{"id":1005,"date":"2024-09-26T18:12:24","date_gmt":"2024-09-26T16:12:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1005"},"modified":"2024-09-26T18:12:24","modified_gmt":"2024-09-26T16:12:24","password":"","slug":"la-parabola-del-hijo-prodigo","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-parabola-del-hijo-prodigo\/","title":{"rendered":"La par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\">Conferencia cuaresmal a j\u00f3venes en la iglesia de los jesuitas de Toledo el 16 de Marzo de 1972<\/p>\n\n\n\n<p>Estas noches, queridos j\u00f3venes, nos encontr\u00e1bamos aqu\u00ed, unidos por el v\u00ednculo de la palabra que yo predicaba y que vosotros hab\u00e9is acogido con devoci\u00f3n y con respeto. Y tambi\u00e9n unidos con el v\u00ednculo de la oraci\u00f3n, esas breves plegarias que recit\u00e1bamos, una breve oraci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen, alg\u00fan canto de alabanza; y siempre manifestando nuestra fe y nuestros buenos prop\u00f3sitos. Esta noche nos une a todos un v\u00ednculo distinto. Estamos aqu\u00ed reunidos en torno al altar. Yo voy a celebrar el Santo Sacrificio de la Misa, en el que vais a participar todos. Y quedaremos sumergidos en \u00e9l, en virtud de esa fe, que nos hace confesar lo que es el Sacrificio redentor de Cristo. Nos ofrecemos juntamente con \u00c9l y as\u00ed, con esa oblaci\u00f3n que nace del interior de nuestra conciencia, somos cristianos, cristianos de verdad, consecuentes con todo aquello que nuestra fe nos se\u00f1ala.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas noches yo os miraba con esperanza; hoy puedo contemplaros con gozo. No es un gozo superfluo y vano; no puedo yo estar pendiente de esa clase de satisfacciones personales. El gozo m\u00edo es espiritual, pastoral, religioso, sacerdotal; es el gozo de la fe. El hecho de que una porci\u00f3n numerosa de j\u00f3venes de Toledo hay\u00e1is venido aqu\u00ed durante estas noches, y ahora tambi\u00e9n quer\u00e1is encontraros aqu\u00ed, para recibir esta \u00faltima palabra que os pronuncio y para uniros en el sacrificio de la Misa y recibir la Sagrada Eucarist\u00eda, fortalece mi propia conciencia. Y en este sentido sirve para que yo tenga el gozo de un deber cumplido y la alegr\u00eda de ver que se puede contar con vosotros para todo aquello que signifique nobles empresas en el servicio del Reino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero debemos seguir reflexionando. Os dec\u00eda una de estas noches que es un deber constante el pensar en Jesucristo, el de estimar en todo su valor las palabras que \u00c9l nos dirige, el hacer que nuestra vida vaya centr\u00e1ndose cada vez m\u00e1s, seg\u00fan la diversidad del propio estado y condici\u00f3n, en torno al misterio de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos ha sido le\u00edda la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo, p\u00e1gina insuperable del Evangelio de San Lucas. Probablemente esta p\u00e1gina y la del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a sean las que, a lo largo de los siglos, han despertado en todos los lectores del Evangelio mayor admiraci\u00f3n y mayor sentido de respeto y de amor a la figura de Jesucristo. Aun literalmente, es una p\u00e1gina tan bella, que se ha llegado a decir que ninguna mente humana ha podido describir un proceso tan profundo de lo que es el hombre, en su vida y en su relaci\u00f3n con Dios, con menos palabras y m\u00e1s expresivas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Jes\u00fas busca y acoge al pecador<\/h2>\n\n\n\n<p>No puedo comentarlas detenidamente, pero os ruego que en el silencio de vuestro propio hogar esta noche, o ma\u00f1ana, o un d\u00eda de estos cualquiera, tom\u00e9is ese libro de los santos Evangelios y medit\u00e9is serenamente esta ense\u00f1anza de Jesucristo. Os lo pido con la esperanza de que me vais a atender; hacedlo as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Ved en primer lugar, la ocasi\u00f3n de esta par\u00e1bola. Dice el evangelista San Lucas. <em>En aquel tiempo se acercaban a Jes\u00fas los publ\u00edcanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos diciendo: Este acoge a los pecadores y come con ellos<\/em> (Lc 15, 1-2). Con ocasi\u00f3n de esta frase de reproche que le hac\u00edan los escribas y fariseos, es cuando Jes\u00fas pronuncia la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo. De manera que \u00e9ste es el primer dato que hemos de tener en cuenta. Se nos dice que Jes\u00fas permit\u00eda que se le acercasen a \u00c9l los publ\u00edcanos y los pecadores, para escucharle. O se acercaban a \u00c9l, o \u00c9l mismo los buscaba. Y es que \u00e9sta era su misi\u00f3n, no para condescender con el pecado, sino para perdonar al pecador. Har\u00edamos muy mal en interpretar esta actitud de Jes\u00fas, como si hubiese en \u00c9l una debilidad complaciente con lo que es el desorden moral del coraz\u00f3n humano. Esto nunca se da en Jesucristo. Porque \u00c9l ha venido a salvar y a redimir y tiene que buscar a los que necesitan redenci\u00f3n, a acoger con amor inmenso a los que le buscan. Solamente hay una clase de pecadores, respecto a la cual Cristo terminar\u00e1 por permanecer alejado, y son: los obstinados en su propio pecado; aquellos que, a ejemplo de Judas, no reaccionan nunca ante las invitaciones del Se\u00f1or y se endurecen en su conciencia y permanecen as\u00ed, con ese endurecimiento y esa obstinaci\u00f3n, en la maldad de su propio pecado.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo el que tenga un leve deseo de acercarse a Jes\u00fas, ser\u00e1 recibido por \u00c9l. Esta es la grandeza de la Redenci\u00f3n: su universalismo, su profundidad. Para Dios no hay m\u00e1s que hombres necesitados de redenci\u00f3n. Y \u00c9l ha venido al mundo a buscarlos. El secreto del Evangelio est\u00e1 ah\u00ed, y no podremos entender nada, si no pensamos ante todo en esto: Jes\u00fas que nace en Bel\u00e9n, que vive su vida privada y p\u00fablica, y despu\u00e9s que predica el Evangelio del amor, que muere y resucita por nosotros, nos tiene las puertas abiertas para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el hombre interpreta mal a Dios muchas veces. Y aqu\u00ed ten\u00e9is un ejemplo de mala interpretaci\u00f3n; despu\u00e9s aparecer\u00e1 alg\u00fan otro. Estos fariseos, que eran m\u00e1s pecadores que los dem\u00e1s, se quejan de que Jes\u00fas recibe a aquellos que le buscan. \u00bfC\u00f3mo no les va a acoger? \u00bfY c\u00f3mo no va a comer con ellos? Llegar\u00e1 un d\u00eda en que \u00c9l mismo se dar\u00e1 como comida para los pecadores arrepentidos. Ahora les acoge, todav\u00eda en el pecado, para devolverles, despu\u00e9s de su acogimiento, purificados y libres, con la libertad de los santos, con la libertad de los disc\u00edpulos que de verdad creen en \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Y para proclamar de una vez para siempre cu\u00e1l era el sentido de su misi\u00f3n, en este punto concreto del acogimiento del pecador, es para lo que pronunci\u00f3 esta par\u00e1bola conmovedora: la del hijo pr\u00f3digo. Leedla vosotros; yo no puedo comentarla con detenimiento. Pero fij\u00e9monos simplemente en algunos rasgos: una familia, no aparece la madre, solamente est\u00e1 el padre con sus dos hijos; y el m\u00e1s peque\u00f1o le dice un d\u00eda a su padre: <em>Dame la parte que me toca de la herencia, de aquello que yo he de recibir<\/em> (Lc 15, 12). Y el padre se la dio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El uso y el abuso de los bienes<\/h2>\n\n\n\n<p>Es decir, nos encontramos aqu\u00ed con el cl\u00e1sico ejemplo del hombre, joven o mayor, que reclama sus derechos. Suponemos que este joven ten\u00eda aut\u00e9ntico derecho a recibir la parte de esa herencia. La cuesti\u00f3n no est\u00e1 en reclamar los derechos, sino en usar bien de ellos. Y es aqu\u00ed donde tantas veces aparece el drama de la vida. Porque todo hombre reclama el derecho a poseer los bienes que le corresponden: el derecho a la libertad, el derecho al amor, el derecho al trabajo, el derecho a influir en el orden social, el derecho a ser respetado en la expresi\u00f3n de sus sentimientos y de sus ideas. Son derechos humanos. La cuesti\u00f3n est\u00e1 en c\u00f3mo usamos de ellos. Este joven del Evangelio los us\u00f3 mal: una vez que los tuvo en su mano, recogidas todas sus cosas, se march\u00f3 a un pa\u00eds lejano, malgast\u00f3 todo viviendo disolutamente; lo deshizo todo. He ah\u00ed la cuesti\u00f3n. Y esto es un examen para el hombre de todos los tiempos y de todas las edades.<\/p>\n\n\n\n<p>Que quede muy claro ante vosotros, j\u00f3venes. El Evangelio de Cristo no se opone nunca a los derechos humanos de los hombres en el orden individual, familiar, social, econ\u00f3mico, pol\u00edtico. Lo que el Evangelio pide es que se empleen esa libertad, ese amor, esos bienes, esas facultades, las que sean, el cuerpo y el alma de una persona, que se empleen tal como Dios quiere que sean empleados. Hay un orden objetivo que est\u00e1 marcado por la propia naturaleza humana y por la ley divina. Cuando nos salimos de ah\u00ed, las cosas van mal necesariamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Y \u00e9ste es el caso de aquel joven. El hecho de que fuera el hijo menor y no fuera el mayor, para m\u00ed no quiere decir nada, respecto a que particularmente en la edad juvenil pueden darse mayores desprop\u00f3sitos que en la edad adulta. Por desgracia, estos des\u00f3rdenes morales acompa\u00f1an al hombre, cualquiera que sea la fecha de su edad y de su calendario. Lo mismo aparecen en ancianos que en adultos o que en j\u00f3venes; la irresponsabilidad del ego\u00edsmo es un vicio y un pecado que nace del coraz\u00f3n humano. Una clase de pecados y des\u00f3rdenes se dan m\u00e1s en una edad que en otra, pero somos todos ante Dios hijos peque\u00f1os, que reclamamos muchas veces nuestros derechos para usar mal de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>He ah\u00ed el problema y la cuesti\u00f3n grave que se presentan a un hombre que trata de examinar su conciencia ante Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El proceso interior del retorno<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 ocurri\u00f3 despu\u00e9s? Lo de siempre. Este muchacho, una vez que ha consumido todo lo que recibi\u00f3, se encuentra sometido a las mayores privaciones. Vive en un pa\u00eds lejano, no tiene amigos, se encuentra solo, \u2013\u00a1pobre del que se encuentra solo en la vida!\u2013, y en esa soledad, sin embargo, es donde va a encontrar el retorno a Dios. No por lo que la soledad tiene o es en s\u00ed, sino porque en este caso sirvi\u00f3 para facilitarle la reflexi\u00f3n. Un poco m\u00e1s de silencio en nuestra vida alocada de hoy lo necesitamos todos. Vivimos sometidos a un v\u00e9rtigo incesante que nos impide reflexionar; lecturas continuadas, im\u00e1genes incesantes a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n, conversaciones repetidas, viajes. Hoy todo el mundo opina de todo; todos saben de todo. Sigue siendo v\u00e1lida, cada vez m\u00e1s, la frase de aquel novelista Palacio Vald\u00e9s, cuando en su libro <em>Testamento literario<\/em> dice que hoy un alumno de cuarto curso de bachillerato sabe m\u00e1s que los siete sabios de Grecia. Cree ese joven que sabe m\u00e1s, pero qu\u00e9 poco digiere con tanto hablar y con tanto leer.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesitamos, un poco m\u00e1s, de soledad reflexiva, de silencio interior, para que el alma encuentre las ra\u00edces de su propio destino. Esto es lo que aqu\u00ed logr\u00f3 este muchacho, en medio de aquellas carencias, en que se encontraba, privado de todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras el silencio y la reflexi\u00f3n, el prop\u00f3sito, el noble prop\u00f3sito que hace a un hombre ponerse en camino de redenci\u00f3n. Volver\u00e9 a mi casa en la cual los jornaleros de mi padre est\u00e1n mejor que yo estoy ahora; y dir\u00e9: <em>he pecado contra el cielo y contra ti<\/em> (Lc 15, 18). Daos cuenta de esta frase del Evangelio, buscada expl\u00edcitamente por nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Este joven, en su reflexi\u00f3n y m\u00e1s tarde en la confesi\u00f3n que hace, cuando de hecho llega a encontrarse con su padre, manifiesta dos clases de desorden, o mejor dicho, un desorden que va contra los dos puntos de referencia a los que tiene que mirar todo hombre y m\u00e1s en esa situaci\u00f3n en que \u00e9l se encuentra. No dice: \u201che pecado contra el cielo\u201d \u00fanicamente; dice <em>he pecado contra el cielo y contra ti.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Atenci\u00f3n a los padres; porque hay un pecado tambi\u00e9n contra los padres. No solamente es la falta de respeto, es tambi\u00e9n la falta de amor, de atenci\u00f3n, de aceptaci\u00f3n de lo que es el misterio de la vida. Cuando se habla hoy de la independencia juvenil, de la libertad tan solicitada y proclamada, de las diversas maneras de pensar seg\u00fan las generaciones, de la autonom\u00eda de la conciencia, no hacemos m\u00e1s que quedarnos en la superficie. Porque todo eso est\u00e1 bien, y no ha habido nunca \u00e9poca alguna de la historia humana, en la que un hombre joven no haya querido llegar a ser due\u00f1o de sus destinos. Hoy se expresa esto de una manera m\u00e1s multitudinaria y con m\u00e1s fuerza, pero responde a un anhelo permanente del coraz\u00f3n del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, todo eso es compatible con el respeto y el amor a los padres y, en cambio, no lo es con el desprecio a los padres, con la repulsa de lo que ellos son y representan para nosotros. No es s\u00f3lo una generaci\u00f3n y otra; no es s\u00f3lo que el padre y la madre merezcan ser respetados, porque son ellos los que en el hogar han engendrado a sus hijos y les han dado la vida, no. Aqu\u00ed hay un misterio, es el misterio de la vida que Dios transmite por medio de ellos; y por eso, hay algo de sagrado en los padres. Podr\u00e1n ser m\u00e1s listos o m\u00e1s torpes; m\u00e1s cultos o ignorantes; m\u00e1s generosos o menos desprendidos. Aceptad sus defectos y limitaciones y pedid que un d\u00eda acepten las vuestras los que os han de suceder, igual que vosotros quer\u00e9is aceptar las de vuestros padres. Pero a\u00fan acept\u00e1ndolas y deseando que se corrijan, aceptad ese santo misterio que hay en los padres, que traen sus hijos al mundo, que los educan con amor, que trabajan por ellos y que les ofrecen todo lo que ellos pueden ofrecer. No se\u00e1is crueles con ellos, amadlos; tienen derecho a ser amados. No se peca \u00fanicamente contra Dios, se puede pecar, y se peca, tambi\u00e9n contra ellos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El sacramento del perd\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Y por fin, este joven, madurado ya su prop\u00f3sito en el silencio de su reflexi\u00f3n, arrepentido de lo que hab\u00eda hecho, act\u00faa. Es la lecci\u00f3n para el cristiano que vuelve al buen camino. No basta sentir dentro un deseo de retorno. No es suficiente decir: \u201cyo no puedo seguir as\u00ed\u201d. No basta reconocer que hay un desorden moral en nuestra vida y juzgarlo tal como es con sinceridad. Esto es un paso, pero no es suficiente. Hay que dar otro paso, hay que ponerse en camino, hay que llegar a lo que estas noches llam\u00e1bamos encuentro personal con Jesucristo; en la oraci\u00f3n, en la plegaria fervorosa, en el examen de lo que \u00c9l nos dice para nuestra propia salvaci\u00f3n, en la aceptaci\u00f3n humilde de los medios que a trav\u00e9s de la Iglesia nos ofrece, aunque sean medios que a veces nos molestan, concretamente el sacramento de la Penitencia, para recibir el perd\u00f3n de nuestros pecados. Por un lado, este sacramento, en la exigencia que tiene de perd\u00f3n de los pecados que hemos cometido, nos molesta, sofoca el orgullo de la naturalezahumana; por otro lado, aun psicol\u00f3gicamente hablando, nos da paz, porque el hombre necesita muchas veces abrir su alma, con todo lo que tiene dentro, simplemente para la confidencia. Aun en el orden humano, tiene ese doble contraste: molestia, por un lado; y satisfacci\u00f3n, por otro. Pero el sacramento de la penitencia no puede ser considerado as\u00ed, dentro de esos l\u00edmites; hay otro aspecto en \u00e9l, que es \u00e9se: el de la misericordia de Dios que baja en busca del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Acordaos de la ocasi\u00f3n de la par\u00e1bola: los pecadores se acercaban a \u00c9l. Y es Cristo el que pide que nos acerquemos a \u00c9l. \u00a1Ojal\u00e1 los sacerdotes sepamos cumplir siempre bien, con rectitud, con misericordia aut\u00e9ntica, con perd\u00f3n que ayuda, con palabras que iluminan! \u00a1Ojal\u00e1 sepamos ayudar a todo el que se acerca a nosotros!<\/p>\n\n\n\n<p>No tem\u00e1is nunca el sacramento de la Penitencia; el hombre que os recibe es tan pecador como vosotros y no tiene derecho a inculparos de nada; simplemente tiene la obligaci\u00f3n de escucharos y de si os ve arrepentidos, daros en nombre de Jesucristo el abrazo del perd\u00f3n y del amor. Os dir\u00e1 una palabra santificadora, os ayudar\u00e1 con una exhortaci\u00f3n que trate de prevenir futuros peligros, insistir\u00e1 para que os apart\u00e9is de las ocasiones que os han llevado hasta ah\u00ed; y todo eso debe hacerlo con respeto, con delicadeza suma, con cari\u00f1o hacia el hombre arrepentido que llega hasta \u00e9l, buscando no lo que \u00e9l puede ofrecer, sino lo que Jesucristo est\u00e1 dispuesto a dar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 aborrecer el sacramento de la Penitencia? \u00bfPor qu\u00e9 huir de \u00e9l? \u00bfPor qu\u00e9 hablar contra \u00e9l, si es eso? No hag\u00e1is caso de teor\u00edas falsas, que est\u00e1n introduci\u00e9ndose hoy, como en tantos aspectos de la religi\u00f3n, como consecuencia de este vendaval que ha venido azotando el rostro de la religi\u00f3n de Cristo en estos a\u00f1os. Todo se les vuelve a algunos, disquisiciones, problematismos, an\u00e1lisis psicol\u00f3gicos, reflexiones hist\u00f3ricas y todo esto es rizar el rizo. Es m\u00e1s sencillo lo que se vive en el sacramento del perd\u00f3n: el pecador se conoce pecador, busca a Cristo, le va a decir \u201che pecado, vengo a buscar el perd\u00f3n\u201d. Y dice qu\u00e9 clase de pecado ha cometido y se encuentra con las palabras perdonadoras del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>El padre anciano, imagen de Dios<\/h2>\n\n\n\n<p>Hay, por \u00faltimo, en la par\u00e1bola un detalle, al que ya impl\u00edcitamente me estoy refiriendo, pero que Jesucristo quiso ponerlo de relieve de una manera expresa, y por lo mismo deseo insistir sobre \u00e9l, siquiera dos minutos. Es la presencia del padre, este anciano que se qued\u00f3 en casa, viendo marchar a su hijo hacia ese horizonte de las noches azules y de los cielos llenos de sonrisas. \u00c9l se quedaba all\u00ed con su experiencia y con su tribulaci\u00f3n, pero sigui\u00f3; y cuando de lejos vio venir a su hijo \u2013\u00e9ste es el detalle importante que Jes\u00fas quiere subrayar en la par\u00e1bola, como para indicar que sal\u00eda a esperarle, que le buscaba con los ojos\u2013 cuando desde lejos vio venir a su hijo, corri\u00f3 y se abraz\u00f3 a \u00e9l sin decirle una palabra de reproche. Esta imagen del padre anciano esperando a su hijo es la imagen de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El hijo le dice, <em>he pecado contra el cielo y contra ti,<\/em> y el padre ya no quiere que insista nada en eso. La alegr\u00eda que desborda su coraz\u00f3n interrumpe la confesi\u00f3n del hijo y llama a todos los criados y ordena que se prepare el fest\u00edn. Ha recuperado a su hijo perdido. Es su mayor alegr\u00eda. Que le traigan el traje m\u00e1s precioso y el anillo de la familia y las sandalias mejores y que se mate el ternero bien cebado para celebrar con los amigos un banquete, en el cual todos manifestaremos la alegr\u00eda de haber recobrado al hijo que se perdi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es Dios, \u00e9ste es Jesucristo, \u00e9ste es el Evangelio, hijos, \u00e9sta es la santa religi\u00f3n. \u00bfVeis? No condescendencia con el pecado, no; amor, simplemente amor; que es lo que necesita el hombre en este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada m\u00e1s. Yo os pido una cosa, muchachos y muchachas, sea cual sea vuestra vida, inocente o pecadora: buscad a Dios, poneos en el buen camino, formulad un serio prop\u00f3sito de que siempre que os ocurra una desviaci\u00f3n, por el pecado que sea, os levantar\u00e9is para volver al Se\u00f1or. Sed jornaleros en la casa del padre, nada os faltar\u00e1, aunque tendr\u00e9is que trabajar. Jornaleros en la casa de Dios, es decir, cristianos conscientes y responsables, amantes del Evangelio, deseosos de cumplir con el doble precepto: el amor a Dios y al pr\u00f3jimo, con el af\u00e1n nobil\u00edsimo de construir un mundo nuevo, que nunca ser\u00e1 tan nuevo que deje de ser viejo, porque lo es. No desenga\u00f1ados ni esc\u00e9pticos, simplemente conscientes y serenos, sabiendo bien que es compatible todo lo que hag\u00e1is por mejorar las condiciones humanas en que viv\u00eds y en la sociedad en que os encontr\u00e1is, todo ello es compatible, repito, con la santa religi\u00f3n de Cristo, con la piedad personal, con el prop\u00f3sito cumplido de orar, de cumplir los mandamientos de Dios y de la Iglesia. Triste disociaci\u00f3n a la que estamos llegando hoy, por virtud de la cual muchos creen que, para poder contribuir al mejoramiento temporal de la sociedad, hay que abandonar la religi\u00f3n, la casa del padre. No es \u00e9se el camino. Por ah\u00ed se va a la ruina personal y colectiva, de la que s\u00f3lo puede salirse recordando la casa abandonada y el rostro del Padre que nos espera. Si os alej\u00e1is, volved de nuevo, a la casa del Padre. Hay muchos arrepentimientos silenciosos, hay muchos gestos de amor invisibles, hay continuamente, hoy como ayer, seguidores de Cristo, que llevan su cruz, bien conscientes de que le acompa\u00f1an a \u00c9l en un camino de sufrimiento y de gloria.<\/p>\n\n\n\n<p>Sed, j\u00f3venes, as\u00ed. Buscad asociaciones donde pueda ser formada y fortalecida vuestra vida espiritual, y con ello por delante, derramad alegr\u00eda por donde vay\u00e1is. Respetad a vuestros mayores, respetad el orden social, amad a la autoridad, contribuid con vuestra reflexi\u00f3n y vuestra cr\u00edtica sana a que todo se haga mejor, pero no destruy\u00e1is nada. Los vendavales y los huracanes son muy fuertes, tan fuertes que arrasan todo cuanto encuentran a su paso. La brisa suave parece que no tiene fuerza y, sin embargo, es la que hace que nuestros campos y los horizontes de la naturaleza se vean suavemente refrescados por esa caricia mansa y purificadora que nos permite respirar y gozar. Vale m\u00e1s la constancia del esfuerzo de cada d\u00eda que un grito hoy, en un momento dado, o un gesto explosivo de ira y de enojo, que parece que va a transformar el mundo y despu\u00e9s no sirve m\u00e1s que para acumular ruinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Que Jesucristo sea siempre vuestro amigo, vuestro jefe, vuestro Maestro Divino.<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos ahora a celebrar la Eucarist\u00eda; empezamos con el ofertorio, rezaremos las palabras sagradas del canon, levantar\u00e9 en mis manos la Hostia Santa, para que sea adorada, os la ofrecer\u00e9 para que sea recibida por quienes quieran acercarse a ella. Que \u00c9l sea vuestro alimento, el Pan de vuestra vida, la luz de vuestros pensamientos, la fuerza para todos vuestros amores.<\/p>\n\n\n\n<p>La familia cristiana<br>en la Iglesia de hoy<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre la situaci\u00f3n y la misi\u00f3n de la familia cristiana en la Iglesia de hoy vers\u00f3 el ciclo de conferencias de Cuaresma que dio, para hombres y matrimonios, del 20 al 24 de marzo de 1972, el Cardenal Primado y Arzobispo de Toledo, don Marcelo Gonz\u00e1lez Mart\u00edn, en la iglesia de San Ildefonso, de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en Toledo. Se reproduce en esta edici\u00f3n por primera vez el texto completo, recogido en cinta magnetof\u00f3nica, de las cuatro conferencias y de la homil\u00eda expuesta el viernes 24, antigua festividad de la Virgen de los Dolores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia cuaresmal a j\u00f3venes en la iglesia de los jesuitas de Toledo el 16 de Marzo de 1972 Estas noches, queridos j\u00f3venes, nos encontr\u00e1bamos aqu\u00ed, unidos por el v\u00ednculo de la palabra que yo predicaba y que vosotros hab\u00e9is acogido con devoci\u00f3n y con respeto. 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