndose para ello la frase que el Se\u00f1or dijo a la samaritana: <em>Llega la hora en que los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en esp\u00edritu y en verdad<\/em> (Jn 4, 23). Pues claro que ten\u00eda que ser as\u00ed. El Se\u00f1or vino a darnos la religi\u00f3n de la vida, no la religi\u00f3n de las prescripciones mosaicas del Antiguo Testamento; nos daba la vida y ten\u00edamos, por consiguiente, que recibirla o rechazarla, y el que la recibe dentro tiene que vivirla en esp\u00edritu y en verdad. Pero lo que el Se\u00f1or no dijo es que para eso eran innecesarios los templos materiales; siguen siendo necesarios. Lo importante es que cuantos vienen al templo material lleven dentro el templo espiritual. Y all\u00e1 en su interior adoren al Padre en esp\u00edritu y verdad, y cuando entran en una iglesia como lugar sagrado, cuando se postran ante la Sagrada Eucarist\u00eda y cuando rezan ante un imagen de la Sant\u00edsima Virgen o de los santos, a quienes buscan como intercesores, lo hagan como expresi\u00f3n exterior de una vida interior, a solas o en uni\u00f3n con otros. Es lo que hacen los padres de familia con sus hijos, los grupos homog\u00e9neos o toda una comunidad cristiana, como en este caso, la de una ciudad determinada, a la cual se la invita a venir a la Iglesia para esto.<\/p>\n\n\n\n<p>Vosotros, como digo, ten\u00e9is ya experiencia clara de lo que es la Iglesia, hab\u00e9is recibido sus sacramentos, hab\u00e9is orado con su oraci\u00f3n, hab\u00e9is siempre escuchado la palabra que ella predica y avanz\u00e1is hacia vuestro destino, hacia la realizaci\u00f3n de vuestro destino religioso dentro de esta Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Los tres momentos espirituales suscitados por el Vaticano II<\/h2>\n\n\n\n<p>Y para situarnos una vez m\u00e1s en el punto de partida de todo lo que est\u00e1 sucediendo actualmente, en medio de esta crisis que confunde a tantos, voy a leeros unas palabras del Papa Pablo VI, pronunciadas al final del Concilio, en las cuales parece como que adivina todo lo que iba a suceder despu\u00e9s. Me refiero al discurso que pronunci\u00f3 el 18 de noviembre de 1965, cuando se promulgaron la Constituci\u00f3n sobre la Revelaci\u00f3n y el Decreto sobre el apostolado seglar.<\/p>\n\n\n\n<p>En un pasaje del discurso pronunci\u00f3 estas palabras: \u201cNos parece que es muy importante que nos demos cuenta de cu\u00e1l debe ser nuestra actitud de \u00e1nimo en el per\u00edodo posconciliar. La celebraci\u00f3n del Concilio ha suscitado, a nuestro juicio, tres diferentes momentos espirituales. El <strong>primero<\/strong> fue el del entusiasmo. Era justo que fuera as\u00ed: estupor, alegr\u00eda, esperanza, un sue\u00f1o casi mesi\u00e1nico, acogieron el anuncio de la esperada y, sin embargo, inesperada convocaci\u00f3n; una brisa de primavera pas\u00f3 al comienzo sobre todos los \u00e1nimos. Sigui\u00f3 un <strong>segundo momento:<\/strong> el del efectivo desarrollo del Concilio, que se caracteriz\u00f3 por la problematicidad; ese aspecto de la problem\u00e1tica era l\u00f3gico que acompa\u00f1ase al trabajo conciliar, que fue, como vosotros sab\u00e9is, inmenso trabajo que pudo realizarse gracias, especialmente, a los miembros de las Comisiones y Subcomisiones&#8230; Pero en algunos sectores de la opini\u00f3n p\u00fablica, todo se convirti\u00f3 en discutido y discutible, todo apareci\u00f3 dif\u00edcil y complejo; se pretendi\u00f3 someter todo a la cr\u00edtica y a la impaciencia de las novedades. Aparecieron inquietudes, corrientes, temores, audacias, arbitrariedades; todo se hizo dudoso, incluso los c\u00e1nones de la verdad y de la autoridad, hasta que comenz\u00f3 a hacerse o\u00edr suave, meditada, solemne, la voz del Concilio\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 \u00e9poca aquella, mientras se estaba celebrando el Concilio! Los que viv\u00edamos en Roma y recib\u00edamos continuamente las informaciones que llegaban, no s\u00f3lo de la prensa del mundo entero, sino de los boletines que editaban los grupos m\u00e1s diversos, de los libros y folletos que se imprim\u00edan, de las referencias sobre luchas dentro del Concilio que no exist\u00edan, comprob\u00e1bamos c\u00f3mo se produc\u00eda la deformaci\u00f3n con que tales informaciones presentaban la figura de tal cardenal, de tal obispo, de este episcopado, de aquel otro. Todo qued\u00f3 sometido a la insaciable voracidad de la opini\u00f3n p\u00fablica. \u00a1Tan interesante como hubiera sido ofrecerlo todo como alimento sereno para la reflexi\u00f3n! Pero no fue as\u00ed. Un fatal y pernicioso prurito movi\u00f3 a algunos a utilizar todo lo que el Concilio iba elaborando, para lanzarse sobre ello ferozmente, para presentarlo ante el pueblo pura y simplemente como manifestaciones banderizas, tendencias ideol\u00f3gicas, triunfadores y derrotados. Es decir, se trituraba el misterio de la Iglesia, se le convert\u00eda en triste comentario, para que sirviera, en las tertulias m\u00e1s inveros\u00edmiles, como objeto de todas las deliberaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Juan XXIII abri\u00f3 las puertas del Concilio con una intenci\u00f3n santa, precisamente lo que se buscaba: el di\u00e1logo con el mundo moderno. Pero con qu\u00e9 poco respeto, por parte incluso de ciertos hijos de la Iglesia, se acogi\u00f3 aquella muestra de benevolencia. \u201cEn este \u00faltimo tramo del Concilio&#8230; viene el <strong>tercer momento<\/strong>, el de los prop\u00f3sitos \u2013dice el Papa Pablo VI\u2013, el de la aceptaci\u00f3n y la ejecuci\u00f3n de los decretos conciliares. Y este es el momento para el que cada uno debe disponer su propio esp\u00edritu. La discusi\u00f3n acaba; empieza la comprensi\u00f3n\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. Esto dijo el Papa. Pero yo ahora pregunto: \u00bfde verdad ha acabado la discusi\u00f3n? \u201cA la acci\u00f3n del arado que remueve la tierra, sucede el cultivo ordenado y positivo. La Iglesia se reorganiza con las nuevas normas que el Concilio ha dado. La fidelidad la caracteriza; una novedad la califica\u201d. \u00bfQu\u00e9 novedad? Sobre la base de la fidelidad que el Papa proclama, \u00bfqu\u00e9 es lo nuevo que va a haber? \u00c9l lo se\u00f1ala con estas palabras: \u201cUna conciencia acrecentada de la comunidad eclesial, de su maravillosa trabaz\u00f3n, de la mayor caridad que debe unir, activar, santificar, la comuni\u00f3n jer\u00e1rquica de la Iglesia\u201d. Esta es la novedad. Es decir, va a empezar en la Iglesia algo nuevo, una mayor conciencia eclesial por parte de todos; \u00e9ste ser\u00eda el gran fruto del Concilio y puede seguir si\u00e9ndolo si no lo frustramos con nuestras intemperancias.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacer que todo el Pueblo de Dios sienta vivamente que es Iglesia y, por lo mismo, en su interioridad est\u00e9 escuchando siempre el eco de una voz que le dice: \u201cmueve el mundo en conformidad con el Evangelio, tienes una misi\u00f3n\u201d. Todos: sacerdotes, religiosos, laicos. Lograr esto, en contraposici\u00f3n a la pasividad inerte que exist\u00eda en buena parte de la Iglesia, ser\u00eda el fruto m\u00e1s espl\u00e9ndido que podr\u00edamos conseguir. \u201cUna maravillosa trabaz\u00f3n, dentro de todo el Pueblo de Dios\u201d, conciencia eclesial, trabaz\u00f3n. Pablo VI est\u00e1 empezando, con esta imagen, a indicar que la Iglesia no es una masa amorfa, que est\u00e1n los hijos unidos, trabados, forman un tejido. Concretar\u00e1 m\u00e1s: mayor caridad que debe unirnos a todos. La caridad alta, la caridad como don del Esp\u00edritu Santo, la caridad que al obispo, al sacerdote, a los fieles, les haga sentir un sagrado respeto ante todo lo que de Dios hemos recibido, y ante el hombre; una caridad que nos haga ser pacientes, humildes; una caridad que nos mantenga intr\u00e9pidos en nuestro apostolado, aceptando todas las fatigas que hayamos de soportar; una caridad que ponga a Dios en el centro de todos nuestros trabajos. Y todav\u00eda concreta m\u00e1s: \u201cesta caridad debe unir, activar, santificar la comuni\u00f3n jer\u00e1rquica de la Iglesia\u201d. Pueblo org\u00e1nicamente constituido, en el cual todos tenemos responsabilidades y todos nos unimos dentro de una Jerarqu\u00eda, puesta por Dios para que ese Pueblo se salve.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEste es el periodo del verdadero <em>aggiornamento<\/em> preconizado por nuestro predecesor, de venerada memoria, Juan XXIII, el cual no quer\u00eda ciertamente atribuir a esta program\u00e1tica palabra el significado que alguno intenta darle, como si ella consistiera en \u201crelativizar\u201d seg\u00fan el esp\u00edritu del mundo todas las cosas de la Iglesia: dogmas, leyes, estructuras, tradiciones, siendo as\u00ed que estuvo en \u00e9l \u2013en Juan XXIII\u2013 tan vivo y firme el sentido de la estabilidad doctrinal y estructural de la Iglesia que lo constituy\u00f3 en eje de su pensamiento y de su obra. <em>Aggiornamento<\/em> querr\u00e1 decir de ahora en adelante, para nosotros, sabia penetraci\u00f3n del esp\u00edritu del Concilio que hemos celebrado y aplicaci\u00f3n fiel de sus normas feliz y santamente emanadas\u201d<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo pedir\u00eda a todos los que tienen una misi\u00f3n hoy en la Iglesia, que estas palabras, pronunciadas as\u00ed por el Vicario de Cristo en un momento important\u00edsimo, cuando el Concilio estaba a punto de terminar, quedaran escritas en el coraz\u00f3n y el pensamiento de cada uno. Porque se ver\u00eda entonces si, manteniendo la fidelidad y el respeto a estas palabras, pod\u00edan acometerse, pod\u00edan realizarse tantos atropellos como hoy se est\u00e1n realizando. Ver\u00edamos entonces si se pod\u00eda hablar de los dogmas de nuestra religi\u00f3n, buscando enseguida, con respecto a ellos, lo \u00faltimo que haya dicho el te\u00f3logo o el teorizante m\u00e1s absurdo. Ver\u00edamos entonces si se pod\u00eda, en nombre de estas palabras, despreciar las tradiciones santas de la piedad de la Iglesia. Ver\u00edamos tambi\u00e9n si por \u201caggiornamento\u201d se puede entender el salto en el vac\u00edo, una modernizaci\u00f3n que tire abajo todo lo que tenemos, sin construir nada m\u00e1s que estas aspiraciones individuales, a las que dan forma este grupo o aquel otro, conforme a sus propios deseos y caprichos, invent\u00e1ndose su liturgia, sus catecismos, predicando una religi\u00f3n que se dice que es el amor y la justicia, y empieza hablando de odios contra estos o contra aquellos. Ver\u00edamos, por \u00faltimo, si es posible, a la vista de estas palabras de Pablo VI, tener el concepto de Iglesia que tienen algunos hoy. Y si estas palabras del Papa no nos sirven, \u00bfpor qu\u00e9 nos van a servir las de cualquier te\u00f3logo o las de mi voluntad arbitraria?<\/p>\n\n\n\n<p>Insisto: mi pensamiento, ya expresado anoche, sobre el que vuelvo a invitaros a que reflexion\u00e9is hoy, es \u00e9ste: hemos olvidado, como consecuencia de este v\u00e9rtigo en que estamos movi\u00e9ndonos sin cesar, la doctrina del Concilio.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso han dicho ya algunos obispos, por ejemplo el Arzobispo de Par\u00eds, entre otros, que hab\u00eda quienes estaban queriendo vivir del Vaticano III; y claro, es absurdo querer vivir del Vaticano III si no se ha vivido el Vaticano II. Es una forma de decir que algunos se han saltado todo y que han prescindido de toda norma y de toda instituci\u00f3n. Y as\u00ed es como se crea una imagen deformada de la Iglesia. Y terminan por hacer de la Iglesia algo molesto, antip\u00e1tico, inadaptado al mundo moderno; los perfiles m\u00e1s visibles de la Iglesia les resultan odiosos, aborrecibles, no son m\u00e1s que juridicismos paralizantes, impiden el avance del hombre en el reino libre del esp\u00edritu. Frases, frases, ret\u00f3rica vac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos a dejarnos de ret\u00f3ricas y vamos a pensar, con fidelidad a Jesucristo, en lo que es nuestra Iglesia Santa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La Iglesia que Cristo instituy\u00f3<\/h2>\n\n\n\n<p>Mi primera reflexi\u00f3n es la siguiente: ni siquiera hablar\u00edamos de la Iglesia si no fuera por lo que Jes\u00fas, nuestro Salvador, nos ha querido decir y revelar. Esta palabra \u2013Iglesia\u2013 aparece alguna vez en los libros del Antiguo Testamento como un concepto muy impreciso. Su realidad est\u00e1 prefigurada en el hecho de que Israel es el pueblo escogido por Dios, convocado por \u00c9l, eclesializado dir\u00edamos, al cual ha llamado para confiarle unas promesas, las cuales se cumplir\u00e1n en la plenitud de los tiempos, cuando venga el Hijo de Dios, nacido de Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, de la Iglesia propiamente dicha, tal como entendemos hoy su realidad, no hablar\u00edamos, ni siquiera podr\u00edamos hablar, si no fuera por lo que nos ha revelado nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Es \u00c9l quien un d\u00eda re\u00fane a sus Ap\u00f3stoles y les hace una pregunta:<em>\u00bfQui\u00e9n dicen los hombres que es el Hijo del hombre? Y respondieron ellos: unos dicen que Juan el Bautista, otros que El\u00edas, otros que Jerem\u00edas o alguno de los profetas. Y les dice Jes\u00fas: Y vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo? Tomando la palabra Sim\u00f3n Pedro, le dice: T\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Y Jes\u00fas respondiendo le dijo: Bienaventurado eres Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s, porque no te lo ha revelado eso la carne y sangre, sino mi Padre que est\u00e1 en los cielos. Y yo te digo que t\u00fa eres Pedro y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella. Y yo te dar\u00e9 las llaves del reino de los cielos. Y todo lo que atares sobre la tierra, ser\u00e1 tambi\u00e9n desatado sobre los cielos<\/em>(Mt 16, 13-19).<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo habla de una Iglesia que \u00c9l va a instituir, y la va a fundar sobre esa piedra; y a \u00e9l, a Pedro, le dar\u00e1 un poder que llega hasta el reino de los cielos. Y cuando muerto y resucitado, antes de subir al cielo, quiere darles las \u00faltimas palabras con que concretar\u00e1 su misi\u00f3n, es otra vez a Pedro a quien le llama para preguntarle: <em>\u00bfMe amas m\u00e1s que \u00e9stos? Apacienta mis corderos.<\/em> Y segunda vez y tercera vez: <em>\u00bfMe amas m\u00e1s que \u00e9stos? Se\u00f1or, T\u00fa lo sabes todo. T\u00fa sabes que te amo. Apacienta mis ovejas<\/em> (Jn 21, 15-17).<\/p>\n\n\n\n<p>Acaba de confiarle ya lo que le prometi\u00f3 en Cafarna\u00fam. \u00c9l ser\u00e1 la piedra, \u00e9l ser\u00e1 el Primado y con \u00e9l los Ap\u00f3stoles. <em>Id por todo el mundo y ense\u00f1ad cuanto yo os he mandado<\/em> (Mt 28, 19-20). O bien, como dice San Marcos: <em>Id y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y se bautizare ser\u00e1 salvo; el que no, ser\u00e1 condenado<\/em> (Mc 16, 15-16).<\/p>\n\n\n\n<p>Y empezaron los Ap\u00f3stoles. Recibieron el Esp\u00edritu Santo el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, tal como el Se\u00f1or se lo hab\u00eda prometido. Y despu\u00e9s de recibir el Esp\u00edritu Santo empieza la Iglesia a ponerse en movimiento. La Iglesia santa y humilde. La Iglesia que trae al mundo la misma misi\u00f3n que Jesucristo. Tiene que ense\u00f1ar sus mismas palabras, tiene que predicar la misma doctrina, tiene que ofrecer los mismos medios de salvaci\u00f3n que Jesucristo instituy\u00f3. No tiene otra misi\u00f3n la Iglesia m\u00e1s que esa: salvar al hombre y salvarle en nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ved lo que nos dice el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles cuando, recibido el Esp\u00edritu Santo, Pedro empieza a actuar como Cabeza del Colegio Apost\u00f3lico y pronuncia su primer discurso:<em>Hijos de Israel, escuchadme ahora. A Jes\u00fas de Nazaret, hombre autorizado por Dios a vuestros ojos con los milagros y prodigios que Dios, por medio de \u00c9l, ha hecho entre vosotros, a este Jes\u00fas, dejado a vuestro arbitrio por una orden expresa de la voluntad de Dios, vosotros le hab\u00e9is hecho morir, clav\u00e1ndole en la cruz por mano de los imp\u00edos. Pero Dios le ha resucitado, libr\u00e1ndole de los dolores y ataduras de la muerte, siendo como era imposible quedar \u00c9l preso por ella en tal lugar&#8230; Persu\u00e1dase, pues, ciertamente toda la casa de Israel, que Dios ha constituido Se\u00f1or y Cristo a este mismo Jes\u00fas, al cual vosotros hab\u00e9is crucificado<\/em>(Hch 2, 22-24.32).<\/p>\n\n\n\n<p>Es la primera predicaci\u00f3n de Pedro. Fijaos, sus palabras est\u00e1n llenas, simplemente, del pensamiento y de la reflexi\u00f3n sobre Cristo Jes\u00fas muerto y resucitado. Y se dirige \u00e9l, el pobre ignorante de ayer, a toda la casa de Israel. Habla as\u00ed, con esta solemnidad magisterial, desde el primer instante. \u00bfY qu\u00e9 ocurre? <em>O\u00eddo este discurso, se compungieron de coraz\u00f3n y dicen a Pedro y a los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles: Pues, hermanos, \u00bfqu\u00e9 es lo que debemos hacer? Y Pedro respondi\u00f3: haced penitencia y que sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo, para remisi\u00f3n de vuestros pecados, y recibir\u00e9is el don del Esp\u00edritu Santo <\/em>(Hch 2, 37-38).<\/p>\n\n\n\n<p>Ya est\u00e1 aqu\u00ed, en una s\u00edntesis apretada de palabras preciosas, todo el misterio de la Iglesia. Haced penitencia, esto es, convertid vuestro coraz\u00f3n. \u00bfNo le hab\u00eda presentado as\u00ed el Bautista a las turbas? Y ahora Pedro dice lo mismo: haced penitencia, sed bautizados \u2013el Bautismo para recibir la gracia santificante\u2013 en el nombre de Cristo, para remisi\u00f3n de los pecados, hombre nuevo, purificaci\u00f3n interior, y recibir\u00e9is el don del Esp\u00edritu Santo. He ah\u00ed el Pueblo de Dios, aquel que est\u00e1 escuchando estas palabras. He ah\u00ed la Jerarqu\u00eda; he ah\u00ed la comuni\u00f3n eclesial; he ah\u00ed la caridad que une, que activa, que santifica. He ah\u00ed la conciencia clara del deber con el que todos van a empezar a vivir su nueva vida en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que el Papa dec\u00eda en el discurso a que me he referido antes, al se\u00f1alar los frutos del Concilio en la etapa posconciliar, lo estamos viendo aqu\u00ed. Todav\u00eda no hay templos, todav\u00eda no hay una liturgia regulada, todav\u00eda no hay unos medios normales dentro de la comunidad social. No son m\u00e1s que eso, las primeras manifestaciones de una fe que busca, desde el primer momento, ser comunitaria, pero no an\u00e1rquica; una fe que busca mover el coraz\u00f3n, pero no puramente sentimental. Penitencia, remisi\u00f3n de los pecados. Una fe movida por el Esp\u00edritu Santo <em>\u2013recibir\u00e9is el Esp\u00edritu Santo<\/em>\u2013, pero encaminada a dar testimonio a toda la casa de Israel, de la que van a venir persecuciones. Una fe trabada, fuerte, unida entre todos los que participan de ella, predicada con fidelidad a una palabra que no se puede inventar, que no se puede trastocar, que no se puede delimitar, que no se puede rectificar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la misma Palabra de Cristo la que ellos tienen que predicar. <em>Id por todo el mundo y ense\u00f1ad cuanto yo os he mandado.<\/em> Fijaos c\u00f3mo termina este episodio, tal como nos lo narra San Lucas en el cap\u00edtulo segundo del libro de los <em>Hechos de los Ap\u00f3stoles.<\/em> Sigue Pedro diciendo:<em>porque la promesa de salvaci\u00f3n es para vosotros y para vuestros hijos y<\/em>\u2013universalismo de la Iglesia desde el primer instante\u2013<em>para todos los que ahora est\u00e1n lejos de la salud, para cuantos llamare a S\u00ed el Se\u00f1or Dios nuestro<\/em>. <em>Otras much\u00edsimas razones aleg\u00f3 y les amonestaba diciendo: Poneos a salvo entre esta generaci\u00f3n perversa. Aquellos que recibieron su doctrina fueron bautizados y se a\u00f1adieron en aquel d\u00eda a la Iglesia cerca de tres mil personas<\/em>(Hch 2, 39-41).Dato que presenta San Lucas en este libro, que es la primera historia que se ha escrito de la religi\u00f3n cristiana, una vez que Cristo sali\u00f3 de este mundo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La Iglesia es, en toda \u00e9poca, la Iglesia de Cristo<\/h2>\n\n\n\n<p>Pues bien, hijos, \u00e9sta es la misi\u00f3n que hemos aceptado. Para ser fieles a ella. Y si no fu\u00e9ramos fieles, mejor era no aceptarla o abandonarla. Fidelidad estricta a la Palabra del Se\u00f1or, a los sacramentos que \u00c9l instituy\u00f3, al prop\u00f3sito y fin de la Iglesia. <em>El que creyere y se bautizare, ser\u00e1 salvo; el que no, se condenar\u00e1.<\/em> Es decir, salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia, repito, es la misma en Toledo, en Lyon, en Barcelona o en Berl\u00edn. Las singularidades temporales no la afectan en lo que tiene de instituci\u00f3n como tal, de instituci\u00f3n divina. El papado, por ejemplo, pertenece a lo constitutivo de la Iglesia. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s da Pablo VI, Le\u00f3n XIII, Benedicto XV\u2026, el que sea? Cardenales, obispos y sacerdotes, siglo XX o siglo XIV. Siempre, en todas partes, en cualquier segmento de la historia humana, la Iglesia es siempre la de Cristo. El secreto del coraz\u00f3n de los hombres que integran la Iglesia en cada \u00e9poca, Dios lo juzga; pero la acci\u00f3n santificadora de la Iglesia permanece tambi\u00e9n ah\u00ed, con sus pruebas y con las realizaciones que ha dejado.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero decir que, prescindiendo de singularidades y testimonios puramente humanos, que nos mueven a inclinar nuestra simpat\u00eda, mayor o menor, en relaci\u00f3n con uno u otro aspecto de la vida de la Iglesia, todo me da igual con tal que sea la Iglesia de Jesucristo que sigue predicando su Palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos de juzgar las \u00e9pocas de la historia con los criterios de la \u00e9poca. Hoy se dice: ha pasado ya, y gracias a Dios, la \u00e9poca constantiniana. Muy bien, pues que pase. Pero de ah\u00ed a despreciarla hay un paso que no se puede dar. En aquella \u00e9poca los hombres entendieron que serv\u00edan as\u00ed al Se\u00f1or y cumplieron su misi\u00f3n. Hoy, en un mundo secularizado en gran parte, tenemos que abrir otros caminos y utilizar otros procedimientos, pero con la misma confesi\u00f3n de nuestra fe, con la misma palabra salvadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy no ir\u00e1n los obispos, con sus mitras y sus cruces, en uni\u00f3n con los conquistadores de Am\u00e9rica a abrir un nuevo continente para el dominio de un pa\u00eds europeo y para el Evangelio y la libertad. Pero el Papa Pablo VI ir\u00e1 a la ONU y hablar\u00e1 del hombre; porque el sucesor de Pedro es experto en humanidad y en sabidur\u00eda de lo alto, y tiene veinte siglos tras de s\u00ed. En realidad, hace mucho tiempo que ese viaje estaba prepar\u00e1ndose, porque empez\u00f3 con el mismo Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero decir que ser\u00eda empeque\u00f1ecernos el que la religi\u00f3n de Cristo la juzg\u00e1ramos a trav\u00e9s de estas formulaciones externas, cambiantes, que los siglos, la historia, las limitaciones de los hombres van presentando.<\/p>\n\n\n\n<p>No es eso lo que yo tengo que ver en la religi\u00f3n de Jesucristo. Por ella, y de ella, ha dado testimonio luchando una Santa Juana de Arco; tambi\u00e9n ha dado testimonio de ella una Isabel la Cat\u00f3lica. A ella se ha entregado una Santa Teresa de Jes\u00fas; y tambi\u00e9n se ha entregado a ella, por ejemplo, un San Juan Bosco en la edad moderna. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s da el momento? Lo importante es vivir en todo momento de ese n\u00facleo central de la Iglesia, de ese misterio de Jes\u00fas, de esa fuerza divina que tienen sus palabras. Y en esto es en lo que la Iglesia es misterio de salvaci\u00f3n. Luego los hombres cooperamos a ella, m\u00e1s o menos torpemente, en la realizaci\u00f3n concreta y en la utilizaci\u00f3n de los medios que podemos tener a nuestro alcance. Pero hemos de mantener una fidelidad estricta para que la doctrina que predicamos sea la del Se\u00f1or, para que los medios que ofrecemos sean los que \u00c9l estableci\u00f3 y para que la finalidad de la Iglesia siga siendo as\u00ed, limpia y pura, libre de toda contaminaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy vemos mucho m\u00e1s claro que antes que la alianza exagerada entre los poderes pol\u00edticos y los religiosos es perniciosa. Debemos evitar esas alianzas sin incurrir en ninguna beligerancia hostil de unos contra otros. Pero si anta\u00f1o no lo ve\u00edan as\u00ed y as\u00ed serv\u00edan a Cristo, con tal que el n\u00facleo principal y sustantivo de la doctrina y de los medios se mantuviera, hemos de respetar, aunque no podamos compartir, los procedimientos que entonces se usaban. Bien seguros de que puede llegar otra \u00e9poca hist\u00f3rica, tardando m\u00e1s o menos tiempo, en que los que nos sucedan no compartir\u00e1n los m\u00e9todos nuestros. Porque as\u00ed es la marcha de los hombres a trav\u00e9s de las culturas y civilizaciones diversas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esto duele, y duele en el alma, que se est\u00e9 gastando tanto tiempo, tanta literatura, tantos libros, tantas horas y esfuerzos en coloquios y reflexiones interminables, para buscar el perfil de la Iglesia, la estructura conveniente, el suprimir esto, el quitar aquello, mejor ser\u00eda as\u00ed, hemos de dar testimonio de esta manera o de la otra. En la periferia nos estamos quedando en todo eso. En la periferia. Porque es cierto que todo eso puede condicionar e influir en la presentaci\u00f3n del mensaje cristiano, pero no hasta el punto de que absorba el noventa por ciento de nuestras energ\u00edas. Este noventa por ciento del tiempo, de la salud, del esp\u00edritu del Papa, de los obispos, de los sacerdotes, debe estar absorbido por otra cosa: por la fe y el amor a Jesucristo, vivo en nosotros, por la meditaci\u00f3n de su palabra, continuamente, en privado y reunidos en nuestras iglesias, por la oraci\u00f3n, por el testimonio vivo de nuestras obras en la relaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo; sin reducir esta dimensi\u00f3n del pr\u00f3jimo a la categor\u00eda exclusiva de los amigos, con quienes nos es grato tratar. El pr\u00f3jimo es el mundo, son los hombres todos, con sus miserias y desgracias y con sus esperanzas y sus gozos.<\/p>\n\n\n\n<p>Este tiempo nuestro debe consumirse en el intento noble de decir a los hombres, cada uno de nosotros, todos, seg\u00fan la misi\u00f3n que nos corresponde: mirad esta religi\u00f3n santa de la que vivimos, nos habla del hermano, nos habla del mundo, nos habla del destino terrestre, pero nos habla de Dios, nos habla de nuestra salvaci\u00f3n eterna, de que no perdamos el camino. Cristo ha venido al mundo no solamente para trazarnos aqu\u00ed una meta que hayamos de conquistar, mientras somos ciudadanos de la ciudad terrestre en Espa\u00f1a o en Francia. Para eso no hac\u00eda falta que viniera Jes\u00fas, el Hijo de Dios. Cristo ha se\u00f1alado al hombre otro destino mucho m\u00e1s alto y trascendente. Y la Iglesia tiene ahora como misi\u00f3n la de continuar la misma misi\u00f3n que Jesucristo estableci\u00f3. \u00bfY cu\u00e1l es \u00e9sta?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Reino de los cielos inaugurado en el tiempo<\/h2>\n\n\n\n<p>Ahora os respondo con palabras del Concilio Vaticano II, puesto que es de ah\u00ed de donde tenemos que hacer brotar la nueva espiritualidad de la cual hemos de alimentarnos. En la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia se habla de la misi\u00f3n y el cometido del Hijo: \u201cVino el Hijo enviado por el Padre, quien nos eligi\u00f3 en \u00c9l antes de la creaci\u00f3n del mundo y nos predestin\u00f3 a ser hijos adoptivos, porque se complaci\u00f3 en restaurar en \u00c9l todas las cosas. As\u00ed pues, Cristo, en cumplimiento de la voluntad del Padre, inaugur\u00f3 en la tierra el reino de los cielos, nos revel\u00f3 su misterio y con su obediencia realiz\u00f3 la redenci\u00f3n\u2019\u2019 (LG 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Inaugura en la tierra el reino de los cielos. \u00bfQu\u00e9 es este reino de los cielos inaugurado aqu\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia nos revela su misterio. \u00bfC\u00f3mo? Con su palabra y su vida. Y con su obediencia realiza la redenci\u00f3n. Nos manifiesta el plan de Dios. Desde la creaci\u00f3n piensa en el hombre y le ama. Piensa en \u00e9l y quiere elevarlo a la condici\u00f3n de hijo suyo. Y todo por iniciativa de Dios, no nuestra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa Iglesia o reino de Cristo, presente actualmente en misterio, por el poder de Dios crece visiblemente en el mundo. Este comienzo y crecimiento est\u00e1n simbolizados en la sangre y en el agua que manaron del costado abierto de Cristo crucificado y est\u00e1n profetizados en las palabras de Cristo acerca de su muerte en la cruz: <em>Yo, si fuere levantado de la tierra, atraer\u00e9 a todos a M\u00ed <\/em>(Jn 12, 32). La obra de nuestra redenci\u00f3n se efect\u00faa cuantas veces se celebra en el altar el sacrificio de la cruz, por medio del cual <em>Cristo, que es nuestra Pascua, ha sido inmolado <\/em>(1Cor 5, 7). Y, al mismo tiempo, la unidad de los fieles, que constituyen un solo cuerpo en Cristo, est\u00e1 representada y se realiza por el sacramento del pan eucar\u00edstico. Todos los hombres est\u00e1n llamados a esta uni\u00f3n con Cristo, luz del mundo, de quien procedemos, por quien vivimos y hacia quien caminamos\u201d (LG 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>1\u00ba la iniciativa de Dios creador sobre el mundo y sobre el hombre.<\/li>\n\n\n\n<li>2\u00ba determinaci\u00f3n de esa voluntad divina, el env\u00edo de su Hijo para que nosotros seamos elevados a la condici\u00f3n de hijos adoptivos y herederos del cielo.<\/li>\n\n\n\n<li>3\u00ba redenci\u00f3n que hace Jesucristo, rescat\u00e1ndonos del pecado.<\/li>\n\n\n\n<li>4\u00ba permanencia de Cristo en el reino que inaugura, que es esta Iglesia que avanza en la historia.<\/li>\n\n\n\n<li>5\u00ba Iglesia que crece visiblemente, porque <em>cuando yo est\u00e9 en la cruz, todo lo atraer\u00e9 hacia M\u00ed.<\/em><\/li>\n\n\n\n<li>6\u00ba Iglesia que permanece en su sacrificio renovado en la Misa, en el altar.<\/li>\n\n\n\n<li>7\u00ba no s\u00f3lo la Eucarist\u00eda como sacrificio, sino la Eucarist\u00eda como sacramento, signo de unidad, dice el Concilio. Eucarist\u00eda en el sagrario, adoraci\u00f3n de esa Eucarist\u00eda, acudir a esa presencia viva buscando la fuerza que nos da su compa\u00f1\u00eda, la compa\u00f1\u00eda que Dios quiere ofrecernos en este mundo. Y, por \u00faltimo,<\/li>\n\n\n\n<li>8\u00ba llamamiento universal: todos los hombres est\u00e1n llamados a esta uni\u00f3n con Cristo.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>\u00bfY los dem\u00e1s? \u00bfY los seguidores de las dem\u00e1s religiones? \u00bfY todos aquellos a quienes Cristo no ha sido predicado? No os alter\u00e9is, hijos, no. Dios creador de todos, Dios Padre de todos, Dios ofrece a todos los hombres los medios para que cada uno pueda alcanzar su destino. No me altera esa problem\u00e1tica que nace de la situaci\u00f3n de las diversas religiones, cuando atiendo al coraz\u00f3n del hombre, dotado de buena voluntad y capaz de recibir tambi\u00e9n los auxilios necesarios, por caminos invisibles que Dios puede trazarse, para que en cualquier religi\u00f3n pueda cada uno alcanzar el destino que merece. Dios cumplir\u00e1 amorosamente con ellos. Pero dentro de este programa universal de acci\u00f3n sobre el hombre, Dios ha querido enviar a su Hijo y lo ha enviado y aqu\u00ed est\u00e1, y su Evangelio ha sido predicado, m\u00e1s o menos, en tales o cuales lugares de la tierra. Es una nueva riqueza que recibimos. El recibirla no significa que yo vaya a enorgullecerme, como si perteneciera a una casta distinta; significa que yo me har\u00e9 m\u00e1s humilde, recibiendo un don m\u00e1s precioso y solicitar\u00e9 con mi oraci\u00f3n y con mi trabajo apost\u00f3lico que este don vaya extendi\u00e9ndose a todos los hombres, bien seguro de que el Se\u00f1or tiene otros caminos, desconocidos para nosotros, pero abiertos por la misericordia infinita de Dios, para llegar a todos y a cada uno de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si, dentro de esos caminos, en uno de ellos, el que empez\u00f3 en Israel, ha querido que aparezca la estrella de Bel\u00e9n y Cristo con su luz llega hasta nosotros, yo no despreciar\u00e9 las luces que tengan los dem\u00e1s, pero no cambiar\u00e9 la m\u00eda por ninguna. No creo sea yo un privilegiado, sino porque tengo que ser m\u00e1s agradecido y estoy m\u00e1s obligado que los otros. Y Cristo con su Iglesia Santa merecer\u00e1 mi adoraci\u00f3n, mi obediencia, mi sacrificio y mi fe; merecer\u00e1 tambi\u00e9n mi esfuerzo misionero y apost\u00f3lico, para ir extendiendo este misterio, en lo que de m\u00ed dependa, hacia otras partes de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Por consiguiente, que los problemas sean iluminados dentro de lo que la fe nos ense\u00f1a, pero que no sean mayores de lo que son, convirti\u00e9ndolos en una problem\u00e1tica que nos devore. Dejemos el plan de Dios en sus manos y caminemos con humildad por los caminos de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo, cuando pienso en un concepto de Iglesia como \u00e9ste que acabo de trazar, y veo a los cristianos que se esfuerzan por vivirlo, digo: ahora venga todo lo dem\u00e1s; partiendo de aqu\u00ed, venga todo lo que queda. Venga la preocupaci\u00f3n por el mundo, venga el anhelo de que la justicia se realice, venga todo cuanto tiene que venir en el orden pol\u00edtico y social. Somos hermanos los unos de los otros y tenemos que crear un mundo mejor, como cristianos. Pero empecemos por vivir nuestra fe, porque si no empezamos por aqu\u00ed, al actuar como cristianos los que tenemos que actuar, somos infieles, estamos trocando las cosas y establecemos una desproporci\u00f3n nociva. Y se nos pasan la vida y las predicaciones y la administraci\u00f3n de los sacramentos y las reuniones y los estudios de reflexi\u00f3n sobre la Iglesia, se nos pasan en consideraciones socio-pol\u00edticas, en encuestas sociol\u00f3gicas, en reuniones que no acaban nunca, en examinar y vuelta a examinar los mismos problemas. \u00a1Y mientras tanto, el riqu\u00edsimo e inefable misterio de Dios y de su Hijo se nos escapa de las manos! \u00a1Y es tan poco el tiempo que tiene un hombre en la tierra! \u00a1Se nos pasa tan pronto esta vida, para aprovecharla en toda su intensidad y en todos sus dones! \u00a1Necesitamos tanto nuestro poco tiempo, si somos consecuentes con lo que significa este misterio de Dios, para pensar en \u00e9l! Por eso el cardenal Dani\u00e9lou dec\u00eda el otro d\u00eda: \u201cYo no creo en el ate\u00edsmo\u201d. \u00bfQui\u00e9n va a creer? No puede existir, ya que Dios es lo que lleva el hombre m\u00e1s clavado en su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Se comprende la actitud de un Unamuno, por ejemplo, atormentado toda su vida por el problema religioso. Esa es la preocupaci\u00f3n que define al hombre humanamente culto. No entro a juzgarle en su postura religiosa, pero revel\u00f3 la profundidad de su cultura en su sincera preocupaci\u00f3n por Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 nos sirve esta pobre vida nuestra? Treinta o cuarenta a\u00f1os, menos casi siempre, de plenitud, con una preparaci\u00f3n larga: ni\u00f1ez, adolescencia, juventud, en que se mezcla la alegr\u00eda con la inconsciencia; despu\u00e9s la realizaci\u00f3n de una familia o el destino profesional, y en cuanto uno se da cuenta desaparece todo y entra ya por el camino de la ancianidad. \u00bfY \u00e9ste es el destino que nos espera?, \u00bfla soledad de un cementerio, sin m\u00e1s? \u00bfPara esto hemos venido al mundo? Si yo tengo, frente a este escepticismo y esta posible congoja, la luz de Cristo que me predica su Palabra, que me ofrece el ejemplo de su vida, de sus milagros, de su muerte y resurrecci\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo no me voy a asir a \u00c9l y decirle: Se\u00f1or m\u00edo, creo en Ti Se\u00f1or, pero aumenta mi fe?<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Pablo VI, discurso del 18 de noviembre de 1965: en <em>Concilio Vaticano<\/em> <em>II<\/em><sup><em>8<\/em><\/sup>, BAC 252, Madrid 1975, 1105.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <em>lb\u00edd.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencias cuaresmales para adultos, Iglesia de los jesuitas, Toledo, 25 de Marzo de 1952 Voy a hablaros hoy, queridos diocesanos, de la Iglesia como instituci\u00f3n y como misterio de salvaci\u00f3n. Y a este prop\u00f3sito la pregunta previa es ineludible. \u00bfQu\u00e9 es la Iglesia de Jesucristo? Henos aqu\u00ed un grupo, no peque\u00f1o, de hijos de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"saved_in_kubio":false,"_eb_attr":"","ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"doc_category":[63,27,26],"doc_tag":[],"class_list":["post-1016","docs","type-docs","status-publish","hentry","doc_category-cuaresma-1972","doc_category-el-concilio-vaticano-ii","doc_category-la-iglesia"],"year_month":"2026-04","word_count":6147,"total_views":0,"reactions":{"happy":0,"normal":0,"sad":0},"author_info":{"name":"P. 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