{"id":1013,"date":"2024-09-27T14:15:37","date_gmt":"2024-09-27T12:15:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1013"},"modified":"2024-09-27T14:16:05","modified_gmt":"2024-09-27T12:16:05","password":"","slug":"la-situacion-de-la-iglesia-hoy","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-situacion-de-la-iglesia-hoy\/","title":{"rendered":"La situaci\u00f3n de la Iglesia hoy"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencias Cuaresmales para familias cristianas, Toledo, Iglesia de los Jesuitas, 24 de Marzo de 1972<\/p>\n\n\n\n<p>Saludo a la ciudad de Toledo y a todos aquellos a quienes, lejos de aqu\u00ed, pueda llegar mi voz. Y agradezco nuevamente a la emisora <em>Radio Toledo<\/em> el que nos preste amablemente este servicio de cooperaci\u00f3n a una tarea apost\u00f3lica del obispo en su di\u00f3cesis.<\/p>\n\n\n\n<p>La semana pasada me encontraba aqu\u00ed con los j\u00f3venes de la ciudad, recibiendo de ellos, merced al mensaje vivo de su presencia, un aliento confortador y estimulante, ya que ve\u00eda en ellos, en cuanto puede ser apreciado externamente, una generosa actitud de comprensi\u00f3n y de inter\u00e9s positivo en los temas religiosos y profundos. A ellos he dado mi bendici\u00f3n con honda alegr\u00eda espiritual y con mucha esperanza. Y ahora con vosotros, familias de Toledo.<\/p>\n\n\n\n<p>Van pasando los d\u00edas, no muchos, desde que hice mi entrada en la di\u00f3cesis, y agradezco al Se\u00f1or que me ofrezca la oportunidad de este primer contacto vivo con las familias cat\u00f3licas de Toledo, para reiteraros mi voluntad y af\u00e1n de servicio, y mi deseo de ofreceros la riqueza de doctrina y de vida que un obispo de la Iglesia debe daros. No tengo otros tesoros, pero lo que tengo lo doy.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo digo, sobre todo, y con ello voy a explicaros la raz\u00f3n de lo que va a ser el tema de hoy, porque me parece muy importante que desde los primeros d\u00edas en que un p\u00e1rroco llega a su parroquia, o un obispo a su di\u00f3cesis, exponga aunque sea brevemente, cu\u00e1les son las l\u00edneas fundamentales de su modo de pensar.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora estoy muy ocupado con la visita pastoral al Seminario, despu\u00e9s seguir\u00e1 la misma visita pastoral a la Curia Diocesana y a la Catedral, y no podr\u00e9 tener, durante estos primeros meses, los contactos inmediatos que desear\u00eda tener con asociaciones de apostolado seglar, con familias y con grupos diversos. Tengo que marcar un orden en el trabajo, porque las fuerzas humanas no permiten atender todo a la vez. Y no me gusta hablar de ninguna cuesti\u00f3n sin haberla conocido a fondo en su situaci\u00f3n y en sus problemas, y en las esperanzas que pueda ofrecer para el trabajo apost\u00f3lico.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, en esta ocasi\u00f3n me resulta particularmente grato estar aqu\u00ed y de alguna manera iniciar un conocimiento que se ha de prolongar despu\u00e9s en predicaciones y en reuniones con vosotros, en tanto en cuanto pueda y me lo permitan mis habituales trabajos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sucede hoy un fen\u00f3meno curioso en la Iglesia. Un p\u00e1rroco va a su parroquia, un obispo a su di\u00f3cesis, y enseguida surgen las clasificaciones, los comentarios sobre si es conciliar, no conciliar, progresista, conservador, moderado, atento a este aspecto o a aquel otro, si m\u00e1s abierto, si m\u00e1s cerrado, etc. Todo esto frivoliza tristemente nuestra situaci\u00f3n en la Iglesia de hoy. Son comentarios nocivos, por la ligereza con que suelen producirse. Y por eso, al hablar de temas religiosos, como voy a hablaros estas noches, yo considero necesario en esta primera conferencia ofreceros una visi\u00f3n de la situaci\u00f3n de la Iglesia hoy, para que comprend\u00e1is el punto de partida y el porqu\u00e9 m\u00e1s tarde voy a insistir en algunos puntos, que considero fundamentales, atento exclusivamente a lo que es la situaci\u00f3n de la Iglesia, tal como yo la veo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi pregunta esta noche es \u00e9sta: \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 pasando en la Iglesia hoy? \u00bfPor qu\u00e9 ocurren estas cosas, que nos producen cuando menos una aut\u00e9ntica molestia, por no aludir a las divisiones, los recelos de unos para con otros y los des\u00f3rdenes manifiestos que van apareciendo en diversos aspectos de la vida de la Iglesia? \u00bfPor qu\u00e9? Si acertamos a responder a esta pregunta, probablemente comprenderemos la raz\u00f3n de las conductas posteriores; y tambi\u00e9n en el momento en que un obispo llega a su di\u00f3cesis y quiere entregarse a sus diocesanos, tambi\u00e9n se acertar\u00e1 mejor a comprender las razones de un futuro posterior comportamiento en su misi\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Una fecha inolvidable: 8 de diciembre de 1965<\/h2>\n\n\n\n<p>Empezar\u00e9 por recordar una fecha: 8 de diciembre de 1965, final del Concilio Vaticano II. Era aquella ma\u00f1ana en que el Santo Padre nos convoc\u00f3 a todos los obispos que hab\u00edamos participado, y al pueblo de Roma y a representaciones diplom\u00e1ticas del mundo entero, para asistir a la Santa Misa que se celebraba, al aire libre, en la plaza de San Pedro.<\/p>\n\n\n\n<p>Era una ma\u00f1ana gloriosa. Un sol tibio acariciaba t\u00edmidamente, pon\u00eda una brisa reconfortante en aquel ambiente fr\u00edo que presagiaba la proximidad del invierno. Se celebraba la fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00eda. Un espect\u00e1culo religioso maravilloso, no tanto por el aspecto externo con que se produc\u00eda, cuanto por ser el final, intenso y profundo, de unos a\u00f1os de trabajo, agotadores, en la vida de la Iglesia. Aquel d\u00eda era un d\u00eda de gozo. El Papa pronunci\u00f3 su homil\u00eda y tambi\u00e9n aquellos mensajes a los gobernantes, a los hombres del pensamiento, a los artistas, a los j\u00f3venes, a las mujeres, a los trabajadores. Mensajes bell\u00edsimos, en los que daba a conocer la esperanza de la Iglesia en aquella hora. Se acercaba al altar, recuerdo, en nombre de los pobres y los que sufren, un ciego conducido por su lazarillo; en nombre de los pensadores, el fil\u00f3sofo Jacques Maritain; y as\u00ed diversas personas, en cada una de las cuales se quer\u00eda como buscar la representaci\u00f3n de un sector del mundo vivo y operante.<\/p>\n\n\n\n<p>Terminaba la ceremonia y los obispos nos desped\u00edamos llenos de emoci\u00f3n, unos para con otros, y de amor a la Iglesia, para volver a nuestras di\u00f3cesis. Y cre\u00edamos que iba a empezar un momento trabajoso, por supuesto, pero lleno de entusiasmo creador. Hab\u00eda hecho la Iglesia un esfuerzo tan colosal para acercarse al mundo, que estaba justificada la esperanza de que ahora llegaba ya el momento de empezar a recoger los frutos de esa atenci\u00f3n tan generosamente prestada a las necesidades del mundo. No ha sido as\u00ed, no ha sido as\u00ed. \u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3? Muchas cosas, por supuesto; pero, a mi juicio, hay algo de tipo espiritual que ha condicionado muchos comportamientos posconciliares; algo de tipo espiritual en lo que no se repara f\u00e1cilmente, no se le presta atenci\u00f3n. Yo lo designar\u00eda con esta palabra: apareci\u00f3 algo que era muy ajeno al Concilio, un triunfalismo posconciliar. En un Concilio en el que se hab\u00eda hablado tanto contra el triunfalismo altivo como defecto que hab\u00eda que corregir en la Iglesia, se produce despu\u00e9s, a poco de terminar las reuniones del gran S\u00ednodo, por parte de diversos grupos dentro de la Iglesia, una inflaci\u00f3n triunfalista, verdaderamente antievang\u00e9lica, que impide que florezca en el esp\u00edritu de los hijos de la Iglesia del posconcilio una virtud fundamental: la humildad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Buscando al hombre, pero pensando en Dios<\/h2>\n\n\n\n<p>El Concilio, repito, hab\u00eda sido un esfuerzo grandioso, en relaci\u00f3n no s\u00f3lo con la vida interna de la Iglesia en su propio misterio, plasmado en la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica <em>Lumen Gentium<\/em> sobre la Iglesia misma. \u00a1Maravilloso documento! Y los dem\u00e1s documentos que han sido promulgados en relaci\u00f3n con los obispos, los seminarios, la educaci\u00f3n cristiana, etc., atentos a la vida interior de la Iglesia. No s\u00f3lo \u00e9stos: el Concilio hab\u00eda prestado su atenci\u00f3n generosa tambi\u00e9n hacia fuera. Y as\u00ed hab\u00eda tratado de dialogar con el mundo moderno: la constituci\u00f3n pastoral <em>Gaudium et spes,<\/em> que es un coloquio generoso y espl\u00e9ndido con todas las manifestaciones del hombre en la vida actual, con su cultura, orden pol\u00edtico, econ\u00f3mico, social, etc. Di\u00e1logo con el mundo moderno.<\/p>\n\n\n\n<p>Segundo. El Concilio hab\u00eda iniciado tambi\u00e9n otro di\u00e1logo con las religiones, con las no cat\u00f3licas e incluso con las no cristianas: ecumenismo en el que se trata de buscar la uni\u00f3n con los cristianos, de los que estamos separados, protestantes y ortodoxos. Y tambi\u00e9n, digo, con religiones no cristianas, cuando se buscaba el di\u00e1logo tambi\u00e9n con los que pertenecen al juda\u00edsmo o a otras religiones orientales. E incluso con los no creyentes; otra postura de generosidad, nacida del esp\u00edritu evang\u00e9lico que debe animar a todo ap\u00f3stol de Cristo, y por consiguiente a la Iglesia santa.<\/p>\n\n\n\n<p>Y tercero. Di\u00e1logo con la dignidad del hombre. No s\u00f3lo la cultura en la cual el hombre se expresa y realiza; no s\u00f3lo las religiones diversas de la religi\u00f3n cat\u00f3lica, sino con el hombre mismo, en su propia condici\u00f3n: decreto de libertad religiosa, en el cual se examina todo ese conjunto de exigencias radicales que brotan del hecho del ser humano, merecedor de todo respeto y, por consiguiente, libre, como debe estar, de toda coacci\u00f3n, para el ejercicio de una actividad religiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran tres di\u00e1logos los que la Iglesia iniciaba, grandiosos por sus perspectivas, por su compromiso, por su profundidad, por su rica aventura. S\u00f3lo la Iglesia de Cristo es capaz de comprometerse, siendo tan d\u00e9bil como es, puesto que carece de medios temporales, en un di\u00e1logo que puede llegar hasta las \u00faltimas consecuencias, en la exposici\u00f3n de los pensamientos que l\u00f3gicamente han de contrastarse con estos aspectos tan vivos en el mundo de hoy. Pero la Iglesia lo hac\u00eda, como repiti\u00f3 el Papa Pablo VI en sus \u00faltimos discursos, porque busca al hombre, porque es un deber suyo de caridad pastoral, y porque busca al hombre como t\u00e9rmino hacia Dios trascendente. Ese es el humanismo de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Pablo VI ha dado despu\u00e9s un ejemplo maravilloso de comportamiento pr\u00e1ctico y de consecuencia con esto que el Concilio buscaba. Viaje a Palestina; viaje a la India, mundo oriental desconocido con el que apenas la Iglesia hab\u00eda tenido contacto, m\u00e1s que a trav\u00e9s de sus misioneros. Viaje a la ONU, en donde pronuncia aquel discurso que nunca olvidar\u00e1n los hombres de buena voluntad. Otros viajes, por ejemplo, a Ginebra o a la Oficina Internacional de Trabajo; a Portugal, para demostrar as\u00ed su devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda; y el \u00faltimo a Australia y Filipinas, a recorrer, como un nuevo misionero del mundo, esos continentes remot\u00edsimos y predicar all\u00ed la palabra de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, el abrazo a las culturas y civilizaciones m\u00e1s diversas en nombre del Se\u00f1or. Buscando al hombre, pero pensando en Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El drama de un atroz confusionismo<\/h2>\n\n\n\n<p>Pero esto no ha sucedido despu\u00e9s, entre nosotros, con la misma pureza de intenci\u00f3n y con la misma exactitud. Y es donde aparece, en escritos teol\u00f3gicos, en reuniones de laicos, de sacerdotes y, a veces, hasta de obispos; en manifestaciones, en entrevistas, en coloquios, es en donde, repito, ha aparecido un triunfalismo orgulloso, un creer que este di\u00e1logo con esos tres bloques \u2013el hombre en su dignidad, \u00fanica y m\u00faltiple en sus manifestaciones; las religiones diversas; la cultura moderna\u2013 pod\u00eda tratarse a la ligera. Y aqu\u00ed ha estado el drama. Porque el Concilio no hac\u00eda m\u00e1s que poner los g\u00e9rmenes para el nuevo camino, abrirlo, iniciar una marcha, en la cual ten\u00edamos que aprender a caminar, porque llev\u00e1bamos siglos de mutuo desconocimiento respecto, por ejemplo, a los dem\u00e1s cristianos, y no digamos a las otras religiones. Y con relaci\u00f3n a la cultura moderna, de mutuo desconocimiento no, pero de separaci\u00f3n radical en muchos aspectos, s\u00ed; y no se pueden romper los muros tan f\u00e1cilmente. Mucho peor, si para ganar etapas lo que se hace es confundir ideas.<\/p>\n\n\n\n<p>No era eso lo que quer\u00eda el Concilio. Y ha habido mucha presunci\u00f3n por parte nuestra, en el sentido de que todo pod\u00eda ser f\u00e1cil, desde el momento en que la Iglesia se colocaba en esta actitud coloquial y abierta. \u00bfEra eso lo que ped\u00eda el Concilio? \u00bfLa apertura iba a consistir sencillamente en la demolici\u00f3n de lo que la Iglesia misma pod\u00eda ofrecer? \u00bfSobre qu\u00e9 bases se iba a montar un di\u00e1logo franco y honesto, si empez\u00e1bamos por desconocer o recluir en el olvido los elementos caracter\u00edsticos de nuestra religi\u00f3n y de nuestras exigencias evang\u00e9licas? \u00bfEs que era digno, para ir hacia el mundo del ecumenismo, disimular nuestros dogmas cat\u00f3licos? \u00bfEra conveniente, con el fin de acercarnos m\u00e1s, dejar de hablar de la Eucarist\u00eda y de nuestra fe en el dogma de la presencia del Se\u00f1or en ese sacramento adorable? Luego, ha tenido que venir a recordar a los cat\u00f3licos un protestante, como Oscar Cullman, uno de los grandes te\u00f3logos que tiene el protestantismo actual y que asisti\u00f3 al Concilio, ha venido a recordarnos, en un art\u00edculo que ha dado la vuelta al mundo, estos fallos de los cat\u00f3licos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos querido quemar etapas alocadamente, pensando en que todo lo \u00edbamos a arreglar con mucha facilidad; y como las dificultades ten\u00edan que surgir, frente a esos avances precipitados tuvo que levantar su voz la Jerarqu\u00eda que ped\u00eda moderaci\u00f3n, reflexi\u00f3n, calma; y entonces brot\u00f3 lo inesperado: la acusaci\u00f3n a la Jerarqu\u00eda. No se nos comprende \u2013dicen los nuevos cr\u00edticos, los portadores del nuevo triunfalismo\u2013; todo son obst\u00e1culos, se ponen barreras innecesarias, se mantiene un juridicismo funesto y esterilizador, se vive en una Iglesia anacr\u00f3nica, anclada en sus instituciones fixistas, ah\u00ed no hay vida, es una esclerosis de defensa, es una cerraz\u00f3n hostil, carece de la apertura y del esp\u00edritu de Juan XXIII, no tiende puentes. Y l\u00f3gicamente, de parte de los \u00f3rganos m\u00e1s responsables de la Iglesia empieza a surgir la preocupaci\u00f3n; tras la congoja de las advertencias, vienen las desobediencias, tantas veces multiplicadas; la Jerarqu\u00eda se encuentra confundida, teme los cismas y los rompimientos; se produce la inhibici\u00f3n a veces, en ocasiones la claudicaci\u00f3n en el cumplimiento de nuestros deberes, se crea una psicosis de impotencia, en medio de tanta algarab\u00eda, para poder definir con claridad y abrir las l\u00edneas por donde hay que avanzar. Un confusionismo atroz, que no sofocar\u00e1 jam\u00e1s la interna vitalidad de la Iglesia de Cristo, pero que nos est\u00e1 haciendo sufrir indeciblemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Y yo me pregunto: Ante el recuerdo de aquella ma\u00f1ana, que viv\u00ed y goc\u00e9 llorando con mis hermanos obispos de todos los continentes, \u00bfqu\u00e9 se ha hecho de las esperanzas que abrig\u00e1bamos? En los a\u00f1os del Concilio yo tuve a mi lado siempre a un obispo belga y a otro africano. Los tres \u00e9ramos hermanos y viv\u00edamos con nuestras naturales divergencias, m\u00e1s que divergencias, matizaciones en el pensamiento, conscientes plenamente de nuestro amor a la Iglesia, de nuestro deseo de trabajar con humildad, y del reconocimiento de nuestra debilidad y de nuestra impotencia. Pero, como disc\u00edpulos humildes de Cristo, ninguno de nosotros pensaba ser conquistador del mundo, ni del mundo del trabajo, ni del mundo de la cultura, ni con capacidad para transformar el ordenamiento pol\u00edtico. Nos sent\u00edamos sencillamente colaboradores de Dios, pobres, dispuestos a pronunciar la palabra que se nos puede pedir, a modificar en lo posible, dentro de nuestra condici\u00f3n humana, nuestras propias conductas, a seguir revis\u00e1ndonos siempre, para ser eso: sencillos, pobres, humildes, trabajadores, dignos sin demagogias ni aparatosidades, ni de derechas ni de izquierdas, buscando la paz. Y as\u00ed pens\u00e1bamos todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y al terminar aquella ma\u00f1ana grandiosa volvemos a nuestras di\u00f3cesis y empiezan esos fen\u00f3menos nacidos de la intemperancia del esp\u00edritu, de la falta de reflexi\u00f3n sobre lo que el Concilio ha ense\u00f1ado. Ha habido encuestas enormemente reveladoras: preguntad cu\u00e1ntos han le\u00eddo todos los documentos del Concilio, incluso a los sacerdotes, y ver\u00e9is en las encuestas que incluso un sesenta por ciento de los preguntados respond\u00edan que no los hab\u00edan le\u00eddo. Y as\u00ed, con esa falta de conocimiento, con esa carencia de reflexi\u00f3n y de atenci\u00f3n profunda, pretenden iniciar y llevar a cabo el delicado di\u00e1logo de la Iglesia con el mundo moderno, con la cultura, con las religiones, con todo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Nos hemos olvidado de la cruz<\/h2>\n\n\n\n<p>Y mientras tanto uno pensaba en San Pablo, en su primera carta a los corintios, cuando dice:<em>Yo, hermanos, cuando fui a vosotros predicando el testimonio de Cristo, no fui con sublimes discursos, ni con sabidur\u00eda; puesto que no me he preciado de saber otra cosa entre vosotros, sino a Jesucristo y \u00e9ste crucificado. Y mientras estuve entre vosotros, estuve siempre con mucha pusilanimidad, mucho temor y en continuo susto; mi modo de hablar y mi predicaci\u00f3n no fue con palabras persuasivas de humano saber, pero s\u00ed con los efectos sensibles del Esp\u00edritu y de la virtud, para que vuestra fe no estribe en saber de hombres, sino en el poder de Dios. Esto no obstante, ense\u00f1amos sabidur\u00eda entre los perfectos; mas una sabidur\u00eda no de este siglo, ni de los pr\u00edncipes de este siglo, los cuales son destruidos con la cruz, sino que predicamos la sabidur\u00eda de Dios rec\u00f3ndita, la cual predestin\u00f3 Dios antes de los siglos para gloria nuestra; sabidur\u00eda que ninguno de los pr\u00edncipes de este siglo ha entendido, ya que si la hubieran entendido nunca hubieran crucificado al Se\u00f1or de la gloria, de la cual est\u00e1 escrito: ni ojo vio, ni o\u00eddo oy\u00f3, ni pas\u00f3 a hombre por pensamiento, cu\u00e1les cosas tiene Dios preparadas para aquellos que le aman<\/em>(1Cor 2, 1-9). \u00a1La cruz de Cristo! Nos hemos olvidado de la cruz de Cristo en esta \u00e9poca posconciliar.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya Juan XXIII en sus discursos del primer a\u00f1o del Concilio y en su convocatoria del mismo nos record\u00f3 estas verdades. Y Pablo VI nos las ha estado recordando constantemente. Pero, por no querer predicar esta cruz, hemos cre\u00eddo preferible predicar una religi\u00f3n en el posconcilio, muy alegremente interpretada con arreglo a los criterios subjetivos y personales de cada uno. Una religi\u00f3n reivindicadora, temporalista, acusatoria. Y as\u00ed no se puede caminar con la bendici\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando los m\u00e1s obligados al apostolado empiezan a decir unos de otros: \u00e9stos tienen la culpa, \u00e9stos son los que me estropean mi labor; mientras no suprimamos esto o aquello, no hacemos nada; forzosamente hay que barrer tales o cuales instituciones; la Iglesia actual no nos sirve; los seminarios no nos sirven; la piedad no nos sirve; malo; cuando se empieza as\u00ed, digo, no se empieza con la cruz de Jesucristo. M\u00e1s humildad era necesaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Empezaron a aparecer excesos lit\u00fargicos, doctrinales, en Holanda, en Francia; menos, pero tambi\u00e9n en B\u00e9lgica, en Norteam\u00e9rica. La liturgia: la hace el hombre \u2013dicen\u2013, tiene que ser algo vivo, muy accesible, ha de ser creativa, hemos de construirla cada d\u00eda. \u00bfY d\u00f3nde est\u00e1 el respeto al misterio de lo sagrado? \u00bfY de qui\u00e9n es la liturgia? \u00bfCon qu\u00e9 derecho hablas t\u00fa de esto? La liturgia es del entero Pueblo de Dios, org\u00e1nicamente constituido, con su Jerarqu\u00eda. De manera que, cuando la Iglesia, Pueblo de Dios con su Jerarqu\u00eda, ha hablado ya y ha determinado las actuaciones lit\u00fargicas, y ha dicho c\u00f3mo debe realizarse el culto que ella se\u00f1ala para dirigirnos a Dios, quebrantar lo que la Iglesia se\u00f1ala, por parte de un sacerdote o de un laico, es no solamente una injusticia, sino un atropello a la expresi\u00f3n viva de los dogmas y una falta de respeto al Pueblo de Dios. Porque la liturgia no es de ning\u00fan grupo, es de todo el Pueblo de Dios, cuando aparece ya claramente determinada en las expresiones con que ese Pueblo de Dios, con la Jerarqu\u00eda, las manifiesta y las determina.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero habr\u00e1 que hacer las misas \u2013seg\u00fan los innovadores de la creatividad\u2013 con ese capricho desordenado y loco, con esas lecturas, inventando los c\u00e1nones e incluso, a veces, hasta las f\u00f3rmulas de la consagraci\u00f3n,tratando de borrar diferencias, porque as\u00ed se iba a atraer \u2013seg\u00fan ellos\u2013 al mundo moderno. No, no se atrae al mundo moderno disimulando o negando los perfiles propios de lo que tenemos que ofrecer a ese mundo moderno.<\/p>\n\n\n\n<p>El Catecismo holand\u00e9s nos presenta un caso m\u00e1s del fen\u00f3meno que indico, con esa pol\u00e9mica incomprensible, tan largo tiempo sostenida, entre las advertencias que est\u00e1 haciendo Roma y las respuestas de ciertos grupos de te\u00f3logos holandeses. Y enseguida el coro orquestado, abierto en todos los pa\u00edses para hacer causa com\u00fan, porque ese Catecismo y otras expresiones parecidas facilitaban mejor las creencias al hombre moderno.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, por ejemplo, hace unos d\u00edas, ha tenido que salir un documento de la Sagrada Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, recordando la doctrina cat\u00f3lica sobre el misterio de Jesucristo y de la Sant\u00edsima Trinidad<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>. El Papa Pablo VI, en uno de sus discursos que pronunci\u00f3 a la semana siguiente, en el \u00c1ngelus del domingo dijo: \u201cHab\u00e9is recibido esta noticia. Daos cuenta de que el hecho tiene mucha importancia, porque si no mantenemos en toda su pureza nuestros dogmas, sufre la vida eclesial, sufre la causa del ecumenismo, sufren las generaciones futuras, puesto que ni sabemos qu\u00e9 fe les vamos a ofrecer, ni sabr\u00e1 la Iglesia cu\u00e1l es la fe que tiene que vivir. Por consiguiente, no es en modo alguno cosa balad\u00ed que la Iglesia se preocupe con raz\u00f3n, por la clara afirmaci\u00f3n de sus dogmas, en su estricto contenido<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>No hace muchos a\u00f1os, cierta persona de Holanda, un laico distinguido, padre de familia, que ocupaba un puesto de cierta importancia, hablaba con algunos sacerdotes, uno de los cuales es quien me lo refiri\u00f3, y les dec\u00eda: \u201cMis hijos ya no se han casado, no han recibido el sacramento del matrimonio, no; los domingos no van a Misa, dicen que no, que la liturgia nueva queda muy atrasada, que ellos quieren su propia liturgia. Tengo otro de mis hijos, este s\u00ed es piadoso y consagra y recita la f\u00f3rmula de la consagraci\u00f3n en uni\u00f3n con el sacerdote\u201d. Y cuando el sacerdote con el que el seglar hablaba le dec\u00eda: \u201cPero bueno, \u00bfc\u00f3mo es posible esto? \u00bfUsted que tiene una formaci\u00f3n cat\u00f3lica, no sufre al contemplar esto?\u201d, el padre de familia respondi\u00f3: \u201c\u00bfC\u00f3mo no voy a sufrir? Estoy simplemente refiri\u00e9ndole las consecuencias \u00faltimas a las que hemos llegado\u201d. Y le a\u00f1adi\u00f3: \u201cPero tengan cuidado ustedes, que acaso dentro de tres o cuatro a\u00f1os en Espa\u00f1a lleguen m\u00e1s lejos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y tambi\u00e9n ha quedado afectada por la ola del desconcierto la vida religiosa. Los votos, la observancia, la obediencia, se dice, son totalmente contrarias a la dignidad humana. La libertad del hombre pide otra cosa. Por consiguiente, salidas, contactos, espect\u00e1culos, relajaci\u00f3n, en una palabra; de observancia de las reglas nada, eso es opresor, despersonaliza, aliena, no sirve para nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Interpretaci\u00f3n de la Escritura. Jesucristo, bueno, pero hay que desmitificar la figura de Jes\u00fas. En consecuencia, vamos a leer en lugar del Evangelio, frases de los poetas, de los revolucionarios, incluso de los marxistas. \u00bfQu\u00e9 vamos a ofrecer as\u00ed? \u00bfQu\u00e9 se puede hacer as\u00ed, cuando esto se extiende y llega a producir en unos ambientes y en otros esta confusi\u00f3n fatal?<\/p>\n\n\n\n<p>Cr\u00edtica despiadada a la Jerarqu\u00eda, operaciones colectivas organizadas en las di\u00f3cesis por un lado y por otro. Escritos ciclostilados que llegan a todos los rincones para mentalizar, para crear conciencia de un papanatismo alocado. Porque ahora sucede en Espa\u00f1a que cuando ya en Alemania y en Francia empiezan a estar de vuelta de todos estos excesos, aqu\u00ed se est\u00e1n manifestando, al menos en estas \u00faltimas temporadas, con una virulencia agresiva en el orden lit\u00fargico, en la predicaci\u00f3n, en la catequesis, en los comentarios. Espect\u00e1culo verdaderamente desconsolador.<\/p>\n\n\n\n<p>Y mientras tanto, uno dice: \u00bfA d\u00f3nde tenemos que dirigir nuestra mirada? Y yo respondo: al Papa y a los obispos en comuni\u00f3n con el Papa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El Magisterio de Pablo VI<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>La doctrina del Papa.<\/strong> \u00bfPero es que alguien puede acusar a Pablo VI de hombre que no entiende el mundo moderno? \u00bfDe hombre que no vive el Concilio? \u00bfDe hombre que no conoce las exigencias de la cultura moderna? \u00a1Si nos ha dado a todos y nos est\u00e1 dando, a\u00fan en su ancianidad, el ejemplo de audacia apost\u00f3lica m\u00e1s hermosa que pod\u00eda darse en la Iglesia contempor\u00e1nea! Pero al mismo tiempo, \u00a1con qu\u00e9 equilibrio, con qu\u00e9 profundidad!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs que Pablo VI no nos ha recordado sin cesar <strong>el misterio de la Eucarist\u00eda<\/strong>, como sacrificio y como sacramento? Su Enc\u00edclica <em>Mysterium fidei,<\/em> sus discursos en las festividades del Corpus, su intervenci\u00f3n personal en las procesiones del Corpus, de Roma. Hijo de la Virgen Sant\u00edsima \u2013antes os recordaba su viaje a F\u00e1tima\u2013: apenas hay una alocuci\u00f3n en las audiencias de los mi\u00e9rcoles o de los domingos, cuando habla desde su ventana, que no termine con una referencia a la Virgen. \u00bfPero es que el Concilio no nos pide que recemos por medio de la Virgen? Nos la ofrece como modelo de fe, pero nos la pone tambi\u00e9n para que le demos culto, para que busquemos su intercesi\u00f3n, para que imitemos sus virtudes, para que cantemos sus alabanzas, para que gocemos con sus glorias. Todo esto lo dice, y con absoluta claridad, el Concilio Vaticano II, y, sin embargo, se ha producido un arrasamiento feroz en muchas iglesias y en muchas parroquias, en la vida de las comunidades cristianas, en Espa\u00f1a, en Francia, en Italia y en todas partes, en relaci\u00f3n con este dogma tan vivo y vivificante de nuestra Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfY sobre la oraci\u00f3n?<\/strong> \u00a1Los discursos del Papa sobre la oraci\u00f3n! Suman miles, no exagero, son miles los pasajes que ha dedicado a la vida de oraci\u00f3n. Porque el d\u00eda en que se haga balance de todas las manifestaciones orales de este Pont\u00edfice, nos vamos a encontrar con una sorpresa que nos dejar\u00e1 asombrados, aturdidos de respeto, porque el Magisterio sobre la oraci\u00f3n lo ha ejercido continuamente. Y siempre est\u00e1 advirtiendo: oraci\u00f3n lit\u00fargica, s\u00ed, pero tambi\u00e9n oraci\u00f3n personal, contemplaci\u00f3n, meditaci\u00f3n de los misterios de Dios. \u00a1Y todo esto se ha de despreciar por la frivolidad y menosprecio de algunos por la vida interior!<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo sobre <strong>la penitencia<\/strong>, sobre el sacramento de la Penitencia y la virtud de la penitencia; y la mortificaci\u00f3n de nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Misa diaria<\/strong>, lo ha recordado a los sacerdotes en muchas ocasiones. La obediencia; la corresponsabilidad s\u00ed, seg\u00fan el nivel y la misi\u00f3n que cada uno tiene, pero obediencia \u00faltima a la palabra que pueda pronunciarse por quien tiene la misi\u00f3n de pronunciarla. Y nos la pide a nosotros, los obispos, respecto a \u00e9l; y la pide a los sacerdotes respecto al obispo; y la pide a los laicos respecto al sacerdote. El sacerdote no es un camarada en el camino, no es un igual, es el rector del Pueblo de Dios, como dice el Concilio. No puede haber en la Iglesia un democratismo que destruya la esencia de la misi\u00f3n apost\u00f3lica que el Se\u00f1or nos ha confiado. Defender esto no es defender privilegios, es defender la verdad, aunque uno se haga impopular.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El recogimiento en la vida religiosa.<\/strong> El a\u00f1o pasado public\u00f3 Pablo VI un documento capital, la <em>Evangelica testificatio<\/em><a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>, dirigido a las personas consagradas a Dios. \u00a1Hermoso documento sobre la vida religiosa! Enseguida, a los pocos d\u00edas de promulgarlo, ya empezaron los comentarios adversos en art\u00edculos, escritos en diversas revistas, en reuniones y coloquios: que no se han tenido en cuenta \u2013dicen\u2013 tales advertencias, que es anticuado, que no conoce la psicolog\u00eda del hombre actual, que de esa manera la vida religiosa no puede continuar. \u00bfPero a d\u00f3nde vamos a parar? Nada de lo que haga hoy la Jerarqu\u00eda resulta grato.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El celo misionero, la ordenaci\u00f3n de los obispos, el sacerdocio, los seminarios.<\/strong> Son m\u00e1s de doscientos los discursos que Pablo VI ha dedicado al sacerdocio y a los aspirantes al sacerdocio. Y tambi\u00e9n este sector de su Magisterio es objeto de reticencias y desobediencias. No se leen esos documentos. Los nuevos esp\u00edritus fuertes los desprecian. Prefieren la voz de un te\u00f3logo, o pseudo-te\u00f3logo, que escribe y habla de las exigencias psicol\u00f3gicas de la juventud de hoy, del inconformismo como valor creativo, de la capacidad critica como manifestaci\u00f3n de la dignidad humana. \u00bfPero d\u00f3nde est\u00e1 la cruz? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el misterio del Se\u00f1or?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>Sigue habiendo en la Iglesia una luz poderosa<\/h2>\n\n\n\n<p>Termino mi reflexi\u00f3n. Os dec\u00eda al principio: Pero \u00bfqu\u00e9 ocurre en la Iglesia de hoy? \u00bfEs que podemos seguir perdiendo el tiempo as\u00ed, en estas clasificaciones, en estos juicios ligeros, en estas frivolidades? Mientras se nos despueblan los seminarios, mientras los noviciados se quedan vac\u00edos, mientras avanza la oleada del materialismo y del sentido marxista de la vida, \u00bfes que vamos a reducir el misterio de Cristo a eso, a la presencia de un ser desdibujado, incoherente, junto a nosotros, del cual recordamos ciertos rasgos, que invocamos seg\u00fan la situaci\u00f3n nos lo aconseja, pero disimulando los aspectos m\u00e1s gravemente exigentes del Evangelio, los cuales, sin embargo, han sido los \u00fanicos capaces de prender en el coraz\u00f3n de los pueblos cristianos, a pesar de todos los pecados y de todos los defectos?<\/p>\n\n\n\n<p>Se dice: es que no queremos vivir de la hipocres\u00eda anterior; las comunidades cristianas cat\u00f3licas, nuestras parroquias, nuestras di\u00f3cesis, nuestro cristianismo, todo ha sido una falsedad, una apariencia. Pero, \u00bfde veras alguien puede sentirse autorizado para juzgar as\u00ed a los dem\u00e1s hombres? Desde el momento en que alguien tenga tal atrevimiento habr\u00eda que recordarle una frase del evangelio: <em>no juzgu\u00e9is y no ser\u00e9is juzgados<\/em> (Mt 7, 1). M\u00e1s respeto; dejad que en la conciencia de cada uno entre solamente Dios, no hablad de hipocres\u00eda tan a la ligera, y sobre todo, no condenad a los que pasaron, mientras no se ofrezca en la actualidad un ejemplo de santidad y de pureza interior, que si se da, empezar\u00e1 por exigir humildad y respeto con relaci\u00f3n a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 pasa en la Iglesia? Confusionismo y desorden, s\u00ed; pero tambi\u00e9n algo m\u00e1s. Porque, por encima de todo, sigue habiendo en la Iglesia una luz poderosa, y es a la que ahora me acerco.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo amo el Concilio desde la primera letra hasta la \u00faltima. S\u00e9 que viva los a\u00f1os que viva, puedo hacer muy poco por la Iglesia; porque las posibilidades de un hombre son siempre escasas. Nunca me he cre\u00eddo que por ser obispo, ahora y aqu\u00ed, antes en otras di\u00f3cesis, yo pod\u00eda ser un agente transformador del mundo, no. Trabajar\u00e9 incesantemente por transformarme a m\u00ed mismo y tratar\u00e9 de predicar la Palabra santa de Dios, ofreci\u00e9ndola a los que quieran escucharla, para ayudarles con amor a la necesaria transformaci\u00f3n. Pero pensar que yo, s\u00f3lo por m\u00ed mismo, voy a cambiar las circunstancias de la vida de una di\u00f3cesis, haci\u00e9ndola de hip\u00f3crita, sincera; de rutinaria, consciente; de falsamente piadosa, responsablemente comprometida; de religiosa aparentemente, sincera con sinceridad evang\u00e9lica, no, no lo puedo pensar. Amo el Concilio, y pienso que es un tesoro que la Iglesia tiene en este tiempo moderno, pero pienso que tenemos que mantenerlo en su integridad. Y desde el momento en que situara yo mi l\u00ednea de trabajo dejando a un lado algo de lo que el Concilio me pide, ya estar\u00eda false\u00e1ndolo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me pide que trabaje por todos, en relaci\u00f3n con el mundo, con la Iglesia en su propia constituci\u00f3n interior, en su desarrollo org\u00e1nico, en sus estructuras, pero no derribarlas, sino perfeccionarlas; y esto es tarea que exige tiempo, reflexi\u00f3n, calma, paciencia, no precipitarse, ser muy sinceros unos con otros, esforzarnos por colaborar para que nuestra contribuci\u00f3n se ponga a la altura necesaria que el perfeccionamiento del orden social y pol\u00edtico requiere, pero sin fomentar odios, sin provocar nada que pueda conducir a la subversi\u00f3n, sin querer que por remediar un problema caigamos en otros m\u00e1s graves. Yo pienso en nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que ve\u00eda problemas inmensos a su alrededor; pod\u00eda haberlos solucionado todos de una vez y no lo hizo; plant\u00f3 en el coraz\u00f3n del hombre la semilla de la fe y del amor, y le pidi\u00f3 una incesante conversi\u00f3n del coraz\u00f3n. Y as\u00ed, pienso, que debemos seguir haciendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros, los primeros, exigi\u00e9ndonos mucho en nuestra vida interior de sacerdotes. Seminarios, sacerdotes y \u00f3rdenes religiosas, somos los primeros que tenemos que reformarnos por dentro, con m\u00e1s oraci\u00f3n, con m\u00e1s recogimiento, con m\u00e1s austeridad de vida, con m\u00e1s atenci\u00f3n a los valores del esp\u00edritu, con m\u00e1s respeto a las leyes de la Iglesia, con m\u00e1s amor a la disciplina que \u00e9sta nos se\u00f1ala. Buscando ser, en nombre de Cristo, no en nombre nuestro, con sus palabras, <em>sal de la tierra y luz del mundo<\/em> (Mt 5, 13). Y aportando despu\u00e9s, con este esfuerzo y con los sacramentos que administramos y con la Palabra que predicamos, todo este tesoro a los fieles, porque lo tenemos para vosotros, pero nos lo ha dado Dios; somos administradores, dispensadores de los dones de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una diferencia esencial entre el sacerdocio ministerial nuestro y el sacerdocio de los laicos, y estamos aqu\u00ed para ayudar a todos, todos unidos, al Reino de Cristo; sin violencias, sin agresividades, sin matar la piedad, sin caer en beater\u00edas, por supuesto, manteniendo las santas tradiciones, perfeccion\u00e1ndolas en cuanto se pueda, vigil\u00e1ndonos continuamente para poner m\u00e1s justicia en la vida del trabajo, en las relaciones profesionales, en el cumplimiento del deber, porque todo esto predica la sinceridad de nuestra vida religiosa. Pero teniendo presente que el primer mandamiento es amar a Dios; y Dios no es, pura y simplemente, el conjunto de los hombres. El no est\u00e1 ausente de nosotros, pero tiene su vida trinitaria propia, que no se puede reducir a esto, al rostro del pr\u00f3jimo, a este humanismo religioso, seg\u00fan el cual, para muchos Dios, Jesucristo, no ser\u00eda m\u00e1s que esto: la nueva humanidad, la realizaci\u00f3n de la justicia en la tierra, por los caminos que sea. No. A Dios no se le puede reducir a eso. Est\u00e1 por encima de todo, es Creador. Cristo vino del cielo a la tierra, es el Hijo Unig\u00e9nito de Dios, que vino a redimirnos. Nacido de Mar\u00eda, predica su evangelio y nos habla de sus preceptos fundamentales, pero nos habla tambi\u00e9n de la cruz, de la muerte, de la resurrecci\u00f3n. Y subi\u00f3 a los cielos, en donde nos espera.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El comportamiento cristiano de siempre<\/h2>\n\n\n\n<p><a><\/a> Esta es la religi\u00f3n de Cristo; cuando se vive as\u00ed, uno se siente dichoso de pertenecer a ella. Tendr\u00e1 sus pecados, sus fallos, sus deficiencias, pero sabe que cuenta con el perd\u00f3n de Dios, si sinceramente lo busca con arrepentimiento noble y profundo. Valora todo lo que en la tierra hay, como manifestaci\u00f3n de esfuerzo y de lucha por un mejoramiento continuo, pero no pierde de vista el cielo, su destino \u00faltimo, hacia el cual va caminando, guiado en sus pasos por la luz de la Revelaci\u00f3n. Recibe la doctrina santa de la Iglesia con respeto y no la convierte en una ideolog\u00eda destrozada a base de cr\u00edticas de cualquier estilo, que son capaces de pulverizar todos los dogmas y de reducir las expresiones de la verdad religiosa al conformismo mental con nuestra \u00e9poca, con el cual se quisiera conciliar absolutamente todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabe estimar lo que son los mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia, y trata de vivirlos; y con esa armadura interior se abre al mundo y abre sus brazos y trata con el hermano protestante, con el hermano ateo, no para perder \u00e9l su propia luz, sino para ofrecer la que tiene y recibir acaso los est\u00edmulos que pueden venir de los que no creen, para purificarnos m\u00e1s nosotros. Y se abre al mundo y busca la cultura y la sirve, pero sabe rezar en medio de esas realidades y no se averg\u00fcenza de ser hijo de Dios y creyente en Jesucristo, por mucho que sirva al progreso t\u00e9cnico del mundo de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Y colabora en el orden pol\u00edtico, pero no buscando una popularidad demag\u00f3gica, queriendo remediar hoy de una manera falsa un problema que ma\u00f1ana se encender\u00e1 despu\u00e9s, como consecuencia de la falsedad del remedio. Aportar\u00e1 lo que pueda, consciente de que no est\u00e1 en su mano transformar el mundo de una manera radical, sino eso, ofrecer algo en uni\u00f3n con los dem\u00e1s para ir haci\u00e9ndolo mejor, como padre de familia, como esposa cristiana, como hijo de familia, como joven, como adulto, m\u00e1s o menos rico, m\u00e1s o menos pobre. Estima un deber suyo mejorar su condici\u00f3n propia y la de todos los hombres, vivir la justicia, no defraudar a nadie, contribuir al bien com\u00fan, hacer que las relaciones laborales sean cada vez mejores, procurando atender a los m\u00e1s oprimidos y a los m\u00e1s d\u00e9biles, viendo cu\u00e1ntas veces la sociedad est\u00e1 montada sobre una estructura radicalmente injusta y haciendo lo que est\u00e9 en su mano para mejorarla dentro del orden debido, para no estropear m\u00e1s la situaci\u00f3n grave que pueda existir.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto es un cristiano y, a la vez, un hombre que reza, que medita, que coge el crucifijo, que sabe lo que es la Virgen Sant\u00edsima, que confiesa sus pecados, que adora la Eucarist\u00eda, que ense\u00f1a a sus hijos tambi\u00e9n a rezar, que cuenta con la acci\u00f3n del demonio, que busca, por consiguiente, el huir de las ocasiones de pecado, que trata de fortalecer su conciencia con los ejemplos de los santos, que sabe que hay un juicio despu\u00e9s de nuestra muerte y una vida eterna, o para el cielo o para el infierno. Esto es un cristiano, este es un cristiano posconciliar, preconciliar, del Tridentino, del Vaticano II y del Vaticano IV o X, si los siglos permiten celebrarlos, porque esos son dogmas de nuestra fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la reflexi\u00f3n que yo quer\u00eda haceros hoy para situar la perspectiva, dentro de la cual contemplo la realidad religiosa de hoy. As\u00ed he tenido la oportunidad de presentaros el esquema de mi pensamiento y facilitaros tambi\u00e9n los puntos de apoyo, sobre los cuales se basa mi esfuerzo, mi prop\u00f3sito de predicar la Palabra de Dios, en el cumplimiento de mi deber y mi acci\u00f3n episcopal en esta di\u00f3cesis, a la que, como os dije desde el primer d\u00eda, deseo entregarme en cuerpo y alma.<\/p>\n\n\n\n<p>No quiero vivir el cristianismo de otra manera. No busco las complacencias. No quiero disimular nada. Creo que se est\u00e1 haciendo un da\u00f1o terrible a la Iglesia, por no tener presente todo el conjunto de su doctrina. El unilateralismo y el parcialismo son funestos, antes y ahora. Busquemos estas l\u00edneas santamente integradoras, de la verdad, del pensamiento y de la acci\u00f3n religiosa, para que nuestro trabajo, el de todos, sea eficaz.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> <em>Declaraci\u00f3n para confirmar la fe en los misterios de la Encarnaci\u00f3n y de la Sant\u00edsima Trinidad frente a determinados errores recientes,<\/em>21 de febrero de 1972: A AS 64 (1972) 237-241.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> V\u00e9ase Pablo VI, palabras en el <em>\u00c1ngelus<\/em> del domingo 12 de marzo de 1972: IP X, 1972, 239-240.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Evangelica testificatio,<\/em> 29 de junio de 1971: en Pablo VI, Ense\u00f1anzas al Pueblo de Dios, <em>Citt\u00e0 del Vaticano,<\/em> 1971, 371-398.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencias Cuaresmales para familias cristianas, Toledo, Iglesia de los Jesuitas, 24 de Marzo de 1972 Saludo a la ciudad de Toledo y a todos aquellos a quienes, lejos de aqu\u00ed, pueda llegar mi voz. 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