{"id":1001,"date":"2024-09-26T18:10:32","date_gmt":"2024-09-26T16:10:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/?post_type=docs&#038;p=1001"},"modified":"2024-09-26T18:10:32","modified_gmt":"2024-09-26T16:10:32","password":"","slug":"la-cruz-y-la-resurreccion","status":"publish","type":"docs","link":"https:\/\/www.cardenaldonmarcelo.es\/index.php\/docs\/la-cruz-y-la-resurreccion\/","title":{"rendered":"La Cruz y la Resurrecci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size wp-block-paragraph\">Conferencia cuaresmal a j\u00f3venes en la Iglesia de los jesuitas de Toledo el 16 de Marzo de 1972<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La prensa nos ofrece algunos fragmentos del discurso que pronunci\u00f3 el Santo Padre ayer, en la audiencia general, que los mi\u00e9rcoles suele conceder a todos los peregrinos que van a Roma a visitarle. Y dijo estas palabras: \u201cPara celebrar la Pascua tenemos que pasar a trav\u00e9s de una restauraci\u00f3n de la conciencia moral, que no puede realizarse sin una profunda renovaci\u00f3n interior, la penitencia, tanto en su tormenta psicomoral interior, como en su gratuito y felic\u00edsimo milagro sacramental, la confesi\u00f3n, auto-denuncia, por parte nuestra, de la triste verdad de nuestra conciencia, trastornada por el pecado y recompuesta por el arrepentimiento; y luego re-encendimiento de la vida divina en nosotros mediante la prodigiosa infusi\u00f3n de la gracia resucitante de Cristo\u201d. Y continu\u00f3: \u201cLa celebraci\u00f3n de la Pascua es un hecho que nos afecta a todos personalmente. Nuestra personalidad es invitada a desplegarse de la manera m\u00e1s sincera y m\u00e1s abierta ante este encuentro con Cristo, el cual quiere celebrar existencialmente en cada uno de nosotros su paso de la muerte a la vida, su resurrecci\u00f3n y la nuestra\u201d<a href=\"#sdfootnote1sym\" id=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo de este lenguaje era el que yo utilizaba estas noches, al hablar de la necesidad de este encuentro personal, permanente, de cada uno de nosotros con nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Exhortando a prepararse debidamente para la fiesta, que est\u00e1 en el centro de nuestra religi\u00f3n, Pablo VI subray\u00f3 la importancia que en esta preparaci\u00f3n tiene el despertarse de nuestra m\u00e1s aut\u00e9ntica realidad humana: la conciencia moral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cHoy se habla mucho de conciencia \u2013dijo el Papa\u2013 y se aplica esta refinada y human\u00edsima palabra a toda clase de cosas presentes en nuestro esp\u00edritu. Tenemos que decir adem\u00e1s que hoy se abusa, a menudo, del t\u00e9rmino conciencia. Ante todo, atribuirle significados que reniegan de su significado m\u00e1s alto y espec\u00edfico. \u00a1Cu\u00e1ntos narc\u00f3ticos, por ejemplo, est\u00e1n de moda para adormecer o para alterar \u00abla digna y recta conciencia\u00bb, que siempre deber\u00eda guiar a toda persona honesta! \u00a1Cu\u00e1nta propaganda se hace hoy para difundir no la conciencia, sino la inconsciencia, al cohonestar con unilaterales teor\u00edas sobre el libre albedr\u00edo, o sobre la llamada reivindicaci\u00f3n de la autonom\u00eda del hombre moderno, la acci\u00f3n substra\u00edda a toda regla moral!\u201d<a href=\"#sdfootnote2sym\" id=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. \u00a1Cu\u00e1nto se hace hoy para esto, para tratar de que nuestras acciones se liberen de toda regla moral, en nombre eje una libertad mal entendida!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2018\u2018Frecuentemente \u2013a\u00f1ade Pablo VI\u2013 se da a la conciencia un valor meramente psicol\u00f3gico, que encuentra hoy gran expansi\u00f3n y gran confianza en el psicoan\u00e1lisis y en la correspondiente psicoterapia,&#8230; pero, por muy interesantes e incluso \u00fatiles que puedan ser esas exploraciones de nuestra vida instintiva y emotiva, no pueden eludir ni suprimir, en el coraz\u00f3n del hombre, la aptitud natural para obrar seg\u00fan la inextinguible norma moral, violada o reprimida, la cual provoca en la conciencia esa peculiar reacci\u00f3n, que llamamos remordimiento. El remordimiento es la revancha de la conciencia moral \u2013concluye Pablo VI\u2013 y puede dirigirse, seg\u00fan nos ense\u00f1a la experiencia vivida y la literaria, hacia las expresiones negativas del esp\u00edritu, como son la angustia y la desesperaci\u00f3n (recordad el tr\u00e1gico fin de Judas), o bien hacia las positivas (recordad el llanto regenerador del amor de Pedro)\u201d<a href=\"#sdfootnote3sym\" id=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La formaci\u00f3n correcta de la conciencia moral<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alude el Papa, con estas palabras, a un fen\u00f3meno, del que estamos recibiendo continuamente pruebas abundantes en la vida moderna: la confusi\u00f3n, el desconcierto en todo lo que se refiere al orden religioso y moral. Es que hay que ser libres, se dice; como si esto no lo hubiera dicho el hombre siempre. La libertad acompa\u00f1a al hombre desde que \u00e9ste existe, como una exigencia ineludible de su condici\u00f3n y de su esp\u00edritu. Pero no hay derecho a ese abuso, verdaderamente destructivo, por virtud del cual, en nombre de la autonom\u00eda y de la libertad, se quieren justificar todos los delitos. Hay que reaccionar, j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo os dec\u00eda, una de estas noches, que no os llamo para que veng\u00e1is con nosotros y para que nos ayud\u00e9is a nosotros, obispos y sacerdotes. \u00a1Si somos muy poca cosa! No se trata de eso. Se trata de algo y sobre todo de Alguien, que est\u00e1 por encima de todos nosotros: Dios, Jesucristo y su Evangelio. Hay que ser libres, s\u00ed, pero con la libertad de los hijos de Dios. Y esa libertad de hijos de Dios en tanto existe en cuanto nos hace vivir el amor y el temor de Dios, porque si no, no hay filiaci\u00f3n divina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es a esto a lo que yo os puedo llamar, a esta reacci\u00f3n noble, generosa, alt\u00edsima: la de restaurar en la vida actual, con todo lo que \u00e9sta tiene de hermoso y de conquistas logradas, en tantas manifestaciones que son gratas de vivir; restaurar, digo, un aut\u00e9ntico sentido religioso de los valores morales del esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La conciencia no es simplemente eso: un acto reflejo psicol\u00f3gico de nuestro pensamiento. Es el juicio pr\u00e1ctico sobre la moralidad de nuestras acciones. Juicio ilustrado en conformidad con la ley divina, con las exigencias de la ley natural. Todo hombre tiene derecho a obrar en conciencia, pero tiene el deber de ilustrar esa conciencia, y de hacer que, rectamente inspirada, gu\u00ede los pasos de ese hombre. Y esto le obliga a reflexionar, a pensar, a leer, a meditar, a conocer cu\u00e1l es la ley de Dios, la voluntad divina. Y cuando \u00e9sta es conocida, en un acto repetido, serio, continuado, de formaci\u00f3n prolongada, ese hombre puede juzgar sobre la moralidad de las acciones. Muchas veces, espont\u00e1neamente, por s\u00ed mismo, juzgar\u00e1 del bien y del mal, en sus principios m\u00e1s absolutos y m\u00e1s altos; pero para poder llegar a una discriminaci\u00f3n m\u00e1s pormenorizada y minuciosa, necesita reflexionar y formarse, no le basta la espontaneidad que nace de su propio juicio psicol\u00f3gico. Y entonces, su conciencia formada le dice cu\u00e1ndo esos actos son morales o inmorales. Cuando un hombre obra as\u00ed, es honesto; de lo contrario, est\u00e1 jugando con la facultad m\u00e1s seria que tiene para ser un hombre digno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Elevado esto al orden religioso cristiano, surge una consecuencia: no basta que yo ilustre mi conciencia con lo que puede dictarme la ley natural; tengo que enfrentarla tambi\u00e9n con lo que me pide nuestro Se\u00f1or Jesucristo, para ver qu\u00e9 es lo evang\u00e9lico, qu\u00e9 es lo cristiano, qu\u00e9 es, de verdad, lo m\u00e1s conforme al esp\u00edritu del Se\u00f1or. Y para esto yo tengo que orar y tengo que buscar la luz de Dios y su gracia; y tengo que escuchar los consejos de un buen sacerdote que gu\u00ede mis pasos; y tengo que recibir los sacramentos que me fortalecen y me dan serenidad. Y esto no un d\u00eda, ni otro, sino de una manera habitual. As\u00ed es como se forma el cristiano consecuente, el verdadero disc\u00edpulo de Cristo, el que est\u00e1 en camino de la perfecci\u00f3n y de la santidad, a la que estamos llamados todos, absolutamente todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esto han tendido mis reflexiones de estos d\u00edas, en este primer encuentro que he tenido con vosotros, queridos j\u00f3venes de Toledo, y que terminar\u00e1 ma\u00f1ana con la Santa Misa, que aqu\u00ed celebrar\u00e9 para vosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Amar y seguir a Jesucristo, os dec\u00eda ayer. Cada cual seg\u00fan el estado y condici\u00f3n en que vive. El sacerdote como sacerdote; el seglar como seglar; el soltero, o el casado, seg\u00fan su propia condici\u00f3n. Porque es cierto que todos somos cristianos, pero cada uno tiene sus obligaciones espec\u00edficas, cada uno tiene las suyas. Y en esta armon\u00eda de complementariedad de los diversos estados y situaciones de la vida, seg\u00fan respondemos a los designios providenciales del Se\u00f1or, est\u00e1 la belleza de la comunidad cristiana, del Pueblo de Dios: obispos, sacerdotes, laicos, religiosos, y todos los hijos de Dios, cumpliendo cada uno con nuestras obligaciones propias y ayud\u00e1ndonos todos en nuestra com\u00fan condici\u00f3n de cristianos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><a><\/a>La vivencia honda de la Semana Santa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se acerca la Semana Santa, el Misterio Pascual; hay que vivirla y hay que vivirlo con mucha intensidad cristiana. Basta una reflexi\u00f3n para comprender que debe ser as\u00ed. Y es conveniente hacerla, porque hoy, como consecuencia de muchos fen\u00f3menos propios de la vida moderna \u2013el turismo, la facilidad de los viajes y salidas del lugar en que uno habitualmente reside, el anhelo de un descanso m\u00e1s relajado y tranquilo, que nos libere del v\u00e9rtigo a que normalmente estamos sometidos\u2013 todo esto contribuye a que se vaya perdiendo el sentido social de la Semana Santa. Y no es lo malo que se pierda el sentido social, es decir, la expresi\u00f3n colectiva externa tal como se viv\u00eda antes en nuestros pueblos o ciudades; lo malo es que esto se pierde como consecuencia de que se ha perdido el sentido profundo de esa semana central en el interior de la conciencia, de las familias y de los individuos. Y esto es contra lo que tenemos que reaccionar en este instante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Evidentemente no pueden ser hoy las formas externas las mismas de hace veinte, cuarenta o cincuenta a\u00f1os. Pero buscar expresiones consecuentes de la fe en estos d\u00edas de la Semana Santa y vivirlas, me parece que es una honrosa obligaci\u00f3n de todo el que cree en nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, porque vivimos de eso, j\u00f3venes. No solamente la liturgia del a\u00f1o, la de todo el a\u00f1o, desde el Adviento, gira en torno al Misterio Pascual, sino que la vida del cristiano, la vida real, nuestra vida, desde el Bautismo hasta nuestra salida de este mundo, por el camino de la esperanza y de una muerte santa, descansa en el hecho de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si yo soy cristiano, estoy bautizado, he recibido los dem\u00e1s sacramentos, he orado, han llegado hasta m\u00ed las gracias y los dones del Esp\u00edritu Santo, \u00bfqui\u00e9n me ha merecido todo esto? \u00bfY de qu\u00e9 manera y por qu\u00e9 medios? No hay m\u00e1s que una respuesta: Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Es la causa meritoria de nuestra justificaci\u00f3n, de nuestra santificaci\u00f3n en todo el proceso de la vida cristiana, y nos la ha merecido con la totalidad de su vida, por supuesto. Pero culmina esa vida en el ofrecimiento que de la misma hace en su muerte, y en la victoria que logra sobre el pecado, sobre el demonio, sobre la muerte, con su resurrecci\u00f3n. Todo el Misterio de Cristo viene a resumirse en eso: vida, muerte, resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n al cielo. Este es el Misterio Pascual, que est\u00e1 actuando en nosotros constantemente mientras somos cristianos. Si estamos en gracia, porque la gracia que poseemos nos la ha merecido \u00c9l; si estamos en pecado, porque el arrepentimiento que mueve nuestros corazones a solicitar el perd\u00f3n, viene tambi\u00e9n como una gracia suya; y el perd\u00f3n que se nos da en el sacramento de la penitencia, es un fruto del \u00e1rbol de la muerte y de la vida, del Calvario y de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No solamente la vida de cada cristiano, la Iglesia entera, como Cuerpo M\u00edstico de Cristo ahora en el mundo, mientras va desarrollando su existencia, est\u00e1 apoy\u00e1ndose en el hecho de la muerte, resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n de Cristo a los cielos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El env\u00edo del Esp\u00edritu Santo a la Iglesia, ha tenido que ser precedido en este hecho, la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. El Esp\u00edritu Santo est\u00e1 animando internamente este misterio de la Iglesia viva, en su desarrollo a trav\u00e9s del tiempo. Pero es Cristo, con el Padre, el que nos lo ha enviado. \u00c9l nos prometi\u00f3 que lo enviar\u00eda despu\u00e9s de morir, para que viniese el Esp\u00edritu Santo a darnos su paz, su consuelo, toda su luz y todos sus dones, de los cuales vive la Iglesia,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Repasad la historia de la di\u00f3cesis de Toledo, por ejemplo, tan digna y tan gloriosa, con sus santos, con sus obispos, con sus sacerdotes y sus \u00f3rdenes religiosas, con sus familias cristianas a lo largo de los siglos, con todo el esfuerzo que aqu\u00ed se hizo, para lograr la unidad cat\u00f3lica de Espa\u00f1a, con todo cuanto se ha hecho en los tiempos modernos por vosotros, como comunidad cristiana, con vuestros sacerdotes y obispos. Todo esto no es, simplemente, una p\u00e1gina de la historia humana, que se escribe con esa tinta con la cual narramos los acontecimientos de los hombres. A trav\u00e9s de todo ello late la acci\u00f3n invisible del Esp\u00edritu de Dios, que ha alentado en esta Iglesia, como en todas las dem\u00e1s que existen en el mundo configuradas como di\u00f3cesis, y en cada una de las cuales se reproduce a escala local lo que es la Iglesia universal. Mirad esa historia: es fruto de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu de Dios, que ha sostenido a los hombres, que ha mantenido la fe, que ha dado fuerzas para velar por los principios morales, que ha procurado difundir por todas partes eso que llamamos el sentido cristiano de la vida, la esperanza, la paz, el amor; con todos los fallos que quer\u00e1is, con pecados, con luchas fratricidas, con odios, con esos pobres resultados de la miseria humana. Pero con eso cuenta Dios tambi\u00e9n para su acci\u00f3n providente sobre los hombres. Es la acci\u00f3n de Dios. Todo ello es fruto de la muerte y de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He ah\u00ed por qu\u00e9 no podemos ser indiferentes a conmemorar y vivir con intensidad el Misterio Pascual.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">No, a un cristianismo tibio y complaciente<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Digamos no a un cristianismo tibio y complaciente, que quiere poner una vela a Dios y otra al diablo. No, a un cristianismo de rebeld\u00edas y de protesta. Empiece la rebeld\u00eda cada uno dentro de s\u00ed mismo para ser rebelde contra sus propios ego\u00edsmos. No, a un cristianismo evaporado y sin dogmas, en que no se sabe lo que hacer, ni lo que hay que practicar. Incluso por razones de ecumenismo, en este esfuerzo heroico que estamos haciendo hoy todos los cristianos, no solo la Iglesia cat\u00f3lica, para que Dios nos permita encontrar el camino de la unidad, incluso desde este punto de vista, lo viene diciendo repetidamente el Papa, no enga\u00f1emos, no disimulemos nuestras afirmaciones, que por ah\u00ed no lograremos la unidad. Mantengamos con humilde firmeza lo que creemos, nuestro Credo. No hemos de desnaturalizarlo y desfigurarlo; eso ser\u00eda una traici\u00f3n que se alzar\u00eda como un primer estorbo en el camino, porque al acercarnos a los dem\u00e1s nos acusar\u00edan de ser infieles a nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un cristianismo exigente todo lo que quer\u00e1is, pero exigencia al estilo de Cristo, con esa santa intransigencia suya y al mismo tiempo con su caridad y su perd\u00f3n. Fieles a lo que el Se\u00f1or predic\u00f3, conscientes de que tenemos que seguirle, y esto es todo; yo no s\u00e9 decirlo de otra manera. Y sufro intensamente al comprobar c\u00f3mo toda la renovaci\u00f3n conciliar, en que la Iglesia de hoy est\u00e1 empe\u00f1ada, corre peligro de que se quede sin efecto en gran parte como consecuencia de esta vaporosidad, de este desdibujamiento del cristianismo tal como el Se\u00f1or nos los predic\u00f3 y tal como la Iglesia nos lo ha ofrecido siempre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Concilio no ha cambiado nada de lo substancial de nuestros dogmas, nada. Juan XXIII, al convocar el Concilio, en sus discursos primero y durante el primer a\u00f1o conciliar que vivi\u00f3, muchas veces repiti\u00f3 la misma frase: Que el Concilio presentase las verdades de la religi\u00f3n <em>in eodem sensu,<\/em> de forma tal, que el hombre moderno pueda captarlas mejor, pero \u201cen el mismo sentido\u201d; y aqu\u00ed est\u00e1 el fallo tremendo en que estamos incurriendo. La moral, como resulta antip\u00e1tica al hombre moderno, vamos a pasarla por agua; vamos a hacer una moral acomodaticia; vamos a hablar de situaciones colectivas, de liberar al hombre, que el hombre encuentre simp\u00e1tico, atractivo, el cristianismo, el Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPero es que Cristo empez\u00f3 as\u00ed a predicar su Evangelio? Las primeras palabras que pronuncia, nos dice el evangelista San Mateo, son las mismas con que le present\u00f3 el Bautista: <em>Arrepent\u00edos, haced penitencia, porque est\u00e1 cerca el Reino de Dios<\/em> (Mt 4, 17). \u00bfVamos a disimular nuestros dogmas, porque resultan incomprensibles a la mentalidad moderna? \u00bfY porque resultan incomprensibles, vamos a destruir lo que Dios nos ha revelado? \u00bfPero es que el misterio de Dios podr\u00e1 abarcarlo alguna vez la inteligencia del hombre, del de hoy o del de ma\u00f1ana?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es por ah\u00ed por donde podremos avanzar, no. Exigencia de amor, de justicia, de transformaci\u00f3n del mundo, s\u00ed, pero sin refugiarnos c\u00f3modamente en ese espejismo de cambiar las estructuras. Porque cuando se pone tanto empe\u00f1o en eso de cambiar las estructuras, mal va la cosa. Por lo general, los que m\u00e1s han hecho para cambiar el mundo, en lo que han trabajado es en cambiarse a s\u00ed mismos; y despu\u00e9s brotaron estructuras nuevas, y casi sin saber c\u00f3mo. As\u00ed, por ejemplo, los santos. Cuando empezaron los santos reformadores a vivir y a exponer su ideal, su programa, ni ten\u00edan reglas, ni constituciones, ni planes concretos, ten\u00edan vida y la iban comunicando. Un San Francisco de As\u00eds, un Santo Domingo de Guzm\u00e1n, una Santa Teresa de Jes\u00fas, empezaron as\u00ed, reform\u00e1ndose a s\u00ed mismos. Luego aparecieron las estructuras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desconfiad mucho de aquellos que para todo programa de reforma de la Iglesia empiezan atacando lo que existe. Es mala se\u00f1al. Fiaos, en cambio, de aquellos que, con respeto a todo lo que hoy existe, cuando ellos ven que hay algo que reformar, empiezan por vivir, con humilde profundidad, dentro de s\u00ed mismos, aquello que quieren ofrecer. Y luego, con el ejemplo de vida por delante, llenos de amor, de humildad, de auto-exigencia, de justicia consigo mismos y con los dem\u00e1s, van haciendo que surjan suavemente aquellas concreciones, a trav\u00e9s de las cuales se abren los cauces por donde puede discurrir la vida que ellos traen.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">No, a un cristianismo sin la cruz<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una palabra, queridos j\u00f3venes, en todo momento, en toda \u00e9poca, para esta conciencia moral que es necesario restaurar, y para esta reacci\u00f3n cristiana que buscamos, y que yo, como obispo, tengo obligaci\u00f3n de contribuir a despertar en todos aquellos con los cuales trabajo, insisto, el ejemplo es nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Sig\u00e1mosle a \u00c9l, meditemos mucho en su misterio: en su cruz, en su muerte, en su resurrecci\u00f3n. Primero en su cruz, j\u00f3venes, s\u00ed, en su cruz. No hemos de dejarla a un lado, no podemos disimular este aspecto doloroso en la vida de Jesucristo. Es \u00c9l mismo el que nos lo ordena as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Leo en el evangelio de San Mateo el cap\u00edtulo diez y seis<em>: <\/em><em>Comenz\u00f3 Jes\u00fas a manifestar a sus disc\u00edpulos que conven\u00eda que fuese \u00c9l a Jerusal\u00e9n y que all\u00ed padeciese mucho por parte de los ancianos y de los escribas y de los pr\u00edncipes de los sacerdotes. Y que fuese muerto y que resucitase al tercer d\u00eda. Pero tom\u00e1ndole aparte Pedro, trataba de disuadirle diciendo: Se\u00f1or, de ning\u00fan modo, no ha de verificarse eso en ti. Pero Jes\u00fas <\/em><em>vuelto <\/em><em>a \u00e9l le dijo: Qu\u00edtate de delante, Satan\u00e1s, t\u00fa me sirves de <\/em><em>esc\u00e1ndalo, porque no sientes las cosas de Dios, sino las de los hombres <\/em>(Mt 16, 21-23). \u00bfHab\u00e9is le\u00eddo este pasaje alguna vez? \u00bfOs dais cuenta de lo que significa que Jesucristo reprenda a Pedro, a quien acaba de prometer el primado, y le llame Satan\u00e1s? Qu\u00edtate de delante, me escandalizas; pretendes apartarme de la obediencia que debo a mi Padre y del sacrificio de mi vida, porque no tienes conocimiento, ni gusto de las cosas de Dios, sino de las de los hombres. \u00a1C\u00f3mo se quedar\u00eda el Ap\u00f3stol Pedro ante este reproche! <em>Y entonces dice Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos: Si alguno quiere venir en pos de M\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, cargue con su cruz y s\u00edgame, pues quien quiera salvar su vida<\/em> \u2013obrando contra M\u00ed se entiende\u2013 <em>la perder\u00e1; mas quien perdiere su vida por amor a M\u00ed, la encontrar\u00e1. Porque, \u00bfde qu\u00e9 le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? \u00bfO con qu\u00e9 cambio podr\u00e1 el hombre rescatarla una vez perdida?<\/em> (Mt 16, 24-26). Es decir, Cristo cuenta con la cruz. La cruz formaba parte del programa redentor de su vida y la acept\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vosotros tambi\u00e9n, j\u00f3venes. Vuestra cruz es fidelidad, cumplimiento del deber moral, perd\u00f3n frente al odio y la venganza, ser puros y castos en medio de tantas desverg\u00fcenzas y lujurias, ser justos en la administraci\u00f3n y uso de los bienes frente a tanta avaricia: es esperar contra toda esperanza; es encontrar un sentido al dolor f\u00edsico, a la enfermedad, al fracaso, a la impotencia humana, a la muerte. Nuestra cruz es confesar al Se\u00f1or en medio de la incredulidad; nuestra cruz es dominar nuestras pasiones, aun cuando mucho nos cueste; nuestra cruz es sufrir siendo obedientes, respetuosos, colaborando con la sociedad para todo lo que sea el bien de los dem\u00e1s; nuestra cruz est\u00e1 no en destruir, sino en purificar; nuestra cruz consiste en decir no a las solicitaciones del pecado; es aceptar el misterio, es no desesperarnos frente a tantos motivos como puede haber en un momento dado en esa familia deshecha por el dolor, en ese organismo muerto o destrozado por una enfermedad que se prolonga sin aparente sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra cruz es soportar; m\u00e1s que soportar es amar el vivir con los dem\u00e1s, a pesar de tantos ego\u00edsmos; nuestra cruz es querer vivir las bienaventuranzas, es aspirar a la santidad cueste lo que cueste; es luchar contra tantas adversidades y obst\u00e1culos que se nos presentan en el camino, en la realizaci\u00f3n de nuestro destino, humano y religioso. Nuestra cruz es ser humildes, cuando tanto nos invita a ser soberbios; ser pacientes y silenciosos cuando podr\u00edamos protestar, no para mejorar nada, sino para darnos satisfacci\u00f3n a nosotros mismos. Nuestra cruz es ser perseverantes junto al hermano ca\u00eddo en el camino, no buscando un pr\u00f3jimo lejano que nunca llegar\u00e1; el hermano es \u00e9se con quien nos tropezamos cada d\u00eda en nuestro trabajo, en nuestra casa de vecindad, en nuestra amistad, donde quiera que estemos. Nuestra cruz es esto: decir, frente a todas las incredulidades del mundo de hoy, que creemos en Jesucristo y que le hemos convertido en Rey y Maestro de nuestra vida interior, porque sabemos que \u00c9l es el \u00fanico que merece ser llamado Maestro de nuestra vida interior, porque sabemos que \u00c9l es el \u00fanico que merece ser llamado Maestro, el \u00fanico gu\u00eda, la \u00fanica fuerza de amor para cada uno de nosotros. Esta es nuestra cruz y para todo esto se requiere mucha valent\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la Iglesia hemos vivido la hora del Concilio; ahora estamos viviendo la hora del posconcilio. Falta la tercera hora, la hora de los santos. Todav\u00eda no han aparecido, aunque s\u00ed est\u00e1n. Est\u00e1n ocultos, viven su vida silenciosa, pero han de aparecer visiblemente hombres como aparecieron despu\u00e9s del Concilio de Trento, que realicen de una manera social dentro de la Iglesia la aut\u00e9ntica renovaci\u00f3n conciliar. Y \u00e9sta no se har\u00e1, si no es llevando cada uno, con inmenso amor, la cruz de Jesucristo que nos pide esta transformaci\u00f3n interior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De la cruz al calvario. Cristo, muerto en la cruz. Va a ella con esa decisi\u00f3n soberana del que es due\u00f1o de su destino. Obediente al Padre, pero con plena voluntad \u00c9l es el que la ha aceptado. Sufre todos aquellos ultrajes con que le obsequian los enemigos y no dice una palabra desentonada. Rompe su silencio, alguna que otra vez, con Pilato, con algunos otros de los que est\u00e1n junto a \u00e9l; hace alg\u00fan gesto, pero apenas habla nada. Va camino del Calvario y en esta hora suprema, en que va a entregar su esp\u00edritu al Padre, abre sus labios para pedir perd\u00f3n por los hombres,<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La cruz, misterio de amor supremo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 muere Jes\u00fas? Esta es una pregunta que ten\u00e9is que haceros. \u00bfPor qu\u00e9 la muerte de Jesucristo? La teolog\u00eda cat\u00f3lica responde a esta pregunta y elabora, fund\u00e1ndose perfectamente en lo que nos escribi\u00f3 San Pablo, sus construcciones de pensamiento teol\u00f3gico, a trav\u00e9s de las cuales vemos algo del misterio. \u00c9l hab\u00eda dado el porqu\u00e9: <em>Nadie tiene m\u00e1s amor a sus amigos que aqu\u00e9l que da la vida por ellos<\/em> (Jn 15, 13). Cristo muere en la cruz por amor a los hombres, \u00e9sta es la suprema explicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Redenci\u00f3n ten\u00eda que quedar sellada as\u00ed, con un sello de amor. Y esto, j\u00f3venes, es lo que en definitiva prospera siempre en el coraz\u00f3n de los disc\u00edpulos de Cristo. Habr\u00e1 \u00e9pocas en las cuales el cristianismo florece m\u00e1s o menos en la historia. Lo mismo sucede en la vida de cada cristiano: hay temporadas, hay momentos en que se sigue al Se\u00f1or con m\u00e1s o con menos fidelidad. Ahora bien, lo que hay a lo largo de la historia del cristianismo, en toda la Iglesia y en la vida de cada cristiano, de fidelidad al Se\u00f1or; lo que hay en ese coraz\u00f3n arrepentido de San Agust\u00edn, que escribe, por ejemplo, aquellas palabras dirigidas a Cristo: \u201c\u00a1Oh hermosura siempre antigua y siempre nueva, tarde te conoc\u00ed; cu\u00e1nto quisiera ahora poder seguir am\u00e1ndote siempre!\u201d<a href=\"#sdfootnote4sym\" id=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>; lo que hay de fidelidad en ese coraz\u00f3n arrepentido de un San Agust\u00edn, o en el casi l\u00edrico poema de vida que es un San Francisco de As\u00eds; lo que hace un San Vicente de Pa\u00fal, entregado a redimir las miserias de los hombres con sus obras de caridad; lo que hace un San Juan Bosco, trabajando con los golfillos de Tur\u00edn; lo que hay en una Santa Teresa de Jes\u00fas o en una Santa Soledad Torres Acosta, de nuestros d\u00edas; lo que hay en tantos otros desconocidos y an\u00f3nimos de hoy, no es m\u00e1s que esto: correspondencia fidel\u00edsima al amor de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el cristianismo hay hombres y mujeres que pecan, pero habr\u00e1 siempre hombres y mujeres hechizados de amor a Jesucristo, porque responden al amor que \u00c9l nos ha tenido. Y este es el secreto. La reacci\u00f3n siempre viene por aqu\u00ed, siempre. Esos grupos de oraci\u00f3n, de que os hablaba yo un d\u00eda, que est\u00e1n surgiendo en Francia, muchachos universitarios; esos sacerdotes que en Norte Am\u00e9rica se han agrupado para constituir una asociaci\u00f3n en la que quieren vivir en estricta fidelidad al Romano Pont\u00edfice en el momento actual, frente a tantas confusiones; esas religiosas que piden m\u00e1s penitencia y m\u00e1s sacrificio en su vida de holocausto y de oblaci\u00f3n. Todo esto no se debe m\u00e1s que a una cosa: amor; el amor del hombre que responde al amor de Jesucristo manifestado en la cruz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esa muerte de Jes\u00fas no es el hundimiento en la nada, queridos j\u00f3venes; \u00e9sta es la suprema alegr\u00eda del cristiano. Despu\u00e9s de la muerte viene la resurrecci\u00f3n. Jes\u00fas resucit\u00f3, se apareci\u00f3 a Mar\u00eda Magdalena, se apareci\u00f3 a Pedro y a Juan, a los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles reunidos, a un grupo numeroso de disc\u00edpulos. De Cristo resucitado sigue viviendo la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nosotros llevamos nuestra cruz y sabemos por qu\u00e9 hemos de llevarla; hemos de morir y hemos de dar cuenta a Dios nuestro Se\u00f1or. Tras la muerte, el juicio; un juicio en el cual se decide nuestro destino eterno, como dice el Se\u00f1or cuando habla de que unos ser\u00e1n puestos a la derecha y otros a la izquierda; los unos, al castigo eterno del infierno; los otros, a la vida eterna de la gloria. Tras la muerte, el juicio. Pero no es algo para espantarnos, ni para llenarnos de congoja; es el complemento de la armon\u00eda de la creaci\u00f3n del hombre. El hombre marca el destino, es libre, tiene gracias y ayudas de Dios, responde a ellas con m\u00e1s o menos fidelidad y labra su eterno destino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nosotros podemos labrar un destino eterno lleno de paz, de alegr\u00eda, de felicidad y de dicha. \u00bfPor qu\u00e9 lo afirmo? Simplemente, porque Cristo ha resucitado, queridos hijos. S\u00f3lo por esto; la Iglesia me lo ense\u00f1a. Este es nuestro dogma fundamental: la resurrecci\u00f3n de Jesucristo. La Iglesia me habla, siguiendo la ense\u00f1anza de la Escritura, de la existencia de una vida eterna. Es cierto, ninguno de los que estamos aqu\u00ed ha recibido ning\u00fan mensaje del otro mundo. Nadie ha venido a decirnos c\u00f3mo es su existencia en el cielo. No importa. Yo creo en Cristo resucitado. Si Cristo no hubiera resucitado, vana ser\u00eda nuestra fe, ser\u00edamos los m\u00e1s desgraciados de los hombres. Pero Cristo ha resucitado y por eso vivo esta fe cristiana, la cual me da un sentido y una orientaci\u00f3n completa a mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es cierto que no entender\u00e9, con una explicaci\u00f3n de tipo filos\u00f3fico que ilumine mi raciocinio y mi mente, lo que es la impotencia, el fracaso, la nada, la muerte, la enfermedad; hasta ah\u00ed no llega la explicaci\u00f3n que se da. Yo recibo, intuyo la explicaci\u00f3n de todo esto en la misma persona de Cristo. O sea, en \u00c9l, que padece, que sufre, que es roto en sus miembros, que muere, que baja al sepulcro; ah\u00ed encuentro lo suficiente para decir: alg\u00fan sentido tiene el dolor, alg\u00fan sentido tiene la muerte, alg\u00fan sentido tiene el aparente hundimiento en la nada. El sentido total me lo da despu\u00e9s la Resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me aparto de Jes\u00fas y \u00bfqu\u00e9 queda? \u00bfHumanismo marxista? Est\u00e1 condenado al fracaso permanente. \u00bfHumanismo est\u00e9tico? Para que el seducido por ese humanismo termine un d\u00eda peg\u00e1ndose un tiro en las sienes. \u00bfHumanismo cient\u00edfico? Para estar continuamente con nuevos descubrimientos y continuamente padeciendo las consecuencias de este agobio incesante, en que vive el hombre moderno, esclavo de la t\u00e9cnica. \u00bfMe explican estos humanismos lo que es la impotencia, la muerte, la enfermedad, el fracaso? No, no. \u00bfMe lo explica la religi\u00f3n de una manera clara a mi mente ligada a lo sensible? Tampoco, pero yo lo veo todo en Cristo, en su persona, en su ser, en su realidad. Veo en \u00c9l eso, veo el sufrimiento hecho carne, veo en \u00c9l el dolor, veo la muerte en la cruz, veo la sepultura, pero veo la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como consecuencia de todo lo dicho, se impone la conclusi\u00f3n de que hay que seguirle; y entonces no soy yo quien tiene que trazar el camino; es \u00c9l quien tiene derecho a trazarlo. \u00c9l es quien nos ha predicado ese camino, quien nos ha ofrecido una ense\u00f1anza que no pasa de moda, y que donde quiere que se expone levanta el coraz\u00f3n de los hombres puros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo os he hablado un poco estas noches de todo ello. \u00a1Y siempre es tan poco, para tanto como podr\u00eda decirse! Seguid adelante en vuestra condici\u00f3n cristiana, j\u00f3venes; y cualesquiera que sean las dificultades de la vida, no se\u00e1is ligeros ni precipitados en vuestro obrar. Cuando todo os falle a vuestroalrededor, coged la cruz y asida vuestra mano al fr\u00edo metal de un crucifijo, besadle con fervor, besadle con lo mejor de vuestro coraz\u00f3n. No os apart\u00e9is de \u00c9l, nunca os defraudar\u00e1, nunca, suceda lo que suceda. Aunque se os hunda el mundo, aunque desconfi\u00e9is de todo, decidle a \u00c9l: yo sigo confiando en ti, yo s\u00e9 de quien me he fiado. Y \u00c9l os volver\u00e1 a dar no ya algo, sino mucho, o mejor dicho, la plenitud de su luz y de su paz, la paz divina que vino a traernos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Ojal\u00e1 podamos encontrarnos de nuevo en los santos Oficios de la Semana Santa, de esos d\u00edas sagrados, para conmemorar juntos el misterio de nuestra salvaci\u00f3n! Dios os bendiga. Hasta ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote1anc\" id=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Pablo VI, <em>Homil\u00eda<\/em>del mi\u00e9rcoles 15 de marzo de 1972: IP X, 1972, 244-246.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote2anc\" id=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <em>Ib\u00edd.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote3anc\" id=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> <em>Ib\u00edd<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#sdfootnote4anc\" id=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> San Agust\u00edn, <em>Confesiones,<\/em> X, 27, 38.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conferencia cuaresmal a j\u00f3venes en la Iglesia de los jesuitas de Toledo el 16 de Marzo de 1972 La prensa nos ofrece algunos fragmentos del discurso que pronunci\u00f3 el Santo Padre ayer, en la audiencia general, que los mi\u00e9rcoles suele conceder a todos los peregrinos que van a Roma a visitarle. 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